La Convención del PSOE en Galicia estaba anunciada como el foro que debía diseñar el modelo de Estado en una “batalla de ideas”. Pero, como siempre, se convirtió en un mitin más de la precampaña gallega cuyo único propósito era aplaudir a Pedro Sánchez e insultar al PP. Porque, ahora, se trata de no ser arrollado por el Partido Popular en las elecciones; de ahí, que mientras María Jesús Montero se burlaba de Feijóo, de Rueda, “el de las canas” y de Tellado, “el de las gafas con poco pelo”, los militantes socialistas, con Yolanda Díaz de invitada, se manifestaban en la calle para culpar al PP de la invasión de los dichosos “pelléts” en las playas, en una reedición de las movilizaciones del Nunca máis” por el chapapote.
Pedro Sánchez ha vuelto a escenificar que su única “idea” consiste en intentar mantener el poder a cualquier precio. Y otro varapalo electoral como el de Madrid o Andalucía en Galicia, según vaticinan todas las encuestas, dejaría contra las cuerdas al líder del PSOE. Pero ha demostrado que no quiere que se produzca la anunciada “batalla de ideas”. Pues no puede debatir sobre un modelo de Estado que no tiene. Se limita a “inventar” leyes a petición de los socios que le sostienen en el poder. Por eso, ni se mencionó la ley de amnistía ni los siniestros pactos del Gobierno en toda la Convención.
Los más de mil delegados llegados de toda España se limitaron a ondear banderas y aplaudir a rabiar a Pedro Sánchez, que para disimular concluyó su intervención con la propuesta de un “plan de refuerzo en matemáticas y comprensión lectora” en la educación. La “idea” del plan, según reconoció, se limita a una inversión de 500 millones de euros. Y ahí acabó la “batalla de ideas”: tirando de chequera para afrontar un grave problema, después de que el informe Pisa denunciara la precaria situación de la educación en España. El PSOE, en fin, no es ni socialista, ni obrero, ni español. Ahora, es sólo el partido de Pedro Sánchez.