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CORTOS

El paraíso terrenal

lunes 19 de febrero de 2024, 11:08h
Actualizado el: 20/02/2024 10:20h

En las últimas ocasiones a Picasso le seguía entusiasmado haber comprado por cuatro perras a un tendero de la calle des Martyrs de París un auténtico Douanier Rousseau hacía más de sesenta años, en 1908.

Si a alguien se le ocurría comentar: « Es que usted habiendo descubierto nada menos que un Douanier-Rousseau en un chamarilero parisiense, prueba que usted es genial ». Apreciaba el comentario más que ¿si se hubiera referido a sus cuadros?

Meses después de la compra, en 1909, como parranda-jolín pero muy seriamente, organizó un banquete en homenaje al « aduanero ». En su propio estudio, « Bateau-Lavoir » con treinta tertulianos desde Gertudre Stein y André Salomon hasta el mismísimo Braque. [« Bateau-Lavoir » que sin ninguna recomendación ni adehala o unto hoy ocupa un amigo pintor japonés.]

La pena es que no pudo venir Alfred Jarry el verdadero descubridor de su paisano (Laval) treinta años mayor. Cuando el joven Jarry quedó estupefacto - y no era para menos- al ver en el Salón de los Indepedientes de 1894 el prodigioso cuadro El paraíso terrenal el aduanero consciente de su cateo por toda la critica le pregunto a Jarry:

- Pero verdaderamente ¿le gusta tanto este cuadro?

- Es simplemente sublime... pero ¿porque me pregunta por este óleo?

- Soy Henri Rousseau, el autor del cuadro, soy yo.

Precisamente a la picassiana fiesta llegó el homenajeado con Guillaume Apollinaire. Poeta genial que pasará a la historia indebidamente como el introductor del aduanero. Choteándose del viejo pintor declamó unos versos que enaltecían las selvas siempre mejicanas donde crece el manga y el ananás y donde los monos con sangre de sandías, etc. etc.

En realidad certificaría que el aduanero y él (siempre y sin excepción casariegos franceses) habían recorrido las selvas de Méjico durante la expedición de Napoleón III para socorrer al emperador Maximiliano.

El aduanero para mayor emoción describirá una de sus insuperable telas, un cuadro de 1905 de tres metros por dos metros, « Le lion ayant faim »:

"El león cuando tiene hambre se lanza sobre el antílope, lo devora, la pantera espera con ansiedad el momento donde ella también podrá tener su ración. Los pájaros carnívoros trituran cada uno un pedazo de carne del pobre animal llorando. Es la puesta del sol."

Fernando Arrabal

Escritor, artista y cineasta

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