¿Demasiado pronto para ser cierto? En la POLIS griega la palabra (la fuerza de persuasión) era preponderante. Hicieron una divinidad de PEITHO: el debate contradictorio y la argumentación aseguraban la prominencia. Sin la vía ancha de las falsas promesas, los insultos y las difamaciones. ¿Todo se relacionaba con el LOGOS? No temían los razonamientos contradictorios ni las paradojas irresolubles de las especulativas aporías. A lo imposible, ¿se tiraban los dados?