Hace medio siglo Jean Genêt para combatir el insomnio en Sao Paolo se ponía seis supositorios.
Con uno solo una persona normal duerme como un lirón. Samuel Beckett me repetía que padecía el mismo mal.
Personalmente a pesar de mis achaques casi siempre duermo bien sin droga alguna.
Cuando leía novelas policiacas de mis cuatro divinas (R. Rendel, P. Highsmith, MH Clark o PD James) no podía dormir hasta terminar el libro.
Topor dijo siempre:
- SOLO EXISTEN LOS LIBROS POLICIACOS, EL RESTO ES LITERATURA.
Los españoles dormimos "a pierna suelta" y hasta "con los ojos abiertos".
Los franceses también pueden hacerlo "en liêvre ou en gendarme" pero sobre todo duermen "sur leurs deux oreilles’ aunque se pueda dormir "que d'un oeil"¨.
En los dos países se duerme sobre los laureles si bien en España cabe dormir en las pajas cuando se abandona la vigilancia.
Ni el lirón ni la marmota simbolizan para Victor Hugo al dormilón sino el oso engourdi o la sanguijuela "repue".
Baudelaire con un verso nos conduce a la la turbulencia "lorsque tu dormiras ma belle tenebreuse".
Le recomendé a Beckett mi imparable camino al sueño: analizar antes de dormir una partida de ajedrez magistral.
Este método que le propuse en 1973 a pesar de su pasión por el ajedrez le despertó toda la noche.
Para Beckett abordar la noche era una "hantise" que Jules Renard como casi siempre brillante se refiere un sueño "haché menu".
Y si Salomon anti-moderno hubiera pensado ¿que no hay nada nuevo bajo el sol?
