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EDITORIAL

Pedro Sánchez hace el ridículo en todo el mundo por su gira internacional a favor de Palestina

EL IMPARCIAL
miércoles 17 de abril de 2024, 08:27h

En medio de la guerra de Gaza, tras el brutal ataque de Irán a Israel, no parece ser el momento adecuado para proponer el reconocimiento del Estado palestino y, en todo caso, se necesita el consenso y la coordinación entre las grandes democracias occidentales; para empezar, Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido. Así se lo dijo a Pedro Sánchez el primer ministro esloveno, Robert Golob. Y así es.

Pero el presidente del Gobierno español, en su huída hacia delante para zafarse del caso Koldo y de los enjuagues de su mujer, se ha subido al Falcon para emprender una gira por toda Europa y recabar apoyos a su obsesión por lograr “cuanto antes” el reconocimiento del Estado palestino. De momento, está haciendo el ridículo. Porque no sólo el primer ministro esloveno desdeñó la propuesta. También el portugués intentó frenar las urgencias de Sánchez cuando la guerra de Gaza se recrudece, mientras los terroristas de Hamás retienen y torturan todavía a cientos de rehenes y, más aún, después del criminal ataque iraní contra Israel con el lanzamiento de más de 350 misiles y drones, que afortunadamente fueron interceptados por el sistema defensivo de Tel Aviv. Esa noche Pedro Sánchez quedó en evidencia por su obsesión propalestina. Desbarró al calificar el acto terrorista de “acontecimiento”. Y tardó más de 10 horas en condenarlo, presionado por los ministros de Exteriores y Defensa ante el escándalo internacional.

El presidente del Gobierno no quiere enterarse del ridículo que está haciendo. Prefiere exhibirse por las cancillerías europeas antes de salir a la calle en España, donde desde Sevilla a Asturias ha sido abucheado esta misma semana. Y prefiere mostrarse como un estadista internacional antes de dar la cara en el Congreso, incendiado por los casos de corrupción del caso Koldo y emponzoñado por las turbias maniobras de Begoña Gómez. No le harán caso en Europa. Pero, al menos, no le abuchean ni le ponen en evidencia por sus pactos con los separatistas o por la tramitación de la ley de amnistía.

La estrategia de Moncloa, en efecto, pasa por mostrar el perfil de estadista de un presidente del Gobierno preocupado por los conflictos internacionales como preámbulo para la campaña de las elecciones europeas, donde el PSOE se desplomaría, según todas las encuestas. Pero el fracaso de su gira es evidente. En Israel le consideran “un cero absoluto” por apoyar el terrorismo, Estados Unidos se burla de él por sus pretensiones geopolíticas, mientras en Irán y Hamás le aplauden hasta rabiar. Y con esos “aliados” resulta difícil que Pedro Sánchez pueda enderezar el rumbo electoral de su partido. Y, menos aún, tapar el escándalo de las mascarillas y camuflar los chanchullos de su mujer.

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