Anson reivindica la figura del dibujante como "uno de los grandes genios españoles del siglo XX".
La Real Academia Española ha inaugurado este martes la tradicional Semana Cervantina, que cada año celebra en su sede de Madrid. El gran protagonista de esta primera jornada, con permiso del 'manco', ha sido el dibujante Antonio Mingote, cuyas irrepetibles ilustraciones sobre el Quijote se exponen de forma gratuita hasta el próximo domingo 28 en la Academia.
La presentación, ante un abarrotado auditorio, ha contado con la participación del director de la RAE, Antonio Muñoz Machado, el presidente de la Fundación Antonio Mingote, José Antonio Pérez Pérez, así como los académicos Luis María Anson y José Manuel Sánchez Ron, quienes han dialogado sobre la obra del genio de Sitges y su especial relación con Cervantes.
El periodista Luis María Anson ha reivindicado a Mingote como "uno de los grandes genios españoles del siglo XX", situándolo al nivel de Picasso, Sorolla, Valle Inclán, Ramón y Cajal o Severo Ochoa. En este sentido, Anson ha destacado que su obra Hombre solo, pese a carecer de palabras, fue elegida como uno de los 10 mejores libros del siglo XX por los 100 principales críticos españoles. "Tenía el conocimiento profundo del ser humano y eso es lo que trasladaba a sus dibujos, siempre llenos de poesía, ternura, crítica y humor".
El académico con la letra 'ñ', quien colaboró estrechamente con el dibujante durante su recordada etapa en ABC, ha revivido con gran emoción el origen de las famosas portadas de Mingote en el diario. "Eta había asesinado a dos guardias civiles y él hizo una viñeta maravillosa que decía: 'También los guardias civiles tienen madre'". Tras esto, Anson ha 'confesado' que fue el dibujante quien acabó "fijando" su línea editorial por aquel entonces: "Era absolutamente genial: sintetizaba en una viñeta la posición del periódico y estaba muy por encima de lo que yo era capaz de hacer".

También ha destacado Anson sus ilustraciones de los propios académicos de la RAE, que siempre le prohibió hacer públicas; o de los grandes líderes históricos, como Churchill, De Gaulle, Adenauer o Mao. "A De Gaulle lo pintaba siempre disfrazado de Luis XIV", ha rememorado ante un divertido público.
"Hombre tierno, observador, avaro en las palabras", para el físico José Manuel Sánchez Ron, quien ha elogiado de Mingote su "gran inteligencia e interés por la ciencia". "Si tengo que ser malvado, no siempre es común entre los académicos", ha bromeado.
Muñoz Machado ha destacado que Mingote "leyó profusamente" la obra cervantina y después dibujó lo que había visto, mientras que el presidente de la Fundación Antonio Mingote, José Antonio Pérez Pérez, ha asegurado que el ilustrador "leyó y releyó la obra, investigó la época, sus tradiciones, costumbres, la vestimenta... pretendió infundir a cada personaje la mayor expresividad posible. Cuando terminó su último dibujo, lloró, porque se tenía que despedir del Quijote".

Los Quijotes de Mingote
La exposición Los Quijotes de Mingote recoge una selección de más de 80 originales del conjunto de las casi 600 ilustraciones que Antonio Mingote realizó para celebrar el IV centenario de la publicación de la primera parte del Quijote. Los dibujos vieron la luz en la edición de Martín de Riquer para la Editorial Planeta en 2005 y de ella se hicieron diversas reimpresiones en distintos formatos. De este modo, se unió la labor de dos académicos de la RAE, Riquer y Mingote.
A través de las láminas seleccionadas, el visitante puede seguir el hilo narrativo del Quijote, con dibujos que ilustran los pasajes más conocidos de la obra de Cervantes, como "Don Quijote y los molinos de viento" o "El cabrero cuenta la historia de Grisóstomo y la pastora Marcela" y otros menos conocidos. La exposición muestra obra de 81 capítulos (40 de la primera parte y 41 de la segunda).
Igualmente, cuenta con los cuadernos de bocetos de Mingote relacionados con los dibujos que se exhiben, la verdadera cocina del dibujante, donde se aprecia la gran calidad del artista y su estilo más puro, constituyendo un elemento extraordinariamente didáctico para el espectador.
De estos bocetos surgieron las obras definitivas con las que se ilustraron las distintas ediciones de Don Quijote de la Mancha, y que estarán a la vista del público, lo que permitirá contemplar a la vez los originales de Mingote y la edición final de los libros.
Mingote era un lector incansable del Quijote y conocía a su protagonista como personaje cercano e íntimo. En el momento de presentar la obra el humorista manifestó que su intención fue "reflejar las actitudes, los sentimientos y las reacciones de los personajes" resaltando lo que hay en el libro de cómico. Otro objetivo de Mingote fue suscitar el deseo de leer el Quijote, obra sobre la que decía que "es una fiesta para el dibujante poderla ilustrar".