Pedro Sánchez ha lanzado un órdago sobre el tapete del juego político nacional. Centenares de...
Pedro Sánchez ha lanzado un órdago sobre el tapete del juego político nacional. Centenares de comentaristas en toda España, tanto en los periódicos impresos como en los hablados, audiovisuales y digitales, se han lanzado a la especulación porque falta información seria sobre los propósitos reales del presidente del Gobierno. Para la oposición parlamentaria, encabezada por Alberto Núñez Feijóo, la cosa está clara: el presidente pretende victimizarse para provocar una reacción favorable de la opinión pública, claramente hostil en líneas generales a su persona.
Para el entorno de Pedro Sánchez, el presidente está considerando seriamente la posibilidad de dimitir. Sus más cercanos colaboradores carecían de la menor idea de lo que ha ocurrido, se han quedado atónitos y así permanecen entre proclamaciones de adhesión y lealtad.
La vida política española se ha visto inundada por el tsunami desencadenado por Pedro Sánchez. Se trata de lo último que muchos esperaban del líder socialista. La inmensa mayoría de los españoles creían que Pedro Sánchez había borrado de su diccionario la palabra dimisión. Puede que se mantenga en el ejercicio de su ambición de poder, tantas veces acreditada, pero, al menos durante cuatro días, ha sumido a los españoles en la perplejidad. Pedro Sánchez es mucho más hábil de lo que la opinión pública suponía. Pero no vale la pena entrar en el juego de las especulaciones sin información suficiente que respalde la opinión. Lo prudente es esperar esos cuatro días que el presidente del Gobierno se ha dado para reflexionar, dejando en vilo a España y los españoles.