El pinchazo del Barcelona 'regala' el alirón a los madrileños, que han sido muy superiores esta temporada. El mejor trabajo de Ancelotti en Chamartín.
El Real Madrid se proclamó este sábado campeón de LaLiga. Logró cantar el alirón en la jornada 34, a falta de cuatro partidos para la conclusión del calendario, hecho que evidencia la superioridad con la que se ha manejado en esta temporada. El equipo entrenado por Carlo Ancelotti sólo ha perdido un partido -en el Metropolitano- y ha mantenido una regularidad colosal en plena racha de lesiones graves. No ha podido contar con pilares defensivos como Courtois, Militao y Alaba pero la gestión del vestuario efectuada por el técnico italiano ha conseguido relativizar la situación y construir un proyecto ganador, que se ha coronado en esta fecha a la espera de alcanzar la gloria europea.
El espectacular inicio de Jude Bellingham, el fichaje estrella del fútbol español, sostuvo la competitividad colectiva. El joven inglés rindió mejor que nunca en su carrera como goleador y se erigió en el líder cuando Vinicius cayó lesionado -dos veces, las primeras de su currículum- y tuvo que navegar con las sanciones y las complicaciones que le han perseguido en estos meses. Sus números asombran, pues es un centrocampista llegador. Suma 18 dianas y cuatro pases de gol en un torneo doméstico -22 goles y 10 asistencias en total- que empezó de forma atronadora: en sus primeros 15 encuentros embocó 14 tantos. Una brutalidad que llenó el vació dejado por Karim Benzema.
Bellingham y 10 más
'Carletto', el gran triunfador por las dificultades que se ha encontrado (19 lesiones con parte médico y otras tantas molestias sin comunicar), cambió el esquema para potenciar la faceta anotadora de Jude y no le pudo salir mejor la jugada. Además, 'Vini' ha vuelto a resultar imparable, incluso jugando alejado de la banda. Acumula 13 goles y 6 asistencias en 23 partidos de Liga y su influencia se mantiene trascendental -también fuera del césped, como guerrero contra el racismo- en una ofensiva en la que Rodrygo ha dibujado inconsistencia goleadora, a pesar de lo cual lleva 10 dianas.
Figuras como Toni Kroos y Antonio Rüdiger dieron un paso adelante notable. El primero se ha erigido en el general del colectivo, jugando como nunca a sus 34 años de edad, y el segundo se ha convertido en uno de los mejores defensas de Europa gracias a su trabajo y confianza cuando no era titular. Las lesiones le han abierto paso y lo ha aprovechado con creces. Dani Carvajal también ha recuperado su máximo rendimiento en un lateral en el que Lucas Vázquez ayudó, sobre todo en el último 'Clásico'. El costado izquierdo ha cumplido, con Mendy ganando la brega a Fran García por su especialización en el achique.
En la receta del éxito se han reivindicado secundarios como Brahim Díaz -fenomenal-, el suplente Andriy Lunin -que ganó el mano a mano con el cedido Kepa Arrizabalaga- y los polivalentes Aurelien Tchouaméni y Eduardo Camavinga -centrocampistas o defensas, según la ocasión-. El regateador andaluz cayó de pie en su regreso a Concha Espina y sedujo a la tribuna por su desequilibrio, amén de comandar a la valiosa 'unidad B'. Nacho volvió a añadirse al once con eficacia en el segmento decisivo del curso y Joselu aportó desde el banquillo, aceptando su rol y firmando 13 goles.
La importancia del colectivo
Sobre asumir el papel en el equipo por el bien del escuadrón ha hecho un doctorado Luka Modric. Nunca en su carrera había sido suplente hasta este año, tal y como ha relatado. El Balón de Oro de 38 años ha cedido terreno ante la pujanza física de obreros como Fede Valverde, en coherencia con el diseño pensado por Ancelotti, pero ha aceptado la situación con valentía y profesionalidad. No se sabe si ésta es su despedida del club de su vida. Sea como fuere, se puede marchar satisfecho por su aportación y por su cosecha, ya que posee 25 trofeos como madridista. A uno del récord histórico.
'Carletto', por su parte, suma 12 títulos en Chamartín. Ha superado en este apartado glorioso al mito merengue Zinedine Zidane y queda a dos victorias del tótem Miguel Muñoz. "Estamos muy contentos y toda nuestra afición está muy feliz. Es un título merecido", explicó este domingo en sala de prensa. "Ha sido una temporada con muchísima continuidad, del primer parido al último", ha valorado antes de aclarar que la fiesta se desarrollará el próximo fin de semana para no enturbiar lo que se juegan en días en la Liga de Campeones.
La solidez en los resultados y en el funcionamiento defensivo de los madridistas -son los menos goleados con un margen de más de 10 dianas de diferencia- desembocó en la descomposición de su gran rival. Los azulgranas echaron de menos el compromiso de sus futbolistas y Xavi llegó a anunciar que se iba del club en verano...para recular en abril. Pasaron de pelear por el liderato y revalidar el título a combatir para no ceder la segunda plaza al sorprendente Girona. Recurrió Laporta a tiritas como las cesiones de los decepcionantes Joao Félix y Joao Cancelo, y la sequía goleadora padecida por Robert Lewandowski sentenció sus opciones de triunfo en el campeonato doméstico. Jugaron bien y compitieron mal.
El desplome de sus rivales y la irrupción del Girona
La inercia ha convertido en incontestable la jerarquía del Madrid con el paso de las jornadas. Con 74 goles a favor -nadie ha marcado tanto en España- y sólo seis empates concedidos, ha amontonado victorias hasta cifrar su bagaje en 27 partidos ganados para un total de 87 puntos. El listón ha resultado insoportable para sus perseguidores, incapaces de recortar en los momentos clave del curso y en los duelos directos con el favorito. El Atlético, por su parte, quedó descabalgado demasiado rápido de la cima y sólo ha podido llevarse la discreta alegría de haber sido el único que ha tumbado al campeón.
El alirón merengue, su 36º -nadie ha ganado tantas Ligas en la historia, los azulgranas tienen 27-, se ha certificado con la goleada ejecutada en la visita del Cádiz y el pinchazo del Barça en su visita a Montilivi. Los 'culés' encajaron una dolorosa goleada -similar a la que cedieron en la primera vuelta, en Montjuic- y regalaron la celebración a los de Chamartín. El club madrileño ha explicado que sus futbolistas no acudirán a Cibeles para festejar el título debido a que todavía tienen trabajo -bendito trabajo- en la máxima competición continental. El miércoles próximo se jugarán el pase a la final de Londres contra el Bayern y no hay espacio para fiestas. Otra cosa es la visión de los aficionados, que acudieron a la céntrica plaza para descorchar el champán por la reconquista liguera.