Después de asaltar Instituciones del Estado como la Fiscalía, el Tribunal Constitucional o el CIS y, a pesar de contar con un potente Ejército mediático, Pedro Sánchez sigue perdiendo elecciones y su imagen cada vez se encuentra más deteriorada. De ahí, su huída hacia delante. Azuzado por Gabriel Rufián, que le pidió actuar contra “los medios y los jueces del fango”, el presidente del Gobierno reconoció su intención de renovar el Poder Judicial unilateralmente y acosar a la Prensa libre con multas por publicar bulos. Se entiende que se refiere sólo a los “bulos” sobre la corrupción de las mascarillas del caso Koldo y los mejunjes empresariales de su mujer y su hermano.
Pedro Sánchez, después de asistir a la sesión de control en el Congreso, se explayó en una entrevista “ad hoc” en TVE. Y explicó que prepara “un paquete de calidad democrática” que, en síntesis consiste en aplicar la censura a los medios díscolos que le critican, multar a las empresas que colaboran con esos medios y acosar a los jueces que llevan al banquillo a sus familiares. Se trata, en efecto, de la definitiva deriva totalitaria del presidente, que es consciente de que ni puede salir a la calle ni convocar elecciones sin ser vapuleado. Porque el fiscal general del Estado ha perdido su autoridad y nadie le hace caso, el CIS de Tezanos ya no es suficiente para movilizar a su electorado, pues sus encuestas sólo producen carcajadas, y su Ejército mediático tampoco es tan potente como para engañar a la mayoría de los votantes.
El llamado eufemísticamente “paquete de calidad democrática” comienza, como ha amenazado al PP, con renovar unilateralmente el Poder Judicial, pues necesita asaltar el Tribunal Supremo como hiciera con el Tribunal Constitucional. No puede consentir que el juez Llarena mantenga en vigor la orden de detención de Puigdemont, después de haber aprobado la ley de amnistía. Pues la amnistía sólo tenía como objetivo amarrar los 7 escaños de Junts, que se esfumarían si el golpista prófugo es arrestado.
El “paquete de calidad democrática”, como ha declarado Isabel Díaz Ayuso, supone que "Sánchez se ha pasado a la ultraizquierda y, tras su derrota electoral por 700.000 votos, será más autoritario y más bestia; son prácticas bolivarianas”. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha vuelto a acertar en su análisis. Pues se trata de la deriva totalitaria que Sánchez piensa poner en marcha para redoblar su omnímodo poder y llegar a las elecciones generales con posibilidades de renovar su mandato. Porque hasta él sabe que si las convocara ahora saldría escabechado.
Y en esa antidemocrática operación se basará la legislatura. En aprovechar el poder de la Presidencia del Gobierno para destruir al PP, como hace Maduro en Venezuela con los partidos de la oposición. También por eso, se dedica a darle protagonismo a Vox y, ahora, a Alvise: para debilitar electoralmente a su principal adversario. Como si se tratara de una alianza de “la internacional ultraderechista.” Un mensaje que ya propagan todos los medios y tertulianos afines al Gobierno.
En cierto modo, se trata de un cambio de régimen al sustituir la Constitución democrática por una suerte de dictadura comunista. Pues sólo así, Pedro Sánchez podría acaparar todo el poder, aniquilar al PP y llegar a las urnas en condiciones de renovar su mandato. La operación ya está en marcha. Y para ello cuenta con el apoyo incondicional de sus socios secesionistas y proetarras, que aspiran desde siempre en destruir lo que ellos llaman el régimen del 78. La amenaza es tan real como inquietante.