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EDITORIAL

Macron ha frenado a la extrema derecha a cambio de regalar el poder a la extrema izquierda

EL IMPARCIAL
lunes 08 de julio de 2024, 08:14h
Actualizado el: 08 de julio de 2024, 11:33h

El cordón sanitario organizado y liderado por Macron, tras su trastazo en la primera vuelta electoral en Francia, ha conseguido su objetivo: evitar el gobierno de la extrema derecha de Le Pen. A cambio, ha ganado las elecciones la extrema izquierda del llamado Nuevo Frente Popular, un batiburrillo de partidos que va desde los más radicales de la Francia Insumisa, los comunistas, los verdes y hasta los socialistas. Pero ese Nuevo Frente Popular ha logrado una mayoría relativa de 182 diputados, muy lejos de los 289 de la mayoría absoluta. Por tanto, para poder gobernar tendrá que contar con el apoyo de los aliados de Macron, que a pesar de sus muchos bandazos y fracasos aún intenta sacar la cabeza como si fuera el héroe que ha frenado a la ultraderecha.

Porque en Francia, como en España, se considera que la extrema derecha es un peligro, mientras la extrema izquierda defiende la democracia desde su falso “progresismo”. La realidad, sin embargo, es que políticamente son igual de peligrosos. Pero, aún así, Macron ha maniobrado para aupar al Nuevo Frente Popular en su intento de hundir a Le Pen. Lo ha logrado, pero a cambio, la Asamblea Nacional Francesa se ha convertido en un gallinero en el que los pactos para gobernar se antojan imposibles o, al menos, incoherentes. Ya se sabe que los partidarios del centro prefieren negociar con los comunistas antes que con la derecha. Pero, en este caso, el Nuevo Frente Popular está cuajado de antisemitas y de los radicales que han incendiado las calles de París en los últimos tiempos; precisamente para protestar por las medidas de Macron sobre las pensiones. La convivencia en la Asamblea Nacional francesa se antoja más que compleja.

Como ha declarado Melénchon, el presidente del Nuevo Frente Popular, “hemos alcanzado un triunfo histórico. El primer ministro en funciones debe dimitir. El presidente Macron debe reconocer su inmenso fracaso y debe nombrar un jefe de Gobierno del Nuevo Frente Popular, que es la fuerza política que debe gobernar en Francia. Cumpliremos nuestro programa. A partir de este verano, los precios quedarán bloqueados, suprimiremos la reforma de las pensiones impuesta por Macron, se impondrá la jubilación a los 60 años, con un salario mínimo de 1.600 euros”.

O lo que es lo mismo. Macron, el que ha urdido el cordón sanitario y contribuido a la victoria del Nuevo Frente Popular, va a ser expulsado a patadas del Elíseo y se derogarán todas las medidas emprendidas por su Gobierno. Y aún así, es capaz de apoyar a la extrema izquierda para ocupar el poder. Mientras, la confusión en la política francesa es absoluta. Pues los pactos para gobernar son antinatura. Pero, como en España, se harán. Y el centro, como hasta hace poco aquí, volverá a ser el tonto útil de la izquierda. Como aquí.

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