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INVESTIGACIÓN

Distinguen seis tipos distintos de depresión y ansiedad

El actual sistema de diagnóstico psiquiátrico asigna una única etiqueta a los síndromes que pueden implicar la disfunción de múltiples y superpuestos procesos neurobiológicos que, a su vez, probablemente requerirían cada uno de ellos un tratamiento diferente. Imagen:jcomp/Freepik
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El actual sistema de diagnóstico psiquiátrico asigna una única etiqueta a los síndromes que pueden implicar la disfunción de múltiples y superpuestos procesos neurobiológicos que, a su vez, probablemente requerirían cada uno de ellos un tratamiento diferente. Imagen:jcomp/Freepik
José María Fernández-Rúa
martes 09 de julio de 2024, 08:29h

Un equipo multidisciplinar de investigadores y clínicos de Estados Unidos apuestan en un innovador estudio por seis subtipos biológicos, también llamados biotipos, de depresión. Paralelamente, identifican tratamientos que tienen más o menos probabilidades de ser eficaces en tres de ellos.

La profesora Leanne Williams, de la Universidad de Stanford, es la directora del estudio que difunde Nature Medicine. También participaron especialistas de las universidades de Columbia, Yale, UCLA, UCSF, Illinois, MD Anderson de la Universidad de Texas y de la Universidad australiana de Sidney.

Reconocida especialista en Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento, la profesora Williams dirige el Centro de Salud Mental de ese campus, en San Francisco. Hace nueve años perdió a su pareja a causa de la depresión. Esta tragedia la convirtió, con esfuerzo y dedicación, en pionera en el campo de la psiquiatría de precisión.

Como señala en su estudio, “el actual sistema de diagnóstico psiquiátrico asigna una única etiqueta a los síndromes que pueden implicar la disfunción de múltiples y superpuestos procesos neurobiológicos que, a su vez, probablemente requerirían cada uno de ellos un tratamiento diferente. Esto es evidente por el hecho de que más de un tercio de los pacientes diagnosticados con trastorno depresivo mayor, y aproximadamente la mitad de los pacientes diagnosticados con trastorno de ansiedad generalizada, no responden al tratamiento de primera línea”.

La profesora Williams y su equipo defienden “un nuevo enfoque para generar biotipos de depresión y ansiedad, basados ​​en datos de imágenes evocadas y libres de tareas, cuantificados a nivel de paciente individual y evaluados en el contexto de síntomas, comportamientos y resultados transdiagnósticos con múltiples tipos de tratamientos”.

Imágenes cerebrales funcionales

“Nuestro enfoque -añade- se basa en un sistema de cuantificación de circuitos estandarizado, que nos permite calcular una cantidad manejable de medidas de la función del circuito evocadas y libres de tareas para cada participante individual. Estas medidas se basan firmemente en una síntesis teórica de estudios de imágenes cerebrales funcionales, que implican disfunción en circuitos a gran escala en las características clínicas de la depresión y la ansiedad”.

En este sentido, insiste en que “proporciona conocimientos únicos que pudieron pasar desapercibidos en estudios anteriores, que se basaron únicamente en datos sin tareas o extrajeron una gran cantidad de características utilizando técnicas de análisis de datos exploratorios. En nuestra muestra de 801 participantes con depresión y ansiedad (95 % de los cuales no estaban medicados), el uso de las mismas secuencias de resonancia magnética funcional, síntomas y medidas de comportamiento nos permitió validar clínicamente biotipos basados ​​en teorías y demostrar que difieren en perfiles de síntomas y rendimiento”.

Además, una parte sustancial de los participantes se inscribieron en ensayos clínicos aleatorios de antidepresivos o terapia conductual, “lo que nos permitió demostrar -dice por último-, que nuestros biotipos difieren en sus resultados entre múltiples tratamientos”.

Alrededor del 30% de las personas con depresión resistentes al tratamiento; esto es, que múltiples tipos de medicamentos o terapias no han logrado mejorar sus síntomas, y hasta en dos tercios de las personas con depresión, el tratamiento no logra revertir completamente sus síntomas a niveles saludables.

Para estos científicos se debe, en gran parte, a que no existe una buena forma de saber qué antidepresivo o tipo de terapia podría ayudar a un paciente determinado.

Subtipos de depresión

Los medicamentos se recetan mediante un método de prueba y error, por lo que puede llevar meses o años encontrar un fármaco que funcione, si es que alguna vez sucede. Y pasar tanto tiempo probando tratamiento tras tratamiento, sólo para no experimentar alivio, puede empeorar los síntomas de la depresión.

«El objetivo de nuestro trabajo es descubrir cómo podemos hacerlo bien la primera vez -asegura la profesora Williams- ya que es muy frustrante estar en el campo de la depresión y no tener una alternativa mejor que este enfoque único para todos».

Utilizando un enfoque de aprendizaje automático conocido como análisis de conglomerados para agrupar las imágenes cerebrales de los pacientes, los investigadores identificaron seis patrones distintos de actividad en las regiones del cerebro que estudiaron.

También asignaron al azar a 250 de los participantes del estudio para recibir uno de los tres antidepresivos de uso común o terapia de conversación conductual. Los pacientes con un subtipo, que se caracteriza por hiperactividad en las regiones cognitivas del cerebro, experimentaron la mejor respuesta al antidepresivo que se sintetiza de la molécula venlafaxina, en comparación con aquellos que tienen otros biotipos.

Aquellos con otro subtipo, cuyos cerebros en reposo tenían niveles más altos de actividad entre tres regiones asociadas con la depresión y la resolución de problemas, tuvieron un mejor alivio de los síntomas con la terapia de conversación conductual.

Y aquellos con un tercer subtipo, que tenían niveles más bajos de actividad en reposo en el circuito cerebral que controla la atención, tenían menos probabilidades de ver una mejora de sus síntomas con la psicoterapia que aquellos con otros biotipos.

Regiones involucradas en la depresión y la ansiedad

En otro estudio difundido el año pasado, la profesora Williams y su equipo demostraron que el uso de imágenes cerebrales por resonancia magnética funcional mejora su capacidad para identificar a las personas que probablemente respondan al tratamiento antidepresivo. En ese trabajo, se centraron en el biotipo cognitivo de depresión, que afecta a más de una cuarta parte de las personas con depresión y es menos probable que responda a los antidepresivos estándar.

Al identificar a aquellos con el biotipo cognitivo mediante fMRI, predijeron con precisión la probabilidad de remisión en el 63 % de los pacientes, en comparación con una precisión del 36 % sin utilizar imágenes cerebrales.

Entre los participantes en el estudio actual, los diferentes biotipos también se correlacionan con diferencias en los síntomas y el desempeño de tareas. Aquellos con regiones cognitivas hiperactivas del cerebro, por ejemplo, tenían niveles más altos de anhedonia (incapacidad para sentir placer) que aquellos con otros biotipos; también obtuvieron peores resultados en tareas de funciones ejecutivas.

Aquellos con el subtipo que respondió mejor a la psicoterapia también cometieron errores en las tareas de función ejecutiva, pero obtuvieron buenos resultados en las tareas cognitivas.

Uno de los seis biotipos descubiertos en el estudio no mostró diferencias notables en la actividad cerebral en las regiones escaneadas con respecto a la actividad de personas sin depresión. La profesora Williams cree que probablemente no han explorado toda la gama de la biología cerebral subyacente a este trastorno. Su estudio se centró en regiones involucradas en la depresión y la ansiedad, pero podría haber otros tipos de disfunción en este biotipo que sus imágenes no capturaron.

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