El jugador español remontó el primer set ante Paul en un partido de alta exigencia (5-7, 6-4, 6-2 y 6-2). Terminó con muy buenas sensaciones.
Carlos Alcaraz está en las semifinales de Wimbledon. Este martes derrotó al combativo Tommy Paul en un encuentro de dificultad que acabó resolviendo con jerarquía. El resultado final (5-7, 6-4, 6-2 y 6-2) refleja a la perfección la dinámica en la que se ha desarrollado un evento en el que el jugador español ha tenido que superar los malos momentos que siguen persiguiéndole en estas semanas. Unos bretes complicados que, en cambio, están aumentado la capacidad competitiva del brillante tenista de 21 años.
Esta vez le tocó resistir ante el terrible empuje del estadounidense. Venía el nacido en New Jersey de conquistar el Torneo de Queen's, en uno de los mejores momentos de su trayectoria deportiva y montado en una racha de nueve partidos seguidos ganados en hierba. A sus 27 años se ha destapado como la auténtica bestia negra de los españoles en el circuito ATP. No en vano, en el 'Grand Slam' disputado en estas semanas ha apeado Roberto Bautista y Pedro Martínez.
Alejandro Davidovich, Feliciano López, Fernando Verdasco, Albert Ramos, Bernabé Zapata, Nicolás Álvarez, Martín Landaluce y Pablo Carreño también ha caído ante su tenis. La estadística reflejaba antes de esta tarde que había ganado 17 de los últimos 19 encuentros contra tenistas de España. Y frente a Alcaraz contaba con dos triunfos y dos derrotas, pero siempre en partidos a tres sets muy igualados. Ese era el marco que acogió el partido de esta fecha, una cita en la que Paul salió con todo y sorprendió al favorito.
Firmó un primer set sensacional, con un juego agresivo que no permitió mandar al murciano. Su ritmo, velocidad de piernas y potencia y precisión con su derecha llevaron al español a sentirse en una incomodidad extrema. Volvió a estar contra las cuerdas 'Carlitos', incapaz de generar daño con el resto durante este segmento inicial. Cerró la manga con un descriptivo uno de nueve en oportunidades de rotura. Sencillamente, fue peor que su rival y cedió un 5-7 que le forzaba a remontar de nuevo. Como en sus duelos precedentes contra Frances Tiafoe y Ugo Humbert.
Sin embargo, para que Alcaraz bese la lona en un enfrentamiento a cinco sets hay que mantener la excelencia durante horas. Y por ahí se van diluyendo los oponentes del tenista de El Palmar. Está construyendo el juvenil una confianza rocosa en sus posibilidades de cambiar dinámicas dentro de la pista. Lo visto en este mes y este martes corrobora esa sensación, pues en el segundo set, con mucho trabajo mental y físico, lo volvió a hacer. Dejó atrás dos 'breaks' concedidos y un agotador juego que duró 20 minutos para renacer.
Paul le exigió una concentración abrasiva y un derroche físico imponente. Se jugaba a toda velocidad y en plenitud de fuerza. Un toma y daca sostenido en el tiempo que puede resultar asfixiante. Mas 'Carlitos' aguantó la presión y fue ganando terreno en los largos intercambios. Con una mejor gestión de su saque logró poner en franquía a sus sensaciones. Los 'passings', restos venenosos y golpes ganadores del estadounidense ya no le hacían tanto daño ni llegaban con la asiduidad previa. Aunque perdió el saque a las primeras de cambio en el segundo set, reaccionó con categoría con 0-2 en contra.
En ese momento demostró la calidad única de su tenis. Jugó con tranquilidad en el peor momento del partido, en el punto de inflexión imprevisto que podía dejarle en la estacada. Ahí compitió como mejor sabe y apocó a un Paul que ya no levantaría cabeza. Ganó el español nueve de los siguientes 12 juegos, en un fogonazo espectacular de los que acostumbra a completar que transformó el partido por completo. Este huracán le entregó un set (6-4) y le colocó con un 'break' a favor en la tercera manga. Pudo ahí sentenciar el choque, pero perdonó otro par de pelotas de rotura para colocarse con 4-1 a su favor.
Dejó con aire a Paul y el estadounidense quiso levantarse con orgullo. Forzó al máximo su juego y cosechó dos oportunidades de rotura. Pero Alcaraz las neutralizó en un esfuerzo de 10 minutos rebosantes de tensión. Hasta ahí llegó la competitividad del americano y despegó entonces la mejor versión del astro español. Solventados los problemas con la precisión psicológica de los grandes, se soltó y dio carpetazo a la cita con algunos puntos de belleza notable. Para deleite de una tribuna entrenada al defensor del título. Puso el lazo con un doble 6-2.
"La mayor parte de los partidos dependen de mí y creo que eso es bastante bueno"
Ahora le espera en semifinales Daniil Medvedev, que aburrió a Jannik Sinner con su granítica defensa. Se repetirá la misma semifinal del año pasado, con una diferencia clave: 'Carlitos' se ha acostumbrado a ganar sin jugar tan bien. Ya no necesita brillar y ese crecimiento le vuelve más peligroso para sus rivales. "La mayor parte de los partidos dependen de mí y creo que eso es bastante bueno. Si encuentro mi juego, la manera de dominar el partido, tanto para bien como para mal va a depender de mí", reflexionó en rueda de prensa al término del encuentro.
"Lo más difícil de Daniil es que puede llegar a todas las bolas, es como un muro. Sé que puedo pegar un golpe increíble y que la bola va a volver. Es lo más difícil de jugar contra él", ha analizado sobre su duelo de semis. Y ha finalizado valorando el estado de la cancha: "Yo sabía que iba a ir en la pista 1. Jannik solo ha jugado una vez en la central y él también se merece estar ahí. Era un partidazo contra Medvedev. He notado diferencias, claro. Solo hay que ver que está más desgastada, hay más tierra. Estamos más situados en tierra que en hierba".