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ORIENT EXPRESS

Hamás, organización terrorista

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 14 de julio de 2024, 19:20h

Hamás, acrónimo en árabe del Movimiento de Resistencia Islámica, nació en 1987 en Gaza a partir de los Hermanos Musulmanes. Eran los años de la Intifada y la Revolución Islámica de Irán era joven. La URSS seguía en pie y las tropas soviéticas todavía operaban en Afganistán. En la Franja de Gaza, distintos grupos habían comenzado un activismo que combinaba islamismo y ayuda social, pero pronto pasaron al terrorismo. Su primer atentado fue en 1989: secuestraron y mataron a dos soldados israelíes. A partir de entonces, se integraron en el ecosistema de las organizaciones terroristas palestinas.

Desde su nacimiento, Hamás ha dependido de la ayuda exterior para sobrevivir. Ha recibido fondos tanto de organizaciones no gubernamentales islámicas como de gobiernos y agencias internacionales. Los fondos han ido fluctuando según la coyuntura internacional, pero entre sus principales financiadores estuvo siempre la República Islámica de Irán. Cuenta Matthew Levitt en “Hamás. Política, beneficencia y terrorismo al servicio de la Yihad” (Belacqva, 2007), que la influencia iraní en la organización terrorista se acrecentó a partir de 2004, cuando, al calor de la lucha contra Al-Qaeda, Arabia Saudí desplegó una ofensiva contra la financiación del terrorismo desde el Reino. Levitt señala, por cierto, que “muchos de los que subvencionaban las actividades de Al-Qaeda también prestaban su apoyo a Hamás”.

Cuando, en junio de 2007, Hamás se hizo con el control de la Franja de Gaza después de la desconexión israelí y de la expulsión de Fatah, la organización terrorista pasó a controlar directamente todos los servicios que se prestaban en el territorio, así como la actividad de las organizaciones humanitarias locales que operaban en él. Así, desde el sistema educativo hasta la distribución de alimentos, nada sucede en Gaza sin que Hamás lo disponga o lo tolere.

A Gaza no sólo llega dinero, sino también armas, explosivos y otros recursos necesarios para la actividad terrorista. La estrategia iraní de rodear a Israel de enemigos tuvo en la Franja uno de sus puntos de apoyo. Bien directamente bien a través de Hezbolá, Teherán brinda apoyo económico, logístico y operativo a los terroristas. Por poner sólo un ejemplo, Hassan Salaméh, líder de Hamás que organizó la oleada de atentados suicidas en autobuses israelíes ente febrero y marzo de 1996, se había entrenado en Sudán, Siria e Irán; en concreto, en un campo a las afueras de Teherán, donde lo formaron expertos iraníes. Hoy Hamás está al servicio de Teherán. El régimen de los ayatolás controla, además, El Líbano, Siria y el Yemen. Su capacidad de desestabilizar Irak es absoluta. Hamás forma, pues, parte del plan de Teherán para destruir Israel.

Desde los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023, las operaciones militares contra Hamás han llevado a Israel a librar la guerra más larga de su historia. Los aliados de Hamás han movilizado todo su aparato de agitación y propaganda, en Europa, en América y por todo el mundo islámico. Las manifestaciones, las acampadas universitarias y las campañas antisemitas como el BDS han demostrado que el odio a Israel y a los judíos van de la mano. El antisionismo como coartada del antisemitismo goza ahora de fuerzas renovadas.

En Argentina el pasado 12 de julio la Oficina del Presidente de la Nación publicó, mediante un comunicado, que “el grupo HAMAS ha sido declarado por el Estado Argentino como organización terrorista internacional”. El país acoge una de las mayores comunidades judías del mundo y ha sufrido en la historia reciente dos atentados terroristas: el perpetrado contra la Embajada de Israel en 1992 y la voladura de las oficinas de la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994. Las investigaciones de este último crimen apuntaron a la República Islámica de Irán. A estas circunstancias hace referencia el comunicado al afirmar que “en los últimos años se ha revelado su vínculo con la República Islámica de Irán, cuya dirigencia fue encontrada responsable por los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires y contra la AMIA por la Cámara Federal de Casación Penal el pasado 11 de abril. Esos ataques le costaron la vida a más de 100 ciudadanos argentinos”.

A pocos días del 30 aniversario de los atentados terroristas contra la AMIA en Buenos Aires, es reconfortante que el gobierno argentino haya dado al mundo un ejemplo de justicia y claridad moral.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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