En 1475, ya se acusa a los discípulos de Verrocho de sodomía y entre ellos a Leonardo de Vinci.
Años después escribirá el genio:
«En el más remoto recuerdo de mi infancia acude a mi memoria un milano que me abrió la boca con la cola y repetidas veces me golpeó con ella en los labios. Tal, era mi sino».
Los especialistas del comienzo del siglo XX deducen que Leonardo encubre una homosexualidad latente.
De latente nada tenía la homosexualidad de Leonardo. En el cuadro de «La Virgen, el Niño y Santa Ana» vieron un fantasmagórico milano.... y a las dos mamás de Leonardo.
Leonardo no convivió con dos madres. Catarina «la madre auténtica» era una campesina de la que no conservó ningún recuerdo; vivieron juntos unos días al nacer. Leonardo fue el bastardo del notario Piero da Vinci. Al poco de nacer, se casó su padre con Albiera di Giovani, con la que convivió desde entonces como el hijo de su nuevo hogar. No fueron ni pudieron ser ni la Virgen ni la Santa Ana.
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«Científicamente, ¿el tiempo pasa lentísimamente al máximo de velocidad».