Rara vez hablo de AMÉLIE NOTHOMB (a quien no conozco). En septiembre de 2018 escribí:
«Me encantan las novelas de Amélie Nothomb, que a veces rinden homenaje al insustituible sátrapa Simon Leys».
Y más tarde añadí:
«Me encanta tanto Amélie Nothomb que incluso acepto que cite uno de mis ‘arrabalescos' fingiendo que es un aforismo de Víctor Hugo».
Jean-Edern Hallier me había nombrado a la redacción del «L'Idiot International» sin motivo alguno, junto con otras personas que formaban parte de la redacción tanto como yo: Andy Warhol y el Marqués de Sade, por ejemplo. Era un periódico fundado en octubre de 1969; creo que fue apadrinado en sus inicios por Simone de Beauvoir y financiado en gran parte por la mecenas Silvina Boissonnas.
J.-E. H. sólo me citó tres veces en su casa, en la 'Place des Vosges', por asuntos «muy urgentes». La primera vez: hubiera querido que le acompañara a Afganistán. No ocurrió nada. La tercera fue para organizar el «prix-du-roman-qui-allait-supplanter-le-Goncourt». Yo estaba encantado porque tenía una candidata: Amélie Nothomb. En efecto, ¡fue galardonada con el primer y último premio de novela de L'Idiot International.
«El Premio Leteo» es, en mi opinión, el más endiablado de todos los premios españoles, que ganamos Houellebecq en 2005, Nothomb en 2006 y yo en 2004. Tuve un viaje bastante agitado, guiado por Houellebecq y su inolvidable corgie «Clément» a mis pies.
Los editores y publicistas de ambos autores nunca hacen referencia a sus mejores libros ni a los premios más prestigiosos que se conceden en Europa (ni siquiera los cita wikipedia).
Amélie Nothomb (Fabienne Claire Nothomb) nació en Etterbeek y publica una novela inolvidable al año. A propuesta del Viceprimer Ministro belga, el Rey Felipe le concedió el título de « Baronesa ».
Michel Houellebecq (Michel Thomas) nació diez años antes que ella en Saint-Pierre, Reunión. ¡Es autor de « Lanzarote » (¿su mejor libro?), además de varias excelentes novelas, tres cortometrajes y una sola película « La possibilité d'une île!».
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« ...Dios, gracias a su infinita omnisciencia ¿determina el número de mi calle? ».