Emiliano García-Page es ejemplarmente leal a su partido: el PSOE. Se esfuerza, como es lógico...
Emiliano García-Page es ejemplarmente leal a su partido: el PSOE. Se esfuerza, como es lógico pero con escaso éxito, para que recupere su esencia socialdemócrata. Los nombres históricos del socialismo le aplauden sin reservas: Felipe González, Alfonso Guerra, José Luis Corcuera, Joaquín Almunia, Joaquín Leguina y tantos otros. Pedro Sánchez no le aplaude, pero le respeta.
En unas declaraciones a Carlos Alsina, Emiliano García-Page ha afirmado: “La legislatura de Sánchez no llegará al final”. Esta afirmación no puede ser más razonable, puesto que Pedro Sánchez se tambalea haciendo equilibrios sobre la cuerda floja de los catorce partidos que forman Sumar y sobre la compleja negociación con dos partidos separatistas de derechas, PNV y Junts, y otros dos de izquierdas, ERC y Bildu. El presidente de Castilla-La Mancha, que tiene los pies colocados sobre la realidad, ha advertido la fragilidad de Pedro Sánchez refugiado en su poltrona monclovita. Y ha hecho bien en subrayarla sin tapujos.
Por otra parte, Emiliano García-Page cree que la ley de Amnistía ha puesto “a la Constitución de rodillas” y que constituye un chantaje político inadmisible. “Pactar con Junts -ha afirmado- es como hacerlo con Vox”. Y según algunos mucho peor porque Junts siempre ha estado en un disparatado proceso anticonstitucional para fracturar España y desgajar de ella a Cataluña después de cinco siglos de Historia unida.
“Si Puigdemont se sale con la suya y vuelve a Cataluña, planteará inmediatamente el siguiente desafío, y además con urgencia, que es el referéndum”, ha añadido García-Page. Lástima que el entorno sanchista no reflexione sobre lo que afirma el único presidente autonómico socialista que ha ganado por mayoría absoluta. Resultaría muy positivo para España el retorno del PSOE a la socialdemocracia y el abandono de ese Frente Popular en el que se integra un partido como Sumar devorado por la extrema izquierda comunista.