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«El italianucho feo»

lunes 29 de julio de 2024, 08:34h
Actualizado el: 29/07/2024 08:42h

Émile Zola, hijo de padre italiano y madre francesa, nació en París el 2-IV-1840 y se ocultó -murió- «a causa de un incendio en la chimenea», no muy lejos de donde yo vivo hoy, en el número 21 bis de la calle de Bruxelles de París, el 29-IX- 1902. Fue uno de los escritores franceses más populares, publicados, traducidos y comentados del mundo.

Fue amigo íntimo de Edouard Manet, Stéphane Mallarmé, Auguste Renoir, Camille Pissarro, entre otros. Paul Cézanne fue su amigo durante su infancia, y durante décadas convivieron e intercambiaron gran cantidad de correspondencia. Pero cuando se publicó la novela «L'Oeuvre», Cézanne escribió su última carta al escritor en 1886: el artista creía verse a sí mismo en el personaje del malogrado pintor Claude Lantier.

«Mi teatro no ha tenido éxito. Thérèse Raquin, mi obra abucheada, se ha representado nueve veces. El público del estreno la escuchó hasta el final con estupor». «Mientras no haya representado completamente un orinal lleno, no ha hecho nada": ¿Léon Daudet o Victor Hugo? «Zola el italianucho feo»: Edmond de Goncourt etc.

Émile Zola publicó una carta abierta al Presidente de la República, Félix Faure, en el periódico L'Aurore, fundado por Clemenceau y Vaughan’. El título J'accuse...!, elegido por Clemenceau, aparecía en grandes caracteres en la primera página del periódico.

En este largo y denso alegato, que ocupa las dos primeras páginas del periódico a seis columnas, Zola recuerda primero las circunstancias del ‘Affaire', el descubrimiento del ‘bordereau' y la condena de Dreyfus, y luego vuelve sobre la revelación de la traición del comandante Esterhazy. Antes de denunciar su escandalosa absolución y acusar, en una serie de letanías que comienzan con el célebre ‘J'accuse', a los ministros de la Guerra, a los oficiales del Estado Mayor y a los grafólogos convocados al proceso de Esterhazy, de ser responsables de la condena de un inocente mediante la absolución de un culpable.

La exactitud y la fiabilidad de las informaciones de Zola van a la par con el vigor del estilo del escritor, lo que hace de este artículo un monumento literario; una verdadera profecía según la expresión de un admirador entusiasta, Charles Péguy en 'Cahiers de la Quinzaine'. En una época en la que la prensa era cada vez más popular, este panfleto tuvo un enorme impacto en la opinión pública. Proclamado en las calles el 13 de enero por los vendedores del periódico L'Aurore, tuvo una tirada de 300.000 ejemplares. El grito J'accuse! provocó una gran agitación en las calles de París, al tiempo que exponía a su autor a una ola de odio sin precedentes.

Al comprometerse públicamente de este modo, Émile Zola logró el objetivo que se había fijado: el gobierno inició inmediatamente un procedimiento judicial contra él y el periódico de Clemenceau. La implicación de Zola en el asunto Dreyfus le valió un juicio por difamación el 23 de febrero y el exilio el 18 de julio de 1898. Zola abandonó Francia.

El extraordinaria eco mediático del proceso de Zola, que desembocó en su condena, dio gran publicidad al Affaire, cristalizando las pasiones dreyfusistas y antidreyfusistas y revelando al mundo entero las zonas grises que rodeaban los procesos de Dreyfus y Esterhazy. El asunto se transformó en una verdadera crisis moral y política, y hubo que esperar hasta 1906 para que Dreyfus, condenado de nuevo al final de un segundo juicio no menos inicuo, fuera indultado y rehabilitado por el gobierno.

Los franceses se dividieron entre partidarios de Dreyfus y anti-Dreyfus. Sin embargo, el capitán Dreyfus solo fue completamente exonerado y rehabilitado en 1906.

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«No se debe saltar a la comba ¿en el patio del ahorcado?»

Fernando Arrabal

Escritor, artista y cineasta

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