Simeone jugó a empatar y lo consiguió gracias a las ocho paradas de Oblak, pero Correa subió la apuesta con su gol en el 93 (1-2). El equipo de Luis Enrique dominó sin puntería.
Para aquellos que gustamos del fútbol defensivo, esta victoria del Atlético ante el PSG supone un colofón extraordinario para este miércoles. Hecha la apostilla, ahí van los datos: los franceses remataron 22 veces, nueve de ellas entre palos, y dispusieron del 71% de la posesión, mientras que los españoles chutaron en cuatro ocasiones, tres bien dirigidas, y vencieron por 1-2 en un partido crucial para sus aspiraciones en la Liga de Campeones. Y el mejor jugador sobre el césped del Parque de los Príncipes fue Jan Oblak. El meta esloveno resplandeció con sus ocho paradas y subrayó su brillante actuación dando inicio al contragolpe que concluyó en el gol del minuto 93 que justificó el esfuerzo ultradefensivo desplegado durante casi todo el minutaje. Había que cortar la pobre racha de resultados y había que ganar para no meterse en un soberano lío. Y se ganó.
Diego Pablo Simeone parece haber dado carpetazo al intento de darle más cobertura al juego combinativo y propositivo. O, al menos, va dejando claro que la prioridad absoluta vuelve a ser la seguridad en el achique. Ese camino es el que le condujo a sus mayores logros en la competición continental y resulta trascendental que los cimientos vuelvan a ser sólidos. No es un proceso sencillo pero las decisiones se encaminan hacia donde el técnico argentino quiere llevar a su plantilla. Esta noche colocó a Conor Gallagher en lugar de Samuel Lino, una declaración de intenciones en toda regla. Había que frenar a los rivales antes que crear con la pelota. Esta directriz vio al esquema rojiblanco competir con un 4-4-2 en el que faltaban los dos centrales titulares (el sancionado José María Giménez y el lesionado Robin Le Normand), así que el derroche defensivo debía crecer desde el esfuerzo de todos los peones.
Con las cartas sobre la mesa casi desde la previa, se esperaba un choque frontal de estilos y así discurrió el enfrentamiento. El sistema preparado por Luis Enrique cumplió las expectativas y saltó al campo con ánimo arrasador. Presión a toda cancha, circulación frenética y juego desembocado hacia las flechas que tiene por extremos. Bradley Barcola quedó apostado por la izquierda y Ousmane Dembélé, protagonista, fluctuó hacia el centro para que Achraf Hakimi sorprendiese en el costado diestro. Esta argucia casi noqueó a los visitantes de inicio. No comenzaron con la intensidad y concentración adecuadas los rojiblancos y padecieron la potencia del vendaval galo. La banda defendida por Javi Galán fue la diana de los parisinos y por ahí el carrilero marroquí conectó un derechazo que lamió la madera como aperitivo -minuto 2-.

El PSG empieza con todo
La idea del preparador asturiano consistía en amontonar mediapuntas entre líneas para dividir por dentro y abrir hacia las bandas. Ese juego despistó a los colchoneros, que dudaron demasiado antes del minuto 15 y lo pagaron. Avisó Dembélé con un remate desviado desde la frontal antes de que lloviesen centros venenosos en el área de Oblak. No conseguía Gallagher adaptarse al trabajo de carrilero izquierdo y entonces, con el PSG empujando de verdad, llegaron los errores que inauguraron el marcador. En el 13 Pablo Barrios regaló el cuero al 'Mosquito' y Barcola topó su intento en los guantes del arquero esloveno; y un minuto más tarde Lenglet perdió la redonda en su área y Warren Zaïre-Emery marcó a placer, tras amagar con clase. El motor francés de 18 años, récord de precocidad en el torneo (es el más joven en ser titular en 15 partidos en Champions), tradujo en recompensa al abrumador gobierno de su delegación.
El 'Cholo' había renunciado a Koke y al carrilero zurdo en busca de una solidez física que no había aparecido. Achraf sacó tajada del 'regalo' que le abrió una autopista, aunque los locales mostraron al mismo ritmo su energía y su pobre puntería. 'Lucho' no quiere gallitos en el corral. Prefiere que Catar no desembolse más millonadas en estrellas porque quiere que la fuerza sea el colectivo. Y lo está logrando. Está completado un gran trabajo, con primacía en la Ligue 1. Sin embargo, Europa se le atraganta porque en el Viejo Continente además de un bloque consistente necesitas un goleador para salir a flote. Eso es lo que le está faltando. El agujero en la producción anotadora dejado por Kylian Mbappé es terrible y en encuentros exigentes como éste queda a relucir de forma explícita.
Antes del descanso realizaron siete remates, dos de ellos a portería, y el Atlético, que había completado 312 pases menos que su oponente, chutó dos veces y marcó un gol. Ocurrió en el minuto 18, en la primera oportunidad en la que pudieron estirarse. El esférico llegó a los pies del fundamental Rodrigo de Paul, que agudizó el contragolpe para que Giuliano Simeone estrenase las manos de Donnarumma antes de que una serie de rebotes afortunados le cayese a Nahuel Molina para que festejara con una voleada certera. El lateral argentino se está reivindicando desde que su entrenador le ordenó probarse como central diestro. Hoy volvió al costado y rindió de maravilla, vigilando a Barcola con eficacia -bien secundado por a la implicación pasional de Giuliano-.

Oblak resiste y éxtasis de Correa
El empate dio paso al único tramo en el que los madrileños adelantaron las líneas y trataron de hacer acopio de algo de posesión para respirar. Ahí intervino Griezmann y, sobre todo, Julián Álvarez. Posee un valor incalculable la llegada del atacante criado en River Plate porque sabe aguantar la pelota cuando sus compañeros lo necesitan. Es más, gana cuerpeos, saca faltas cuando no hay más camino que recorrer y compite con la inteligencia pragmática que genera transiciones limpias. Excelente su labor en esta fecha, aunque no luciese. Él y Antoine bajaron metros para desahogar y arrancaron calma en medio de la tormenta, aunque pronto recuperaron el 'catenaccio' los rojiblancos. Sobresalió en la trinchera la colocación defensiva de un Barrios impreciso con balón. Sea como fuere, ajustó el repliegue colchonero y los parisinos se las vieron y desearon para girar rápido el juego. Les resultó imposible acelerar y encontrar a Barcola en mano a mano con su par. Vitinha y Joao Neves fallaron en este cometido.
No permitieron los españoles más que centros laterales. De ese rosario de envíos aéreos sólo es reseñable el que peinó el transparente Asensio y Pacho estuvo a punto de embocar ante la ausencia de contundencia del achique español -minuto 30-. Sea como fuere, llegó Simeone con tablas al descanso y no titubeó. La filosofía no se negocia y en la reanudación radicalizaron el planteamiento. A pesar de la imposibilidad de su medular para conectar con los delanteros, regalaron metros, iniciativa y pelota a un PSG que siguió exhibiendo impericia en la finalización. Estuvieron cerca de hacer caja en el 54, cuando Oblak repelió un centro chut de Achraf sobre la línea y Dembélé pescó el rechace y lo estrelló en el lateral de la red; en el 59 y el 65, al escaparse Barcola y topar sus disparos en el esloveno; en el 73, al perdonar Marquinhos un cabezazo claro en una acción de estrategia; y, sobre todo, en el 77, al filtrarse Achraf de nuevo y marrar el cara a cara con el providencial portero visitante.
Al tiempo que los parisinos aumentaban su impotencia y su registro rematador, el 'Cholo' había insertado en el campo a Koke. El capitán entró conectado con la dinámica y empezó a tejer una red de pases jugosa. Así bajaron los humos a la tromba local y descubrieron que si afinaban sus combinaciones un poco estaban en condiciones de dañar a la vacilante retaguardia gala. Todavía concederían aproximaciones peligrosas, como la que Fabián Ruiz no amortizó de milagro -minuto 77- y la que neutralizó el suplente Reinildo con un despeje in extremis sensacional -minuto 83-. El primer chut 'atlético' en el segundo acto aconteció en el 84, al cazar Griezmann un error de Hakimi y rematar alto. Esa fue la señal, era posible ganar después de todo. Emergieron entonces 'Grizi' y Oblak, las dos estrellas. El portero inició una contra en la última jugada del encuentro, el excelso francés pintó un toque maravilloso y Ángel Correa, el hacedor de goles apoteósicos, anotó a la carrera para desatar la euforia en el banquillo español y regalar una sonrisa a los que sabemos que se puede jugar muy bien al fútbol sin tirar a portería, con excelencia defensiva.
Ficha técnica
1- PSG: Donnarumma; Nuno Mendes, William Pacho, Marquinhos, Achraf Hakimi; Vitinha, Joao Neves (Fabián Ruiz, min. 67), Zaïre-Emery (Kolo Muani, min. 73); Barcola, Dembélé (Doué, min. 90) y Asensio (Kang-in Lee, min. 67).
2- Atlético: Oblak; Javi Galán (Reinildo, min. 60), Lenglet, Witsel, Nahuel Molina; De Paul (Koke, min. 60), Barrios, Conor Gallagher (Samuel Lino, min. 78), Giuliano Simeone (Rodrigo Riquelme, min. 60); Griezmann y Julián Álvarez (Correa, min. 67).
Goles: 1-0, min. 14: Zaïre-Emery; 1-1, min. 18: Nahuel Molina; 1-2, min. 93: Correa.
Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó a Correa.
Incidencias: partido correspondiente a la 4ª jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Parque de los Príncipes (París, Francia). Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio por las víctimas de la dana en Valencia.