El presidente del Gobierno,
Pedro Sánchez, busca encontrar con la presidenta de la Comisión Europea,
Ursula von der Leyen, con quien coincide en la cumbre del G20 de Río de Janeiro, la forma que permita desbloquear el nombramiento de
Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión.
Sánchez y Von der Leyen asisten a la reunión de líderes del G20 y esa coincidencia hacía previsible que ambos pudieran mantener algún contacto para abordar este asunto.
No ha habido confirmación oficial por parte del Gobierno de que haya existido ya ese contacto en la primera jornada de esta cumbre, que se prolongará hasta el martes.
Pero fuentes del Ejecutivo han señalado que la intención es que haya ese desbloqueo y, por ello, el Gobierno está hablando, trabajando y empujando para hacer que pueda salir adelante la nueva Comisión Europea que presidirá Von der Leyen y en la que se espera que Teresa Ribera ocupe el cargo de vicepresidenta para la Transición Limpia, Justa y Competitiva.
El miércoles, día clave
Los contactos entre los grupos políticos para calmar las aguas tras la tensa semana pasada han continuado durante el fin de semana de manera discreta y prosiguen este lunes y martes para preparar el día clave en la capital comunitaria: el miércoles 20.
Varios eventos clave confluyen en esa jornada: por un lado, Ribera hablará ante el Congreso de los Diputados para dar cuenta de su gestión del temporal por la que el PP español pide que sea apartada de la próxima Comisión Europea, una comparecencia en la que esperan arrancar el compromiso de una dimisión en el caso de resultar encausada por ello.
En paralelo, a las 17:00 horas del miércoles se celebra la reunión de jefes de grupos parlamentarios con la presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, en la que se debe fijar la agenda del pleno de la semana que viene en Estrasburgo (Francia), incluyendo el voto de la nueva Comisión Europea en su conjunto para la mañana del miércoles 27.
Voces de diferentes grupos políticos ven como escenario más probable que ese día se alcance un acuerdo para que el Partido Popular Europeo levante su veto a Ribera y los grupos progresistas acepten al vicepresidente nominado por Giorgia Meloni, Raffaelle Fitto.
Para que esto suceda, todos ellos tendrán que recular de posiciones previamente planteadas como líneas rojas, ya que hasta ahora el PPE mantenía su rechazo a Ribera empujado por el PP español y, en respuesta, los socialdemócratas rechazaban cualquier tipo de negociación sobre Fitto o el tercer candidato polémico, el ultraderechista húngaro Olivér Várhelyi.
Diversas fuentes parlamentarias ya esperaban a finales de la semana pasada que el fin de semana ayudase a rebajar la elevada tensión entre los populares y los socialdemócratas europeos, particularmente después de que estos últimos amenazaran con romper la coalición proeuropea que sostiene a la Unión Europea y dio su mayoría a Ursula von der Leyen para repetir al frente de la Comisión Europea.
Si se llega a este acuerdo, el calendario ajustado no es un problema: fuentes parlamentarias explican a EFE que los líderes de los grupos políticos pueden fijar la agenda del pleno este mismo miércoles (o jueves de manera extraordinaria, si no diese tiempo a concluir las negociaciones en la víspera) y que todos los trámites intermedios se completarían después, antes del gran voto del día 27.
Esto implica que los coordinadores de las comisiones que examinaron a cada vicepresidente, responsables de darles luz verde de manera individual, tendrían tiempo suficiente para finalizar sus evaluaciones de forma positiva y que la Eurocámara dé por cerradas las audiencias de la nueva Comisión a tiempo para el voto del 27.
Los mensajes de conciliación y en favor de ese acuerdo han llegado de ambos lados del espectro político, con figuras como el coordinador popular en la comisión de Medio Ambiente, el alemán Peter Liese, pidiendo "que los juegos políticos pasen a un segundo plano" ante el complicado contexto internacional.
También fuentes gubernamentales españolas han instado a que la UE no se vea arrastrada hacia la inestabilidad "con vetos cruzados de mirada corta".
El PP español, por su parte, insiste en llevar su veto a Ribera hasta las últimas consecuencias y, de no lograr que el nombre de la española quede descartada, podrían también no votar a favor del conjunto de la Comisión Europea en el eventual voto del próximo miércoles 27.