El astro murciano brilló para dominar a Griekspoor y empatar la serie (7-6 y 6-3). El partido de dobles decidirá el billete para semifinales.
Con el pabellón Martín Carpena de Málaga todavía encogido tras la derrota de Rafael Nadal, Carlos Alcaraz compareció este martes enfundado en el traje de salvador. El número uno de la 'Armada' española tomó los focos para empatar la eliminatoria de cuartos de final de la Copa Davis y, sobre todo, para regalar al zurdo legendario, al mejor deportista de la historia de este país, otra ocasión para despedirse a lo grande. El nuevo fenómeno nacional se midió ante el líder neerlandés, Tallon Griekspoor, sin margen de error y en un examen árido a su capacidad para soportar los nervios. Venía de padecer en el Masters de París y en las Finales ATP, aquejado de un resfriado pegajoso, pero dio un paso al frente para mantener viva la llama del tenis patrio (7-6 y 6-3, una hora y 25 minutos).
"Para mi estar junto a él (Nadal) en sus últimos momentos de tenis es súper especial. No sólo para mí, sino para todo el equipo. Es precioso que tengamos la oportunidad de acompañarle", había declarado el jugador murciano en la previa de su debut en la fase final del torneo. En ese esquema emocional se iba a desarrollar un encuentro en el que las cartas estaban boca arriba desde el comienzo. El tenista de Haarlem (28 años, 40º del ranking ATP) es uno de esos sacadores capaces de complicar la vida a su rival en la superficie en la que se está disputando el camino decisivo hacia la 'Ensaladera'. Su potencia de golpeo se torna fulgurante en la pista rápida que la ITF ha impuesto aunque se juegue en territorio español. Además, el hecho de que el marco sea 'indoor' beneficiaba al visitante y perjudicaba al español.
Máxima presión, el mejor Alcaraz
Había, por tanto, unos cuantos hándicaps. Alcaraz se sabía en peligro si no defendía sus servicios con solvencia, ya que le iba a costar mucho romper el saque ajeno. En ese ajedrez el duelo comenzó con más problemas para Griekspoor ante el buen inicio del favorito. Compitieron a toda velocidad, con peloteos cortos y puntos rápidos, el abc del tenis jugado en una pista como ésta. Las dudas penalizan y lo comprobó 'Carlitos' en el sexto juego, cuando encadenó su primera serie de fallos hasta conceder un 'break' preocupante porque el neerlandés fabrica un flujo continuado de saques de más de 200 kilómetros por hora sin despeinarse. El peor escenario que apuntaba el guión había tomado forma (4-2).
Sin embargo, el murciano no se acobarda con facilidad. A pesar de encontrarse en otro final de temporada titubeante -acabar bien los cursos sigue siendo su principal debe a sus 21 años-, el oriundo de El Palmar respondió con esa autoridad que enamora. Una derecha paralela atronadora y una subida valiente a la red recuperaron la rotura de inmediato, dejando atrás el apagón previo y conectando con el 4-4 y una nueva ocasión para romper el servicio de Tallon. Mas el centroeuropeo, que en 2024 sólo ha podido llegar a las semifinales de torneos menores como Estocolmo y 's-Hertogenbosch, y a las del ATP 500 de Róterdam, lució más motivado y concentrado que nunca. Destapó sus virtudes y un par de cañonazos para escapar y estirar un set que derivó en un 'tie-break' con apariencia de punto de inflexión.
Ahí, en el desempate inaugural, 'Carlitos', que ya había enseñado a la tribuna una volea sedosa de videoteca, marcó las distancias naturales entre los tenistas. Los cuatro enfrentamientos previos entre ambos jugadores se habían saldado con pleno de victorias para el murciano (en los Juegos de París, en Indian Wells 2023, en Wimbledon 2022 y, el último, un 6-1 y 6-2 hace mes y medio en Pekín) y la diferencia de calidad y variedad de juego brotó con un 7-0 contundente que certificó el trabajado 7-6 (54 minutos) que abrió las puertas al triunfo definitivo. Esta manga ofreció algunas pistas que retratan la esencia del encuentro: 94% de primeros saques ganados por Alcaraz, 9-2 en ganadores en favor del local y 11-9 errores no forzados en contra del neerlandés. Y un 42 a 20% de los restos ganados con primacía española.
Emoción
Había hecho los deberes el actual tercer mejor tenista del planeta, así que en el segundo parcial se trataba de mantenerse en lo preparado y clausurar el 1-1 global de la serie. Griekspoor dejó clara su inferioridad mental desde el 'break' sufrido cuando mandaba por 4-2. La solidez en el servicio era su clavo ardiendo para sobrevivir y al perderla se desestabilizó. No pudo evitar exhibir su impotencia y frustración en la pista, para disgusto del graderío por sus malos modos. Tallon volvió a saborear el bloqueo al que somete 'Carlitos' a sus oponentes cuando juega en plenitud. Esta noche el español se agigantó en la defensa, estirando el tiempo de cada punto y los intercambios desde el fondo de la pista. Obligando a su rival a ganar el punto varias veces. Lo colosal de su ejercicio defensivo sentenció el evento.
El último set dio testimonio del poder que puede llegar a ejercer el juvenil sobre sus contrincantes. Llega a sacarles del encuentro porque les convence de la imposibilidad de superarle. En un pestañeo se colocó con 3-0 gracias a un juego en blanco de saque, un repliegue soberbio al resto y otra gestión magnífica del servicio. Al fin voló Alcaraz, disfrutando. Con Nadal compartiendo la alegría desde el banquillo al lado de Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero y el capitán David Ferrer. La estrella incipiente contagia su resplandor y tornó el pesimismo previo del público en una señora fiesta. El visitante no encontró respuestas para contener el vendaval y otros tres juegos consecutivos en blanco al saque abrocharon el 6-3 que cerró la necesaria recuperación de sensaciones del ganador de cuatro 'Grand Slams'.
La término del choque, le preguntaron al juvenil si había visto la derrota de Nadal. "He visto los tres primeros juegos del partido aquí y los nervios me comían por dentro. Me tuve que ir, no aguantaba más ahí (...) Lo he visto desde dentro, me he acercado a ver los últimos puntos. Y en dos o tres puntos que he visto, otra vez me han vuelto los nervios de repente", ha confesado. En ese contexto ha sacado a España del apuro. Y dejó este mensaje: "Jugar por España siempre me da una motivación extra. Venir de Turín (las Finales ATP) te da mucha confianza al saber que tienes un buen nivel. Ahora es el turno del dobles el que decidirá si el genio de 38 años volverá a jugar al tenis profesional.