Derrota desconertante del equipo de Míchel ante uno de los colistas (1-0). El Sturm Graz se impuso con orden y poco más. La supervivencia catalana, en entredicho.
El Girona está viviendo un sueño, vaya eso por delante. Jugar la Liga de Campeones parecía una locura de algún visionario trasnochado hace año y medio, pero aquí están, compitiendo en la élite más absoluta del fútbol. El problema es que la letra pequeña no tiene piedad. Este miércoles jugaban contra uno de los colistas del torneo, que había perdido todo y su único gol correspondía a un tanto en propia meta rival, y perdieron. Cayeron por pura impotencia y cierta falta de oficio ante el Sturm Graz y con este fiasco casi se despiden de pasar de ronda. Porque lo que viene es jugar, por este orden, contra Liverpool, Milan y Arsenal.
Míchel Sánchez estaba de enhorabuena. Venían de encadenar tres victorias en LaLiga por primera vez en lo que va de curso y el pasado fin de semana, en el que golearon al Espanyol, recuperaron a siete lesionados. El técnico español ha sufrido de lo lindo para formar alineaciones ante la terrible plaga de infortunios de su equipo, pero esta vez pudo contar con algunos puntales como Alejandro Francés, Juanpe Ramírez, Viktor Tsygankov e Iván Martín. Todos ellos fueron titulares esta tarde, si bien el último salió de inicio porque Van de Beek fue presa de una gastroenteritis de última hora. Mal presagio.
Buen fútbol sin continuidad
Se medían los gerundenses a un bloque que malvive en Europa pero que está acostumbrado a aplastar en su liga. Están invictos en la Bundesliga austríaca, de la que son líderes y en la que metieron un 7-0 hace unos días. Está completando un trabajo solvente el entrenador (y antiguo capitán) Jürgen Säumel, que tomó las riendas después de la reciente salida de Christian Ilzer al Hoffenheim alemán. Su idea se basa en la seguridad defensiva y en la verticalidad en ataque. Sobresalen en esa propuesta el pivote destructor Chukwuani, el faro creativo Kiteishvili y el despliegue veloz del extremo zurdo William Boving.
Con esos mimbres plantaron cara al Borussia Dortmund en la jornada continental precedente y se presentaron en esta fecha en el Wörthersee Stadion de Klagenfurt (no juegan en Graz porque su estadio no cumple los requisitos de la UEFA). Y lo hicieron sin atrincherarse, aunque cediesen la pelota a un sistema visitante que aglutinaría el 69% de la posesión. Sin embargo, no alcanzaron los favoritos a desestabilizar al muro local más que en una media hora inicial en la que sólo les faltó puntería en la finalización.
La movilidad del fundamental Tsygankov, que intercambiaba posiciones con Martín y con Bryan Gil, dañó temprano a la resistencia albinegra y el regateador andaluz sobresalió en los avances. A sus 23 años está disfrutando de una etapa dulce en su carrera -acaba de estrenar su cosecha goleadora con la selección española absoluta- y demostró su superioridad con regates vertiginosos que generaron llegadas peligrosas sobre la portería defendida por el meta Khudyakov, que jugaba sus primeros minutos con el Sturm. En el minuto 10 Gil provocó un córner que Krejci cabeceó fuera y en el 14 rompió a dos zagueros y regaló a Martín un remate repelido.
El juego combinativo del Girona, de nuevo en plenitud tras los nubarrones del curso, convertía en fútil los intentos locales de robar rápido. La sinfonía que desafió a Real Madrid y Barcelona hace un año había regresado y Miovski no lo aprovechó por poco -cabezazo alto tras un centro preciso de Francés, minuto 15- antes de que tomase forma la ocasión más clara del encuentro para los visitantes. En el 24 una salida de juego desde atrás sensacional derivó en el pase al espacio de Blind, la carrera y centro de Martín salvada por el central Aiwu, la serie de fintas de Bryan con centro rasante en el otro costado y la decisiva pifia de Iván.
El Girona se desvanece
El llegador vasco chutó alto cuando estaba debajo de la portería, un error incomprensible que condicionaría el resto del minutaje. Este desenlace de jugada que desafía a la lógica ejerció como punto de inflexión porque los austríacos, que sólo habían generado un córner rematado por Biereth y un chut inocuo de Boving en una contra, reaccionaron y los gerundenses achicaron su convicción. Subieron líneas los albinegros e impusieron su pujanza física sin problemas, con el lateral Gazibegovic arriba. Su agresividad, comandadas por la contundencia de los centrales Aiwu y Geyrhofer, y la excelencia pegajosa de Chukwuani, cimentó un respingo que dio trabajo a Gazzaniga. El arquero argentino detuvo antes del descanso un disparo ajustado de Lavalée y Boving conectó un remate que salió fuera por muy poco.
Las imprecisiones catalanas ante la tensión táctica rival contaminaron la maltrecha confianza de un escuadrón al que le faltó la participación de Miguel Gutiérrez. Tenían que ganar para seguir soñando y mantener sus opciones de pasar a la siguiente ronda, pero perdieron el control y no tiraron a puerta en un primer tiempo en el que concedieron demasiadas llegadas nítidas. No funcionó el sostén de un fallón Oriol Romeu y poco a poco se desnudó la esencia de un choque definido por el acierto en tres cuartos de cancha.
Bryan Gil siguió intentándolo en la reanudación, con un centro pasado que Tsygankov voleó al lateral de la red -minuto 50-. Míchel había leído el decaimiento de su dibujo aunque el discutido Miovski anotase una diana anulada por fuera de juego, así que metió a Yásper Asprilla, que aportó otro foco de desorde. Pero se encontró el estratega madrileño con el 1-0. En el 59 Kiteishvili destapó su visión de juego para crear una transición en la que Chukwuani engañó a Romeu, Gazzaniga despejó el chut de Jatta y Biereth embocó el rechace. El delantero danés, pichichi liguero y canterano del Arsenal, desató la alegría de la tribuna y premió a este bloque joven que sabe explotar sus virtudes.
Quisieron responder los visitantes con el filo de Asprilla y las subidas protagónicas de Francés, que chutó dos veces antes del minuto 70 -uno de sus intentos rozó la madera-. En cambio, fue sustituido en el órdago final de su delegación, que quitó defensas y acabó jugando con Stuani, Abel Ruiz -recién salido de lesión-, Danjuma y Solis en el verde. Metieron todo el arsenal disponible en un asedio postrero que, paradójicamente, provocó más oportunidades del Sturm. El legendario delantero uruguayo de 38 años remató sin tino los dos únicos acercamientos y Krejci, el mejor de su delegación, evitó dos goles cantados de los locales. Así se le escapó otro tren, quizá el definitivo, a unos gerundenses más bloqueados de lo que permite esta competición.
Ficha técnica
1 - Sturm Graz: Khudyakov; Gazibegovic, Aiwu, Geyrhofer, Lavalée; Chukwuani; Yalcouyé (Horvat, min. 65), Boving (Hierlander, min. 90+1); Kiteishvili; Biereth (Gorenc Stankovic, min. 76) y Jatta (Erencan Yardimci, min. 65).
0 - Girona: Gazzaniga; Alejandro Francés (Solís, min. 73), Juanpe, Krejci, Blind (Danjuma, min. 67); Oriol Romeu, Miguel; Tsygankov (Abel Ruiz, min. 73), Iván Martín (Asprilla, min. 52), Bryan Gil; y Miovski (Stuani, min. 67).
Goles: 1-0, min. 59: Biereth.
Árbitro: Rohit Saggi (Noruega). Amonestó al local Gazibegovic (min. 20) y al visitante Bryan Gil (min. 64).
Incidencias: partido de la quinta jornada de la fase liga de la Liga de Campeones disputado en el Wörthersee Stadion, en Klagenfurt (Austria).