Los merengues empezaron muy mal y remontaron un 2-0. La fragilidad defensiva les costó dos puntos (3-3). Discutible Ancelotti.
El Real Madrid desfragmentó su figura este sábado en Vallecas y no le salió bien. Tenía ante sí la posibilidad de dormir en el liderato de LaLiga y culminar una semana que había empezado muy bien en la Liga de Campeones, pero no pudo superar el desafío de intensidad al que le sometió un Rayo que disfrutó de una de esas noches que permanecen en el recuerdo de todo un barrio. Compitieron por encima de lo que marca su posición clasificatoria -habían empezado esta jornada a seis puntos de la zona de descenso a Segunda- y encontraron errores decisivos en la defensa del vigente campeón. Suficiente como para arrancar un punto que sabe a gloria a un club necesitado de confianza para seguir en la élite de fútbol español y que se está destapando como una piedra indigesta para los grandes -forzó al máximo al Barcelona y le sacó unas tablas al Atlético-.
Carlo Ancelotti decidió no alinear a Vinicius de inicio aunque no estaba disponible Mbappé. Optó el técnico transalpino por dar descanso a su estrella, que acababa de regresar de lesión. Su plan colocó al sacrificado Brahim Díaz como 'falso 9' y a Arda Güler en el rol de interior diestro. No consideró, asimismo, que debía devolver la titularidad al central canterano Raúl Asencio, de modo que fijó al reconvertido Tchouaméni al lado de Rüdiger. Ese ajedrez les negó un mediocentro defensivo, pues en esa región jugaron Fede Valverde y Luka Modric, y les costó ir perdiendo 2-0 pasada la media hora. Porque a la espalda de ambos centrocampistas se colocaron con astucia el fenomenal Isi Palazón y Jorge de Frutos. Entre ambos tejieron una tortura precoz a la retaguardia del favorito.
Un comienzo madridista para olvidar
Pero hay otra razón que explica el terrible arranque de partido firmado por el defensor del título. Empezaron con la mente repartida entre el éxtasis crucial de Bérgamo y la inminente Copa Intercontinental. Saltaron al verde sin la obligada concentración y tensión competitiva, y eso es un pecado grueso cuando se enfrenta a los vallecanos. El entrenador Íñigo Pérez había avisado sobre este asunto en febrero de este año, cuando empató en la visita del Madrid, curiosamente en su debut en el cargo. En el recinto rayista no está permitida la relajación para los visitantes, sobre todo en el primer cuarto de hora. Bajar la guardia es una imprudencia que penaliza de verdad y así quedó cristalino en el cuarto minuto. Una salida de juego limpia desde atrás acabó en el centro pasado de De Frutos que embocó a placer, sin marca, Unai López con un testarazo cruzado. El 1-0 avanzó la cruz que arrastrarían los madridistas: el centrador bailó a Fran García y nadie ayudó a Lucas Vázquez en la cobertura del segundo palo.

La plaga de lesiones (27 en sólo cuatro meses de temporada) ha trompicado al sistema merengue tanto que a estas alturas se han desnudado todos sus problemas. Uno de ellos es la planificación de la plantilla. Porque en noches como ésta recuerdan sus dirigentes que Vázquez y García son laterales suplentes. Muy suplentes porque los dos pierden pie en el achique, aunque no tengan en frente a Ryan Giggs y a Joaquín Sánchez. Ese debe lastró en este encuentro a su equipo, más aún con la ausencia de un recuperador de balones especialista en el puesto del '5'. Y si a eso se le añade el descenso de las revoluciones, en los duelos, el producto tiende al desastre. De Frutos perdonó en el minuto 11 un remate solitario desde la frontal, en el 20 casi provoca un penalti de Rüdiger tras una pérdida del alemán y en el minuto 33, tras un control sublime de Isi, le regaló a Pathé Ciss un intento que éste tiró al limbo. Y las imprecisiones de su titubeante repliegue casi le costaron otro disgusto a Thibaut Courtois en este segmento.
Yacía incómodo tácticamente el conjunto de Chamartín. En esos momentos necesita de sus mejores futbolistas para salir a flote y en esta cita apareció Modric para agarrar el timón. El croata, titular tras haber descansado entre semana, acaparó la pelota y a partir de ahí bajó el ritmo para que sus compañeros se encontrasen. El aplomo del veterano Balón de Oro consiguió aflojar el ímpetu rival y los locales cedieron metros hasta esperar en su campo. En ese cambio de turno Rodrygo adelantó su importancia al desbordar por derecha y emitir un centro-chut que el portero Batalla despejó in extremis -minuto 13-. La vuelta del atacante brasileño se nota aunque la estadística le sea esquiva. Combina, da armonía y verticaliza los ataques con lucidez. Su influencia abre el campo y generó espacios para que Modric y Güler chutasen fuera desde media distancia.
Los visitantes entraron en dinámica y en calor en desventaja pero despertaron a tiempo y bordearon el empate con destellos del talentoso turco. A los 10 segundos ya había tratado de dejar su impronta con un disparo desde el centro del territorio, en el 31 filtró un pase de seda para la incorporación de Lucas Vázquez que el gallego no supo finalizar y en el minuto 34 conectó un remate forzado, a centro del lateral diestro, que rozó la madera. Esa acción nació de un eslalon eléctrico de Rodrygo que dejó en la estacada a dos oponentes. La inercia dirigía el viento hacia la portería vallecana, con los jugadores de La Franja acumulando faltas e interrupciones. Sin embargo aconteció otra pifia llamativa en la zaga de Concha Espina. En el minuto 36 Fran García despejó mal un balón dividido y concedió un córner que lanzó a la perfección Isi para que rematase a gol Mumin. Le cubría -por decir algo- Vázquez.

El 2-0 estalló en el mejor tramo de los merengues. Se complicó de repente la comparecencia en una plaza en la que no habían podido ganar tampoco en los dos últimos cursos. Mas de nuevo asomaron los estiletes para levantar al bloque preparado por 'Carletto' y Fede Valverde se inventó un golazo para recortar distancias. Controló el cuero y descerrajó un cañonazo desde 25 metros que se coló por la cepa del poste -minuto 39-. Imparable. El fogonazo del motor uruguayo aplacó la euforia de la tribuna y prendió la mecha en su delegación. Entonces se sumó al acelerón previo al intermedio Jude Bellingham. El inglés había tratado de participar del juego, pero el duro marcaje al hombre de Ciss le había limitado. Con todo, se anticipó al senegalés en el minuto 45 para peinar un centro sensacional de Rodrygo y establecer el empate. El toque de clase del británico significó su sexta jornada seguida anotando e igualó las fuerzas en una contienda abierta.
En camarines el balance global era de 17 remates. Se jugó al ataque y así discurriría una reanudación en la que ninguno de los técnicos realizó cambios. En consecuencia, el guion prosiguió como estaba, con Modric y los madridistas al mando. Apretaron los visitantes con convicción, pescaron rápido un gol anulado a Arda Güler por fuera de juego -minuto 50- y llegaron a la orilla. Acto y seguido, en el 56, una circulación ágil de lado a lago le llegó a Rodrygo, que coronó su gran actuación con un latigazo de zurda desde la frontal que batió a Batalla tras tocar en Ratiu. Así recogieron los réditos de una reacción ganadora que mereció tal premio.
Reacción de campeón... y más errores
Con el trabajo más dificil completado, quedaba por delante más de media hora para gestionar la ventaja desde el control del cuero y la consistencia de un escuadrón bien cohesionado. Pero la regularidad no es una de las virtudes que condecoran a la versión 2024-25 del quince veces campeón de Europa y los vallecanos lo evidenciaron. Pérez es un entrenador con carácter a pesar de su corta experiencia como jefe en los banquillos. Mantiene en el ostracismo a nombres relevantes como Raúl de Tomás y James Rodríguez, así que a nadie extrañó que quemara sus cinco sustituciones en un lapso de 13 minutos. Deshizo su centro del campo y delantera para meter la amenaza exterior de Álvaro García, el equilibrio de Óscar Valentín y la movilidad de Camello. Agitó la coctelera para recuperar la intensidad y localizó con celeridad el 3-3, en otro desbarajuste de sus vecinos del norte capitalino. El relato empieza con Tchoauméni convirtiendo un pase sencillo en una piedra y provocando que Modric cometiese un falta lejos de su área; Lejeune emitió un lanzamiento directo potente que Courtois se quitó de encima como pudo; el central parisino capturó el rechace y, sin ningún tipo de presión, chutó un a vez más; y se atravesó Isi para despistar al arquero belga y cerrar el marcador -minuto 64-.
Un intento muy peligroso de Pedro Díaz -minuto 67- convenció a Ancelotti para recurrir a Camavinga para, al fin, construir estabilidad en la medular. Y lo logró. También metió en cancha a Vinicius y el regateador ofreció al respetable su actuación liguera característica, una de esas en las que su actitud es respaldada si resuelve el reparto de puntos. Entró desenfrenado y al instante se ganó una amarilla por protestar de forma airada. Esta cartulina no le permitirá despedir el año ante el Sevilla, el próximo fin de semana. Y en el envés de su 'performance', provocó un posible penalti de Ciss, chutó con peligro a pase de Bellingham -minuto 84- y casi sella el triunfo en el descuento, cuando en lugar de rematar un centro bombeado en el área pequeña decidió pasar de cabeza a Rüdiger, que andaba por allí, a la desesperada. No dio resultado 'Vini', como tampoco la entrada de Endrick -está muy verde para esta exigencia inmediata- o la decisión de quitar el protagónico poderío ofensivo de Lucas Vázquez para colocar a Valverde de carrilero. 'Carletto' está exprimiendo al charrúa, que ha jugado ya 29 partidos. Síntoma de las flaquezas organizativas que desembocan en resbalones.
Ficha técnica
3- Rayo: Batalla; Pep Chavarría, Lejeune, Abdul Mumin, Andrei Ratiu; Pathé Criss (Óscar Valentín, min. 60), Unai López (Pedro Díaz, min. 66), Jorge De Frutos (Balliu, min. 66), Adri Emarba (Álvaro García, min. 53); Isi Palazón y Randy Nteka (Camello, min. 60).
3- Real Madrid: Courtois; Fran García, Rüdiger, Tchouaméni, Lucas Vázquez (Dani Ceballos, min. 79); Modric (Camavinga, min. 71), Fede Valverde, Arda Güler (Endrick, min. 79), Bellingham; Brahim Díaz (Vinicius, min. 63) y Rodrygo.
Goles: 1-0, min. 4: Unai López; 2-0, min. 36: Abdul Mumin; 2-1, min. 39: Fede Valverde; 2-2, min. 45: Bellingham; 2-3, min. 56: Rodrygo; 3-3, min. 64: Isi Palazón.
Árbitro: Juan Martínez Munuera. Amonestó a Batalla, Nteka, Isi Palazón, Modric, Vinicius y a Camello.
Incidencias: partido correspondiente a la 17ª jornada de LaLiga, disputado en el Estadio de Vallecas (Madrid).