Oblak aguantó ante la mala puntería catalana y Sorloth ganó en el 96 (1-2). Pedri rindió de sobresaliente pero no fue suficiente. Lewandowski, señalado. Los de Simeone, líderes.
El Atlético ha ganado al Barcelona en el Olímpico Luis Companys y es el líder de LaLiga antes de Navidad. Esta afirmación es tan real como que hace un poco más de mes viajaba a 10 puntos de los catalanes, que por aquel entonces gobernaban el fútbol español con puño de hierro y les salía todo bien. Son las cosas del fútbol, un deporte en el que la potencia de una inercia puede trastornar todo lo demás, sea positiva o negativa. Ahora los colchoneros han sumado su 12ª victoria seguida y vuelan, mientras que los catalanes yacen apresados por las dudas. Se ha terminado su hegemonía liguera. Cuentan con un único triunfo en siete jornadas y el club no caía tres veces consecutivas en casa desde el curso 1965-66.
Aquella versión impresionante de comienzos de temporada se ha difuminado. El planteamiento de Hansi Flick, que esta noche vio el encuentro desde la grada al estar sancionado, ha pasado de arrollar con valentía a penar por imprudente. El reiterado uso de los mismos futbolistas parecería haber derivado en un cansancio pegajoso, que ha arrebatado la chispa y la intensidad necesarias para golear y tirar el fuera de juego con un rigor triunfal. En el presente no poseen la puntería de antaño y sus rivales le saben encontrar las flaquezas defensivas. Y eso que en este partido saltaron al campo con la hambrienta pulsión competitiva de aquellos buenos tiempos previos a noviembre, dando razón a los críticos que les vienen señalando que sólo se 'enchufan' de verdad en los partidos grandes. El técnico germano venía de caer en casa ante Las Palmas y Leganés, así que metió mano al once y acertó. Dio la titularidad a Gavi junto a Casadó y elevó a Pedri al rol de mediapunta, dejando a Dani Olmo en el banquillo. Ahí emergió uno de los mejores rendimientos del creativo canario en Can Barça, y es es mucho decir. Dañó entre líneas y alrededor de su visión de juego y calidad establecieron los azulgranas un arranque atronador que dejó a los colchoneros encerrados en su cueva, esperando a que escampara.
Espectacular Barcelona de inicio
Antes del minuto 10 Pedri ya le había generado varias oportunidades claras. En el tres se giró y abrió para el centro de Fermín y el mal testarazo de Raphinha; un minuto después filtró un pase interior que acabó en el zurdazo del brasileño que repelió bajo palos Gallagher; y en el 10 abrió a toda velocidad para el centro peligroso del capitán que despejó, in extremis, José María Giménez. La pelota echaba fuego en la circulación afilada por el tinerfeño y Jan Oblak aguantó de pie porque Robert Lewandowski no dirigió bien un cabezazo y supo leer un centro-chut resbaladizo de Fermín.

Diego Pablo Simeone no tocó su propuesta más que con la inclusión del musculoso Gallagher por el atacante Samuel Lino. Sabía que habría muchos momentos de achique y sufrimiento, así que ordenó al inglés que apoyase a Javi Galán en la contención de un Raphinha que hizo las veces del lesionado Lamine Yamal. Aún así, aunque el 'Cholo' pensó que triunfaría con un esquema defensivo, seguro que no le gustó el cariz del choque en su prólogo. Porque su centro del campo ni aguantaba la pelota para amenazar a la contra ni retenía el cuero para respirar. De Paul y Barrios comenzaron superados por el ritmo y la presión impuesta por el escuadrón local. De hecho, no se estiraron los visitantes hasta el minuto 18, cuando Gallagher lanzó un cambio de juego en profundidad maravilloso al que Giuliano no pudo añadir un pase decisivo hacia Griezmann. Ese era el camino: una pizca de calma y precisión para concatenar pases desordenaría a los azulgranas y sembraría la ruta hacia las transiciones anheladas. Intentó insistir en esa vía con pundonor el hijo del estratega, mas no encontró rematador a continuación. Y los favoritos les obligaron a replegar de nuevo. Es más, redoblaron la energía de su asedio.
En el 22 Oblak sacó un trallazo de volea de Íñigo Martínez tras un centro pasado de Raphinha. Volvía la ventisca hacia el área del arquero centroeuropeo, con Fermín, Gavi y Lewandowski esperando centros laterales. Este matiz forzó otro despeje providencial de Giménez y un intento fuerte del interior andaluz tras otro pase del omnipresente Raphinha. Este segundo arreón encuadró al Atlético menos rocoso y lo aprovecharía Pedri, demostrando su concentración extrema. Recibió la pelota en la banda izquierda, se coló entre tres oponentes, conectó con Gavi, recogió un balón suelto y batió a Oblak por bajo -minuto 30-. Todo ello en una diagonal repleta de electricidad e inteligencia.
Recogía así el Barça el premio por su extraordinario funcionamiento. Completaron un primer tiempo colosal, digno de la mejor calificación. Todos su peones compitieron con la necesidad de ganar cada duelo y no permitieron ni un remate a los rojiblancos. Es más, los madrileños tardaron 40 minutos en elaborar una combinación prolongada. Y cayeron tres veces en fuera de juego. El plan de Flick rozaba la perfección. Sin embargo, justo antes del descanso Pablo Barrios -de excepcional personalidad y criterio- generó una contra en la que Galán emitió un centro sensacional e Íñigo Martínez le arrebató el empate a Julián Álvarez. La facilidad repentina con la que hilvanaron esta acción sería la señal de que era posible salir de la Ciudad Condal con los tres puntos.
Los errores en ambas áreas y Oblak condenan a los catalanes y encumbran al Atlético
El 'Cholo' no economizó más y tocó a rebato en la reanudación. Se acabó la espera atrincherada; había que subir líneas, discutir el control del esférico y la iniciativa. Soltó los amarres y presionó, obligando a Iñaki Peña a inaugurar la producción de pelotazos. En esa vertiente camaleónica, que parte siempre de la solidez táctica y la seguridad atrás, han encontrado los colchoneros la esencia de su confianza actual. Es el propulsor que disuelve todos los techos. Por eso no pestañearon cuando un pérdida de Gimenez entregó a Fermín un cara a cara con Oblak que neutralizó el guardameta -minuto 47-. Y por eso no notaron la lesión del zaguero uruguayo y la entrada fría Witsel -se ganó la amarilla en su primera intervención-. Cambiaron los papeles y el sistema 'culé' replegaba para herir en transición. Se desató un tramo tendente al caos y a los espacios en el que el escenario brindó oportunidades por doquier, para sentenciar o remontar. En consecuencia, el ajedrez se decidiría por la finura en el remate y la contundencia en las áreas. Y ahí perecieron los catalanes. Contra pronóstico. Pedri conectó un zurdazo cerca del larguero -minuto 55- y pintó un pase al hueco maravilloso para que Raphinha estrellase su vaselina en el travesaño y Lewandowski hiciera lo propio en la cabeza de Witsel -minuto 57-. El atacante polaco tampoco tuvo su día en esta fecha.

En el otro área llegaban menos centros, pero contenían veneno. En el 56 Giuliano peleó con garra y dejó a Julián en un cara a cara con Cubarsí que el canterano anuló con jerarquía. En cambio, nada pudo hacer en el 60, cuando De Paul inicio y remató la jugada que significó las tablas. Prendió la mecha de una transición con un pase en profundidad hacia la galopada de Julián que concluyó con pase atrás, despeje fallido de Casadó y derechazo precioso, raso y ajustado, del mediocentro argentino para el 1-1. Este golazo aterrizó para terminar de convulsionar el guion del partido. Porque el Barça volvería a acelerar, ya sin ningún tipo de precaución, y los visitantes, a resistir en su campo.
Respondió con ánimo ganador el conjunto azulgrana. Entraron en cancha Ferran Torres y Dani Olmo por Fermín y por Gavi cuando restaba media hora. Cambios ofensivos para asediar como nunca. Más valentía... y más riesgo. Porque reprodujeron esos ataques y presiones al filo, con la defensa en el límite. Y cumplieron los jugadores locales con la hoja de ruta hasta el final del encuentro. Produjeron ocasiones de todo tipo. Remataron 19 veces, con Olmo, Pedri y Raphinha en el timón. Sin embargo, Oblak realizó siete paradas, cuatro de ellas en el tramo decisivo, y la pobre pericia en la finalización les lastró. Lewandowski perdonó dos llegadas propicias, con sendas pifias groseras impropias de su pedigrí. Sólo le faltó tino en el remate a los catalanes, mas ese debe se agiganta en un enfrentamiento contra un bloque en estado de gracia.
Aguantaron con épica los capitalinos, bordeando el descarrilamiento. Sea como fuere, llegaron a la orilla en el cumplimiento de su prioridad defensiva y a partir de ahí se permitieron ir a por el botín mayor. En el 77, en su segundo chut, Peña salvó a los suyos ante el disparo de Barrios. Como hicieron en París ante el PSG, los relevos mejoraron a los titulares en el momento justo. Por eso la aportación de su banquillo está considerada como la élite continental -es el más anotador-. Acabó con cinco defensas, Koke aportó aplomo con el balón y Alexander Sorloth dio un recital. Ha renacido el noruego, tanto aguantando pelotas como definiendo. En el minuto 96 acalló al estadio al firmar el 1-2 en una contra de libro tejida entre De Paul y Nahuel Molina, haciendo añicos la trampa del fuera de juego y con error incluido de Cubarsí. Menuda reivindicación la suya esta semana (sólo Lewandowski ha marcado más en Liga que él en 2024). Tres de los nombres mirados bajo sospecha hace no mucho en el Metropolitano redondearon una remontada de tremendo valor anímico. Hacía 18 años que no ganaban al Barça a domicilio, Simeone completó por primera vez este logro y nadie marca más en los últimos minutos que ellos en las grandes ligas europeas. Ahora todo le sale bien a los rojiblancos.
Ficha técnica
1- Barcelona: Iñaki Peña; Alejandro Balde, Íñigo Martínez, Cubarsí, Koundé; Casadó (Eric García, min. 80), Gavi (Ferran Torres, min. 64); Pedri, Fermín López (Dani Olmo, min. 64), Raphinha; y Lewandowski.
2- Atlético: Oblak; Javi Galán, Lenglet, Giménez (Witsel, min. 51), Marcos Llorente (Le Normand, min. 73); Barrios, De Paul, Gallagher (Koke, min. 62), Giuliano Simeone (Nahuel Molina, min. 62); Griezmann (Sorloth, min. 73) y Julián Álvarez.
Goles: 1-0, min. 30: Pedri; 1-1, min. 60: De Paul; 1-2, min. 96: Sorloth.
Árbitro: Ricardo De Burgos Bengoetxea. Amonestó a Witsel y a Le Normand.
Incidencias: partido correspondiente a la 18ª jornada de LaLiga, disputado en el Olímpico Lluís Companys (Barcelona).