Las Palmas se adelantó en el primer minuto pero los de Ancelotti ejecutaron una remontada de campeón (4-1). Doblete supersónico del francés.
El Real Madrid de esta temporada no está enamorando por su fútbol, es la realidad. En lo que va de curso ha sufrido dos marejadas potentes en las que su público y los analistas le han mirado con sospechas. Curiosamente, ambos descensos al fondo han coincidido con las goleadas encajadas ante el Barcelona. Sin embargo, la estadística contradice esas sensaciones discretas en cuanto al funcionamiento colectivo y los pitos siempre se han tornado en ovaciones. Por mérito propio y, como este domingo, por demérito de los azulgranas y del Atlético. Porque los pinchazos ajenos le han brindado oportunidades que está aprovechando.
Sus dos grandes rivales por el liderato de LaLiga resbalaron este sábado y los merengues se descubrieron, pese a los pesares y tras el sonrojo padecido hace días en la Supercopa de España, con la cima liguera de nuevo al alcance de la mano. Sus dudas no remiten pues se cimentan en las lesiones de algunos pilares defensivos y en una planificación de plantilla discutible, pero la clave es cómo están gestionando los momentos de tensión para salir a flote. En esta fecha les visitó Las Palmas y los canarios se adelantaron a los pocos segundos por medio de Fabio Silva. El prometedor atacante luso -de 22 años y que ya sabe lo que es jugar en la Premier League- abrió a la banda, Sandro Ramírez pintó un centro magnífico y Silva embocó el 0-1 sin marca, a placer, en el segundo palo. Patrocinaron ese golpe inicial visitante un Fran García que no encimó al centrador y Lucas Vázquez, que se despistó en la cobertura del rematador. Con esos mimbres está compitiendo el sistema de un Carlo Ancelotti que había lanzado un órdago a las bajas de Vinicius, Modric, Camavinga, Tchouaméni y compañía. Alineó un once ofensivo y ordenó ganar a base de goles, de torrente atacante.
El mejor Madrid arrasa a Las Palmas
Así, los locales tardaron en asentarse, con Fede Valverde y Dani Ceballos como únicos sostenes. El bloque bien entrenado por Diego Martínez saltó al verde con personalidad, líneas adelantadas y voluntad dominadora. Y avisaron de nuevo en el quinto minuto, cuando el fenomenal Moleiro se filtró y asistió para que Silva perdonase. Sin embargo, a partir de ahí despertó el favorito y el sentido del viento apuntó hacia el arco defendido por Cillessen, con una virulencia creciente que tocó máximos en torno a la media hora.

Rodrygo ocupó la plaza de 'Vini' y rindió bien, amortizando las bajas de la zaga rival en el lateral diestro y aportando desequilibrio en el uno contra uno. Por su perfil fabricó un centro que Brahim Díaz no atinó a embocar, casi a puerta vacía -minuto tres-; emitió un balón interior que Kylian Mbappé remató con categoría y el meta neerlandés acertó a despejar in extremis -minuto ocho-; y provocó el penalti que allanó la senda de la remontada. En el 18 recibió en el pico del área y le puso un anzuelo a Sandro que el delantero picó. Mbappé asumió la responsabilidad y empató con clase, dando inicio a la primera de sus exhibiciones en el templo de Concha Espina.
Se negaron los isleños a bajar las líneas con tablas en el marcador. Mantuvieron su valentía y trataron de bajar las revoluciones con circulaciones horizontales, sustentadas en la lucidez de Javi Muñoz. Pero la estrategia canaria se diluyó por el compromiso y la actitud del defensor del título. 'Carletto' ha acusado a sus muchachos de falta de intensidad en estos meses, por ello es tan llamativo cuando se aplican a fondo. En esta fecha lo hicieron y el fruto llegó de manera natural. Arrasaron antes del intermedio, con un 60% de posesión, 15 remates concretados y hasta nueve tiros a portería realizados. Jude Bellingham volvió a engrasar la orquesta aunque esta sería la jornada de Mbappé. Se movió como siempre, con pasión y astucia, y gozó del acierto y la chispa que se le negaban en su debut con los madridistas. Si juega en plenitud es devastador y lo comprobarían los centrales isleños. De su eléctrica creatividad nacieron los intentos fallidos de Lucas Vázquez, Brahim y Rodrygo antes de que explosionara el encuentro. Imparable, con libertad por todo el frente de ataque, Kylian forzó un vuelo de Cillessen con un latigazo -minuto 28- y participó de manera decisiva en los dos siguientes goles.
En el 33 sentó a Herzog con un control maravilloso y conectó un derechazo que el portero neerlandés sólo pudo repeler, quedando el cuero suelto para que Lucas Vázquez le regalase a Brahim en 2-1 -premio para el andaluz, que ha dado el mismo paso al frente de la temporada pasada-; y en el 36 coronó con un disparo de primeras a la escuadra el robo de Valverde y la arrancada de Rodrygo. El astro galo suma 18 tantos de los que 10 los ha anotado en el último mes y medio. Para entonces el Madrid presionaba con ardor y efectividad, como demanda su técnico. Ceballos se vació en las labores de recuperación y el vendaval capitalino no concluyó en goleada prematura porque el VAR le anuló a Mbappé otra diana por un fuera de juego previo -minuto 44- y porque Kylian chutó rozando la madera una pared larga con Fede -minuto 46-.

Vuelve David Alaba
Martínez buscó una reacción de sus jugadores en vestuarios e incluyó a Benito Ramírez en el esquema. Cuenta con crédito este preparador que ha levantado a la UD desde que suplió a Luis Miguel Carrión. Cogió a los amarillos en un hoyo clasificatorio y los ha propulsado, ganando siete de sus primeros nueve encuentros dirigidos. Conquistó cinco duelos fuera de casa y entre ellos doblegó al Barça en la Ciudad Condal, un hito para el club (hacía más de medio siglo que no cantaba victoria allí). Ese bagaje les ha sacado de las apreturas de antaño, mas todavía tiene trabajo por hacer. Y hay ausencias trascendentales, como la del rompedor Dário Essugo, que no jugó en esta cita por sanción. Tampoco pudo contar con Campaña.
La reanudación no modificaría la inercia. Bellingham, excelso desde su visión de juego, bordearía su gol en una escapada que no acertó a coronar con precisión. El que sí festejó y redondeó su sobresaliente actuación fue Rodrygo, ese valioso peón de reivindicación continua. En el minuto 57 remató a las redes una combinación frenética que derivó en la asistencia de Fran García. Y el paisaje no mejoraría ya para los visitantes, que se quedaron con uno menos por la merecida expulsión de Benito Ramírez -pisó a Lucas Vázquez a la altura de la cadera, minuto 64-.
Hubo tiempo, además, para que David Alaba volviese a jugar. El defensor austriaco llevaba más de un año parado por una grave lesión y Ancelotti espera que su regreso ayude a solidificar el esfuerzo de achique hasta junio. Bellingham no cejó en su empeño goleador infructuoso -le anularon una diana en el 74- y protagonizó un cierre de minutaje en el que Ceballos evidenció su crecimiento y el VAR le anularía otro gol a los capitalinos -a Valverde, minuto 86-. Con todo, el Madrid se distancia de sus perseguidores y mantiene un récord en casa de 27 puntos ganados de los 30 en juego. Quién lo diría tras los ecos provenientes de Arabia Saudí.
Ficha técnica
4- Real Madrid: Courtois; Fran García, Rüdiger (Alaba, min. 76), Raúl Asencio, Lucas Vázquez (Lorenzo, min. 88); Dani Ceballos (Chema, min. 84), Fede Valverde, Bellingham; Brahim Díaz (Arda Güler, min. 76), Rodrygo (Endrick, min. 84) y Mbappé.
1- Las Palmas: Cillessen; Álex Muñoz (Loiodice, min. 58), McKenna, Juanma Herzog (Benito Ramírez, min. 46), Álex Suárez; Mármol; Javi Muñoz, Kirian Rodríguez; Moleiro (Fuster, min. 58), Sandro Ramírez (Cardona, min. 80) y Fabio Silva (McBurnie, min. 69).
Goles: 0-1, min. 1: Fabio Silva; 1-1, min. 18: Mbappé (penalti); 2-1, min. 33: Brahim Díaz; 3-1, min. 36: Mbappé; 4-1, min. 57: Rodrygo.
Árbitro: Alejandro Quintero González. Expulsó a Benito Ramírez (min. 64) y amonestó a Sandro Ramírez.
Incidencias: partido correspondiente a la 20ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid).