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EDITORIAL

Trump y Putin no quieren la paz; quieren repartirse Ucrania

EL IMPARCIAL
jueves 13 de febrero de 2025, 08:26h

Trump ha entrado en el despacho oval como un caballo desbocado, intentando arreglar el mundo a patadas (o coces) y, de paso, sacar provecho de todo. Su primera propuesta en política internacional fue una auténtica barrabasada. Se le ocurrió echar a los palestinos de la Franja de Gaza para que Estados Unidos construyera una zona turística. Y, ahora, después de una conversación telefónica con Putin, Trump ha anunciado que emprenderá “negociaciones inmediatas” para alcanzar la paz en Ucrania. Pero ni siquiera ha contado con Zelenski y, menos aún, con los dirigentes europeos para emprender unos acuerdos que pudieran lograr el fin del conflicto. El presidente norteamericano y el dictador ruso parecen decididos a repartirse el país invadido, a pactar entre ellos las condiciones de ese alto el fuego. Y todo apunta a que Ucrania se vería obligada a ceder los territorios ocupados en la guerra y a permitir que los Estados Unidos exploten los valiosos minerales de los llamados “territorios raros”. También vetará la entrada en la OTAN del país agredido. O lo que es lo mismo, con estas condiciones Putin lograría la victoria que no logró con las armas. Y Trump conseguiría culminar sus ambiciones expansionistas tomando el control y explotando esos “territorios raros”. Y así, en nombre de la paz, se repartirían Ucrania.

El presidente norteamericano se comporta como si fuera el dueño del mundo y aparenta ser capaz de resolver los conflictos internacionales de un plumazo; sin consultar ni acordar una sola medida con los países implicados. O sólo con los dirigentes más afines, en estos casos, con Netanyahu y Putin. Pero sus propuestas resultan un disparate. La destrucción de la Franja de Gaza no resolvería; más bien agravaría, el conflicto entre Israel y Palestina. Y no puede llegar a un acuerdo sobre la guerra de Ucrania sin escuchar siquiera al presidente del país agredido.

Sin duda, el fin de las guerras de Gaza y Ucrania sería celebrada en todo el mundo. Frenaría las consecuencias atroces de ambos conflictos. Cesarían las incontables muertes y torturas producidas por los Ejércitos. Acabaría con unas tragedias humanitarias que ya resultan insoportables. Pero para alcanzar la paz hay que llegar a acuerdos razonables entre las partes. Putin no puede alzarse con la victoria después de haber invadido brutalmente un país soberano causando la muerte de sus habitantes y la destrucción de las ciudades. No puede tomar el control de los territorios ocupados a sangre y fuego por su Ejército porque lo decida Trump para satisfacerle. Porque la paz no es verdadera si no es justa.
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