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DESDE ULTRAMAR

Ucrania ¿la gran perdedora?

Marcos Marín Amezcua
jueves 20 de febrero de 2025, 20:07h

Pues la actualidad mundial nos lleva a Ucrania. Un tema que no minimiza los abusos de Estados Unidos sobre Hispanoamérica ni su injeresismo majadero, que sí, ahora la tienen más en la mira, pero no para bien. Y sin derecho alguno a su injerencia en ninguno de sus países, como carece de tal derecho Estados Unidos para meterse en el tema ucraniano.

La sorpresa de dejar a la Unión Europea fuera –que no a Europa–… ajena a una posible solución de tal conflicto, sin que haya en forma alguna respuestas finales aún para tal, porque la reunión del martes 18 de febrero fue bastante sosa después de todo y los boletines informativos se limitaron a repetir quiénes acudieron y de las promesas de negociar, sin aportar nada concreto a esa supuesta solución –o sea, nada para nadie, aún– solo quedando tristemente claro que Zelenski no es interlocutor.

Injusto, sí, explicable y lógico, igual sin duda. Sí, Zelenski carece de legitimidad y se los dije hace meses, cuando cesó su mandato y Putin de agarró de eso para decir que no negociaría con él. Ahora Trump lo insulta y Moscú aplaude sonoramente. Se le suma ser llamado dictador por el dictador Trump. Uno pensaría que entre iguales se respetarían, que no se meterían el pie, pero ya lo ve: están ya a la greña y Zelenski con el mínimo o nulo margen de pedir nada. ¿Qué no reconocerá acuerdos donde no participe Ucrania? que bueno qué avisa. No le han preguntado, dicho sea.

De esta guerra, Rusia da su versión. Ucrania, la suya. Rusia atacó, Ucrania es señalada de limpieza étnica. Las regiones anexadas por Rusia mientras estuvieron bajo soberanía ucraniana, hoy advierten que no quieren ser ucranianas y ni a Ucrania les agrada. Ergo…

Y sí, sabemos hace apenas unos meses atrás que Putin exigió la cesión de Crimea en definitiva y la lengua de tierra que la uniera a Rusia. Es un mordisco enorme a Ucrania.

Todavía no aparecía en el horizonte las tierras raras. Queda la impresión de que Putin no contaba con ellas y como si los rusos no supieran qué hacer con tales.

Trump quiere entrar al quite y con deje de suficiencia y negociar esas tierras raras que están no solo en lo ya anexado por Rusia. ¿Cederá Rusia? Está de verse. Y si soltara esas regiones de tierras raras, Trump ya las exigió a Ucrania para que el pague lo que metió en su guerra. Ha posteado que ascienden a la friolera de 350 mil millones de dólares y para nada.

Esa es otra: durante tres años hemos oído de los ingentes préstamos a Ucrania, mientras su infraestructura era arrasada. La pregunta más sencilla y mas sensata es ¿cómo pagaría tanta ayuda y cuánto tiempo y a qué costo?

No sería la primera vez que una potencia se despacha con un país empobrecido –y se presume ya, derrotado a final de cuentas– colocado en un verdadero trance. Pagar lo indecible por ayudas extendidas en el nombre “de la libertad” y cuántas zarandajas han salido de los dirigentes de los países y organismos que han metido dinero en Ucrania. Sí, zarandajas no porque la libertad lo sea, sino porque es entrometerse con monsergas para justificar el despojo que acabará sufriendo Ucrania. Y una vergüenza sin duda alguna y es lo que hay, desde luego. No parece que sea la partición de Ucrania a la polaca, pero tocada, sí que lo estará.

Ya pondrán rostros cariacontecidos los líderes de la UE, pero no conmueven a nadie. Como nadie debiera extrañarse de que Francia busque liderar amparada en sus armas nucleares. Que Gran Bretaña se acerque sin ser parte de la UE a las estrategias dubitativas y erráticas, anquilosadas de la UE y haya firmado alianza con Berlín y apenas en enero pasado le ofreció a Ucrania toda la ayuda. Sí, como a Polonia en 1939, sí, como la reunión de Múnich que muchos despistados la ven como lo que no es. No fue ceder Checoslovaquia a Hitler, sino ir a oír al exconvicto vicepresidente yanqui que, como su jefe, el cuatrero Trump, quiere más recursos europeos a la OTAN y quiere imponer sus reglas si es que nunca antes ya lo ha hecho. La tontera de que falta democracia en la UE a ver cómo la gestionan los europeos. Ya conocieron una cuña como otras que usan los yanquis en otras partes del mundo y sabrán lo fastidiosa, irritante y falsaria que resulta.

Zelenski se niega a entregar esas tierras raras y no desiste de incorporarse a la OTAN. Ya le dijeron que eso lo deseche. Y podríamos añadir que igual eso de incorporarse a la Unión Europea. Será país bisagra y perderá territorio frente a Rusia, todo indica. No es que desaparezca su país, como cacarea exagerando Trump en otro de sus calentones de boca y el acuerdo que propuso al ucraniano fue calificado de oportunidad por un subalterno yanqui, y la negativa a secundarlo como miope. En cambio, lo llamó colonial uno ucraniano, acusando que no da garantías de seguridad a Ucrania. No le falta razón.

Y si, los medios rusos se solazan con lo ocurrido. Elogian a Trump por intervenir, denigran a Europa tildándola de “cadáver” como la calificó Sputnik. Sin tapujos. Sí, este acercamiento Trump-Putin, a lo Hitler-Stalin, da margen para repartirse el mundo y a cacarear que el tiempo de Europa ha terminado. Recojamos las palabras de Medvédev, el expresidente ruso que funge como vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia expresadas en la plataforma X, apunta RT:

"La frígida solterona Europa está loca de celos y rabia. No fue avisada de la llamada Putin-Trump ni consultada sobre su contenido o declaraciones posteriores […] Demuestra su verdadero papel en el mundo y sus posibilidades de enganchar a un marido. No es de extrañar. El tiempo de Europa ha terminado. Es débil, fea e inútil". De Estados Unidos expresó luego de llamar senil a Biden: “en algún momento EE.UU. se nombró el principal país de nuestro planeta. Y decidió que tienen derecho a gobernar todo el mundo (siendo eso un error) […] en el mundo de hoy no puede existir el principal Estado que gobierne a todos los demás, y las élites estadounidenses deben darse cuenta de este axioma. Los contactos y las consultas son mucho más que golpes de pecho y el deseo de infligir una derrota estratégica a un país como Rusia. Es extremadamente peligroso en general, ya que es imposible ponernos de rodillas".

Son expresiones para alertarnos qué piensa hacer Rusia con Europa de ahora en adelante y, sin embargo, no hay nada seguro. Sí es preocupante y por eso lo dije hace ya un par de años en esta columna con motivo de un pronunciamiento dislocado: ¿el Parlamento Europeo preocupándose más por declaraciones del entonces presidente López Obrador llamándolo panda de borregos, que de los rusos a los que tiene a dos kilómetros, de proponérselo? Valdría que replantee sus prioridades, dado que el oso ruso ya merodea de nuevo, envalentonado gracias a Trump, quien ha dicho de paso a sus aliados europeos con particular miopía: “tenemos un gran y hermoso océano de por medio, cantando así el torpe aislacionismo que dijo antes que no les tocaría la guerra mundial o el COVID. No aprenden los yanquis.

El pasado jueves 13 a raíz del pronunciamiento de Trump, las embajadas ucranianas por el mundo difundieron un mapa de Ucrania en fondo azul y superficie en amarillo delineando las fronteras de 2014. Vano intento. Trump ya les dijo que se olviden también de eso. La cosa está que arde y no promete mejorar.

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