La principal conclusión de un innovador trabajo con 5.900 gemelos daneses con tatuajes es que tienen una mayor incidencia de cánceres de piel y linfomas.
Un equipo interdisciplinar de científicos de la Universidad del Sur de Dinamarca y de Helsinki (Finlandia), protagonizan el estudio que difunde BMC Public Health, en el que se sugiere un mayor riesgo de linfoma y cáncer de piel entre las personas tatuadas.
Lo demuestran a través de dos diseños: un estudio de cohorte de gemelos y un estudio de casos y gemelos. “Nos preocupa que la interacción de la tinta del tatuaje con las células circundantes pueda tener consecuencias graves. Se recomiendan estudios que determinen la vía etiológica de la carcinogénesis inducida por la tinta para beneficiar la salud pública”, subrayan estos investigadores.
Es bien sabido que la tinta de los tatuajes se transfiere de la piel a la sangre y se acumula en los ganglios linfáticos regionales. A los expertos les preocupa que esta tinta induzca inflamación en el lugar de depósito, lo que conduce a una inflamación crónica y aumenta el riesgo de proliferación celular anormal, especialmente cáncer de piel y linfoma.
El equipo danés-finlandés realizó dos diseños de estudios con gemelos para mejorar el control de los factores de confusión: un estudio de cohorte de 2.367 gemelos seleccionados al azar y un estudio de casos y controles de 316 gemelos nacidos en el período 1960-1996.
Los diagnósticos de cáncer se recuperaron del Registro Danés de Cáncer y la exposición a la tinta de los tatuajes de la encuesta de tatuajes en gemelos danesa de 2021. El análisis abordó los efectos de la exposición variable en el tiempo.
Cocientes de riesgo
En el estudio de casos y controles, el análisis a nivel individual dio como resultado un riesgo de cáncer de piel (de cualquier tipo, excepto carcinoma de células basales) que era 1,62 veces mayor entre las personas tatuadas. El análisis de emparejamiento de gemelos de 14 pares discordantes para la exposición a la tinta y el cáncer de piel mostró un HR = 1,33. Para el cáncer de piel y el linfoma, encontraron mayores riesgos para los tatuajes más grandes que la palma de una mano: HR = 2,37 y HR = 2,73, respectivamente.
En el diseño del estudio de cohorte, el análisis a nivel individual dio como resultado un cociente de riesgo de 3 para el cáncer de piel y de 2,83 para el carcinoma de células basales.
Los ganglios linfáticos son una parte crucial del sistema inmunológico y ayudan a combatir infecciones y filtrar sustancias dañinas del cuerpo.
Cuando la tinta del tatuaje penetra en la piel, una parte de ella se absorbe en los ganglios linfáticos. Los investigadores temen la posibilidad de que la tinta pueda desencadenar una inflamación crónica, lo que con el tiempo podría provocar un crecimiento anormal de las células y un mayor riesgo de cáncer.
Para el doctor Henrik Frederiksen, miembro del equipo, el sistema inmunológico trata constantemente de responder a la tinta y “aún no sabemos si esta tensión persistente podría debilitar la función de los ganglios linfáticos o tener otras consecuencias para la salud. Estudiar este vínculo es un desafío porque el cáncer puede tardar años en desarrollarse, lo que significa que la exposición en la juventud puede no provocar la enfermedad hasta décadas después, lo que dificulta la medición de un efecto directo”.
Tatuajes grandes, más riesgo
Los resultados de este estudio demuestran que el vínculo entre los tatuajes y el cáncer es más evidente en aquellas personas con tatuajes más grandes que la palma de la mano.
En el caso del linfoma, la tasa es casi tres veces mayor en el grupo con tatuajes grandes en comparación con las que no los tienen. Esta tasa de riesgo tiene en cuenta la edad, el momento en que se hizo el tatuaje y el tiempo que se hizo el seguimiento de las personas en el estudio.
“Esto sugiere que cuanto más grande es el tatuaje y más tiempo lleva allí, más tinta se acumula en los ganglios linfáticos. El alcance del impacto en el sistema inmunológico debe investigarse más a fondo para que podamos comprender mejor los mecanismos en juego”, opina la profesora de bioestadística Signe Bedsted Clemmensen.
Otro estudio de la cohorte de gemelos daneses muestra que los tatuajes son cada vez más comunes. Los investigadores estiman que cuatro de cada 10 mujeres y tres de cada 10 hombres se harán tatuajes antes de cinco años.
Estos científicos reconocen que no han encontrado una relación clara entre la aparición de cáncer y determinados colores de tinta. Pero no significa que el color sea irrelevante. “Sabemos por otros estudios que la tinta puede contener sustancias potencialmente nocivas y que, por ejemplo, la roja provoca con mayor frecuencia reacciones alérgicas. Este es un campo que nos gustaría explorar más a fondo”, afirma la profesora Clemmensen.
Con estos resultados, el siguiente paso del equipo será analizar cómo las partículas de tinta afectan la función de los ganglios linfáticos a nivel molecular y si ciertos tipos de linfoma se relacionan más con los tatuajes que otros.