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ENTREVISTA

C.S. Leyva: "Actualmente se toma por arte lo que solo es decoración"

jueves 27 de marzo de 2025, 23:06h
Actualizado el: 29 de marzo de 2025, 12:48h

El Imparcial ha vuelto a entrevistar a la pintora hiperrealista C.S. Leyva con ocasión de su inminente exposición en el Real Jardín Botánico. Se trata de una muestra que lleva por título Des-caradas. Personajes históricos femeninos vistos con los ojos de hoy. Las protagonistas son mujeres españolas ilustres que se distinguieron por su coraje e influencia social, política o religiosa, pese al tremendo desnivel que en su época había entre los derechos de ambos sexos.

La pintora C.S. Leyva, en su estudio.
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La pintora C.S. Leyva, en su estudio.

La pintora nos recibe en su ático de la calle del León, donde la obra que “no ha podido dejar marchar” permanece en el apartamento, situado en el último piso -uno con las vigas de construcción vistas- de un edificio decimonónico de Madrid. En él sus cuadros y esculturas de tamaño algo superior al natural configuran un entorno lleno de belleza y sofisticación, donde los metales (latón, cromo, hierro…), los espejos y los distintos tonos de beis en paredes y tapicería parecen realzar esta producción tan amada hasta formar con ella una unión que parece indisoluble.

—Repasando los años que llevo aquí —me comenta Leyva, al ver que yo voy recorriendo con la vista cada rincón de su estudio, en el que pinta y vive—, tengo que reconocer que mi vida pictórica en este lugar ha sido muy dichosa. En este barrio hay una gran sensación de libertad. En el edificio viven intelectuales, artistas e incluso un diplomático. Hemos encajado bien todos los vecinos, no sólo por compartir inquietudes relacionadas con el arte o la literatura, sino porque con el tiempo nos hemos hecho verdaderos amigos; como Francesco, que es decorador y acaba de ofrecerse para sacar a pasear a Toy, mi perro, porque usted venía.

P—Supongo que a usted la inspiración siempre la encuentra pintando…

R—Sin ninguna duda. Un artista que se proponga vivir de su trabajo tiene que madrugar, cumplir rígidamente un horario de muchas horas, sin excusas. Es una vida muy sacrificada y a menudo poco gratificante, pero maravillosa. Enfrentarse a un lienzo en blanco es algo muy duro. Luego se le va cogiendo cariño al trabajo, pero a veces te das cuenta de que la obra no funciona. En estos casos suelo distanciarme de ella (trabajando en otra que suelo llevar a la par) y, en ocasiones pregunto a mi amiga y artista María José Chapatte. Las dos hemos compartido estudio muchos años, nos conocemos muy bien y yo me fio plenamente de su criterio. Puede tratarse de un problema con la luz, o de que se ha dado más importancia a unas zonas del cuadro en detrimento del resto. Esas opiniones de mis artistas de confianza -si los puedo llamar así- suelen sacarme del impasse creativo y me permiten continuar.

P—¿Y llega a sentirse plenamente satisfecha del resultado?

R—Nunca. Siempre pienso que falta algo. Pero saber parar es fundamental. Me consuela saber que Leonardo Da Vinci, a quien tengo en la más alta estima como pintor y como genio, nunca concluyó su Mona Lisa, que viajó con él y lo acompañó hasta su muerte.Retrato de Isabel Díaz Ayuso

P — Hace unos meses concluyó su retrato de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

R —Sí, es una persona a la que admiro desde hace muchos años y le propuse posar para un retrato que yo tenía intención de regalarle. Lo cierto es que tenía muchas ganas de pintarla. Es una mujer muy guapa, con un cutis muy blanco, y estas características son muy importantes en un retrato. Además, su físico trasluce su personalidad, que es fuerte y delicada al mismo tiempo. Cuando finalmente ella se decidió, sólo me permití poner una condición: que viniera a posar a mi estudio. Accedió sin ningún problema y acudió las veces necesarias. Me llamó la atención su amabilidad y cercanía. Fue un gran placer retratarla.

P —Observando su producción de los últimos años, lo primero que sorprende es su inminente actualidad, pese a recordar inequívocamente a la pintura del Quattrocento.

R —Como cualquiera podrá comprobar, mi pintura es de un gran realismo. Trabajo en tabla pintada intentando, como los pintores del Quattrocento, que la pincelada sea muy sutil y envuelta; que casi no se aprecie. Pero intento ofrecer, junto con una imagen hiperreal, algo más sobre el personaje de lo que está a simple vista: este puede desvelarlo involuntariamente en el acto del posado; otras veces lo capto yo. Es entonces cuando el retrato trasciende lo hiperreal y empieza a incorporar algo de surrealismo, de onírico. Esta es una de las razones de que cada uno de mis retratos implique una cantidad casi inasumible de horas de trabajo, no solo de pincelada efectiva, de trabajo minucioso en los detalles, sino también de meditación.

P Esta forma de hacer arte contrasta mucho con la obra a la que el comercio actual nos tiene acostumbrados.

R El problema es que hoy pasa por arte lo que solo es decoración.

P Abordando ya el tema de su próxima exposición, Des-caradas, en ella ha decidido plasmar sobre la tabla la imagen de diez mujeres españolas ilustres de nuestra historia que, sin complejos y pasando por encima de las leyes y normas de la época, consiguieron imponerse en mayor o menor medida. La princesa de Éboli, por ejemplo, ejerció una notable influencia política y social que finalmente le valió su reclusión en el palacio de Pastrana, donde murió. Es inevitable preguntarse hasta dónde habrían llegado esas mujeres en la actualidad, en que no sólo se protegen, sino que se garantizan plenamente los derechos de la mujer.

R —Sí, precisamente ese pensamiento ha estado en el origen de esta exposición y en la elección de los personajes. Las diez mujeres son: (1) Isabel la Católica, (2) Catalina de Aragón, (3) Juana de Castilla, (4) Inés de Castro, (5) Beatriz Galindo, (6) Teresa de Jesús, (7) Beatriz de Bobadilla, (8) La princesa de Éboli, (9) la menina infanta María Teresa de Austria y (10) La duquesa de Alba. Juana de Castilla.

P - ¿En qué se ha basado para recrear sus rostros?

R- Para la recrear la imagen y psicología de estas mujeres con el aspecto que tendrían hoy ha sido necesario un importante trabajo de investigación, para el que he contado con la inestimable colaboración de Luis Fernández Cifuentes, catedrático emérito de Literatura de la Universidad de Harvard. Es cierto que de ellas han pervivido algunas imágenes. Partiendo del material que nos ha llegado he elegido modelos reales, de modo que se trata de auténticos retratos de mujeres de carne y hueso, que yo he transformado en la tabla recontextualizando a la vez a las figuras históricas en las que me he basado. Por ejemplo, en la cara de Juana de Castilla se aprecia una gran fuerza, una gran determinación, pero también un dolor tremendo, inconsolable; el dolor que le causan las dos personas más importantes en su vida, su padre y su hijo, aquí simbolizados por dos rosas. Uno de los retratos de cuyo resultado me siento más satisfecha es el de la gallega Inés de Castro (1320-1355), casada clandestinamente con Pedro I de Portugal tras enviudar éste de Constanza de Castilla, a quien Inés había seguido hasta Portugal como dama de compañía. Inés fue finalmente asesinada con el consentimiento del Alfonso IV en la Quinta das Lágrimas en enero de 1355. Una vez rey Pedro I, la coronó reina a título póstumo. La leyenda cuenta que obligó a la corte a besar su mano, aunque sobre esto existen varias interpretaciones.

P—Resumiendo, su intención en este trabajo es ofrecer una visión hiperreal con algo más que usted capta como creadora plástica, ofreciendo al espectador un relato adicional, intangible, casi mágico del personaje.

R Así es. Sobre este particular debo decirle que ningún pintor es totalmente realista. Ese trabajo lo puede realizar una impresora. El arte es mucho más. Inés de Castro.

P — Y tras el Botánico ¿a dónde piensa llevar su exposición Des-caradas?

R—Se han iniciado gestiones para exponer en otros centros oficiales en nuestro país y en el extranjero. Tengo mucha confianza en la exposición que voy a presentar y no me he impuesto ningún límite sobre dónde darla a conocer.

Concluida la entrevista, la pintora me entrega un escrito de una estudiante de arte rusa que estos días está viviendo en su casa. Se trata de la joven Yulia Zorina, exquisita y amable a partes iguales. El imparcial ha decidido extractar algunas frases del mismo que completan el retrato aquí realizado de la pintora Covadonga Leyva.

“ (…)

Cova es artista. Para ella pintar no es simplemente un trabajo ni un pasatiempo; es su forma de vivir. Es meditación, un modo de existir escuchando el mundo y traduciéndolo al lenguaje de los colores.

Cada uno de sus retratos es un cumplido a la vida. Siembre hace que las personas de sus cuadros sean más hermosas de lo que en realidad son. No por adulación, sino porque ve en ellas lo que los demás no alcanzan a notar.

En esto radica su magia. Cova transforma en belleza todo lo que toca: un mechón dorado que se escapa del pelo, un rayo de luz que se posa un instante en el sofá… Con su sola presencia, convierte cualquier momento en un acto de creación.

(…)

No se arrepiente de nada. Para ella, el amor no es poseer, sino sentir. Es lo que queda cuando todo lo demás se va, Como los reflejos del sol poniente sobre la mesa o el aroma de la pintura al óleo en sus dedos. Sonríe incluso cuando mira viejas fotografías o escucha el eco de pasos en su apartamento. El amor está aquí, en cada momento.

Si alguien le pregunta por qué hace todo esto –por qué se arregla, se pinta los labios, compra sombreros vintage, pinta retrato donde las personas son un poco mejores de lo que son -, probablemente sonreirá con misterio.

—Porque la belleza es el idioma que mejor hablo —tal vez responda— ¿Y cómo me voy a callar?

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