En una contrastada información publicada en La Razón por J. Rivasés y J. de Antonio, se demuestra que la verborrea económica del sanchismo constituye sólo una verdad a medias. Son varios y muy positivos los factores que han robustecido nuestra economía y que se derivan en gran parte de la voluntad del pueblo español de enfrentarse a las dificultades.
Resulta, sin embargo, que Pedro Sánchez ha disparado el gasto público en 230 millones, tsunami sin precedentes en la democracia española del siglo XXI. De los 198.690 millones a fin de siglo, nos hemos instalado en 722.848. Cantidad atronadora que se paga agobiando a impuestos hasta la sangría a los contribuyentes españoles. Ahora que la Unión Europea exige a los miembros que gasten más en Defensa, ni Sánchez ni sus ministros han planteado reducir el gasto público, tantas veces innecesario y suntuoso, sino que sean los ciudadanos, que soportan ya unos impuestos casi confiscatorios, los que se aprieten el cinturón y satisfagan las nuevas necesidades.
El sanchismo no solo ha acumulado dinero a través de los impuestos. También ha disparado la deuda pública. En el año 2000 esa deuda no pasaba de los 400.000 millones. En el año 2024 superó la escandalosa cifra de 1,6 billones de euros. El sanchismo camina apresuradamente hacia los 2 billones. ¡Dos billones!, que las futuras generaciones deberán devolver con los intereses correspondientes. Y no parece que en Moncloa se esfuercen por debilitar esta cifra. Pedro Sánchez parece dispuesto a multiplicar el gasto público y la deuda pública bajo el lema que ha presidido sus siete años de Gobierno: “Que tallen otros”, que sean sus sucesores y las nuevas generaciones los que se enfrenten con el descalabro.