El equipo madrileño gana al Bilbao y el bloque azulgrana se impone en Badalona ante el Joventut.
El
Real Madrid, sumido en un momento dulce de la temporada en el que parece haberse reencontrado con sus mejores sensaciones, logró su decimotercera victoria consecutiva en la Liga Endesa, esta ante el Surne
Bilbao Basket en un enfrentamiento el que destacaron sus pívots, Walter Tavares y Serge Ibaka, con 53 dígitos de valoración entre los dos (88-70).
Sin el croata Mario Hezonja entre los convocados, una vez más se agarró el conjunto blanco al mantra de que si algo funciona es mejor no tocarlo y, a juzgar por el buen resultado que le ha dado en los últimos encuentros, salió a morder dándole las llaves al caboverdiano -Tavares. Esta vez la fórmula le valió para adquirir hasta diez puntos de ventaja en el tramo inicial.
No se asustó pese a ello el cuadro vasco, al que le costó más entrar en faena pero que fue aclimatándose poco a poco. Con cinco puntos seguidos al final del primer cuarto dividió por dos esa renta y con un triple en arranque del segundo obra de Tomasz Gielo, se puso a dos.
Cabía pensar que, aún así, el Real Madrid volvería a alejarse antes del descanso. No fue porque el plantel de Chus Mateo, avaricioso en el rebote pero romo en la anotación, evidenciando de nuevo problemas con los triples hasta el punto de irse con un 2 de 13 al paso por los vestuarios, no logró cuajar. De hecho por momentos le adelantó el Bilbao. En esas circunstancias, unos y otros dieron por bueno el empate al llegar el intermedio (34-34, m.20).
La inercia, casi soporífera, siguió tras el armisticio de la primera mitad hasta que puso algo de luz un parcial de 14-3 con dos triples y ocho puntos de Sergio Llull. Rubén Domínguez y Zoran Dragic, mediante sendos lanzamientos lejanos convertidos, ejercieron de analgésico hasta que Facundo Campazzo volvió a estirar el acordeón con una canasta tras robo y otro acierto perimetral como colofón a una jugada en la que los suyos movieron el balón de maravilla.
La guinda la puso otra puñalada en la larga distancia de Llull, que a falta de cinco segundos para la media hora, convirtió lo que había sido un -2 en un +13 y, con ello, situó a los suyos en la pista de despegue hacia una nueva victoria que les permite afianzarse en el liderato.
De nada sirvió el último intento de reengancharse del cuadro de Jaume Ponsarnau a través de un 2-8 que fue respondido con un demoledor 12-0 fabricado a medias por Serge Ibaka, quien suma menos de cuatro minutos en los últimos tres partidos de la Euroliga pero que sigue dando la talla cuando se recurre a él en la competición doméstica. Esta vez fue capaz de amasar 17 puntos de valoración en los diez minutos de cierre que fueron decisivos y, como tal, reconocidos desde la grada con una sonora ovación.
El Barça tumba al Joventut
Un buen Barça se llevó el derbi por 86-93 ante un Joventut que llegó a perder por 26 puntos de diferencia y que creyó en una remontada épica en el tramo final del choque.
Jabari Parker y Kevin Punter, con 14 puntos cada uno, fueron piezas esenciales en el triunfo azulgrana en el Olímpic.
Los azulgranas arrancaron el partido con más acierto desde la media y larga distancia, especialmente gracias a las muñecas de Parker y Justin Anderson (6-12, min. 4), pero la Penya reaccionó de la mano de Adam Hanga y Sam Dekker, con un juego en transición más rápido que hizo daño a la defensa visitante (16-19, min. 8).
Los de Dani Miret tuvieron varias opciones para ponerse por delante, las desaprovecharon, y fue entonces el Barça bajo los mandos de Kevin Punter quién sí lo aprovechó para ensanchar la distancia y poner un 18-22 al final del primer periodo.
El Barça puso la sexta marcha en el acelerador a partir del segundo cuarto con dos buenas jugadas positivas de Álex Abrines para disparar a los suyos hasta la máxima (21-38, min. 15) y provocar el tiempo muerto local.
Un parón que sirvió para que el Joventut reaccionara en ataque, pero no lo suficiente en defensa, por lo que los azulgranas mantuvieron una buena renta con el paso de los minutos (26-41, min. 17).
En el tramo final de primera mitad volvió a haber un pequeño parcial favorable a los de Joan Peñarroya para dejar el luminoso en 32-50 al tiempo de descanso y con la sensación que el partido, por sensaciones, ya estaba prácticamente sentenciado.
En la reanudación, la situación no mejoró para el Joventut y en el otro lado de la pista Tomas Satoransky siguió incrementando la renta en un Olímpic lleno hasta la bandera y que vio cómo su equipo no era capaz de levantar cabeza (35-58, min. 23).
Después de mucho tiempo, a los badaloneses les empezaron a entrar algunos tiros cómodos de media distancia, especialmente gracias a la insistencia de Dekker, pero la situación aún era muy favorable para el Barça (45-67, min. 27).
Y como pasó en los periodos anteriores, los azulgranas lograron cerrar el tercero con otro parcial a favor para dejar a los verdinegros muy tocados antes de los últimos diez minutos de partido (53-77, min. 30).
Todo pareció ganado para el Barça, pero cuando nadie lo esperaba, el Joventut reaccionó con un parcial de 9-0 para dejar la desventaja en 15 puntos con aún siete minutos de partido por jugar.
El parcial verdinegro fue a más y lograron ponerse a tan sólo 11 tras dos tiros libres de Artem Pustovyi (68-79, min. 35). El Olímpic creyó y entonces entraron los triples de Dotson para ajustar aún más el choque (82-86, min. 38).
En el tramo final, con todo igualado, una penetración de Parra y los tiros libres de Punter fueron vitales para certificar el triunfo azulgrana en Badalona por 86-93.