www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

WELTPOLITIK

Pasos geopolíticos: China y Rusia toman AL y el Caribe; Trump y Europa, distantes

Carlos Ramírez
x
carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 21 de mayo de 2025, 18:15h

Las circunstancias geopolítica del deterioro en el liderazgo estadounidense desde la presidencia de William Clinton (1993-2001) hasta la agonía de Joseph Biden (2021-2025), se dieron en la búsqueda de un nuevo equilibrio geopolítico que pudiera no llegar a definir de manera formal un nuevo orden mundial en modo kissingeriano, pero que de todos modos estaría marcando los límites de los dos principales bloques occidentales --Estados Unidos y Europa-- y la reactivación de dos nuevos referentes mundiales: China y Rusia.

Mientras el presidente Trump en modo de Nerón Golden (Salman Rushdie) de manera literal se regodeaba con el Palacio flotante como alfombra mágica tipo Alí Babá en su reciente viaje a oriente, Putin y Jinping movieron sus piezas de ajedrez en la región sur de Estados Unidos que en realidad comienza en el río Suchiate o frontera sur de México por razones de dependencia del Tratado comercial y sellaron por lo pronto alianzas políticas que pudieran cuando menos fijar una tenue nueva línea roja.

En la celebración de los ochenta años de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, Putin recibió con honores al presidente cubano Miguel Díaz-Cancel y al presidente venezolano Nicolás Maduro (dos gobernantes de corte socialista) y China dio un paso mucho más concreto y audaz: realizó una reunión formal ministerial China-CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y contó con la presencia de los presidentes de Chile, Colombia y Brasil, los tres representando políticamente una corriente de izquierda más socialdemócrata que marxista.

Fueron pasos intrépidos, aunque todavía sin posibilidades reales y de corto plazo para reconfigurar las únicas alianzas que valen en el mundo: las militares. Pero aun así, cinco países del sur latinoamericano aceptaron participar en eventos de enorme significado político, mientras el aparato de política exterior, seguridad nacional y estrategia militar de EU solo plantearon objetivos hasta ahora cumplidos de retomar el control del Canal de Panamá y desplazar las posiciones en esa zona que ya estaban bajo control de China.

Europa, por su parte, se encuentra en problemas propios por la nueva correlación interna político-ideológica de sus élites, el agotamiento coyuntural y cíclico de la socialdemocracia cada vez más deslavada y del golpazo presupuestal que impuso la Casa Blanca al exigir a los países de la OTAN un gasto militar de 5% del PIB, cuando esas naciones estaban confiadas en que tropa y recursos estadounidenses seguirían a cargo de la línea roja europea frente a los movimientos estratégicos de Rusia y China.

En situaciones normales, el orden geopolítico siempre había sido fijado por Estados Unidos y su política exterior, pero después del agotamiento americano en la lucha antiterrorista en el Medio Oriente de Bush Jr. como consecuencia de los atentados del 9/11 del 2001, el presidente Obama inició los pasos para una desdramatización el equilibrio militar mundial y trató de establecer un liderazgo político y moral que no tuvo avances sustanciales.

Trump llegó sorpresivamente a la presidencia, en esos movimientos pendulares tan sorprendentes de la historia que pasaron del significado político del afroamericano Obama a la ultraderecha racista y excluyente trumpista, y su agenda de gobierno se centró en el regreso aislamiento imperial de Estados Unidos, abandonando su autoproclamada visión histórica de liderar el equilibrio mundial ante el contrapeso de China y Rusia, cada vez menos marxistas y más capitalistas, pero dominados por una nuevas oligarquías privadas.

Hispanoamérica y el Caribe se convirtieron en prioridad geopolítica en el modelo anticomunista de Ronald Reagan (1981-1989), pero el modelo económico interno de Clinton y Bush Jr. asumió esas zonas como incómodas por problemas sociales y de pobreza y de violencia interna, pero sin representar ningún peligro para el american way of life estadounidense. Estas dos zonas al sur de Estados Unidos se convirtieron ya en un conflicto cuando oleadas por decenas de miles de ciudadanos de esos países comenzaron a invadir el territorio estadounidense con cruces migratorios sin cumplir con los requisitos legales. Pero aun así, la dureza de la política migratoria de Trump ha deportado nacionales de esas zonas, pero no ha presentado ningún proyecto de rescate geopolítico y está dejando que las contradicciones afecten a una importante comunidad americana.

Los avances de Rusia y China en América son más simbólicos que con efectos geopolíticos reales. Cuba tiene años al borde del colapso interno y depende de la ayuda extranjera y Venezuela vive de la venta de petróleo de Estados Unidos, en tanto que Chile, Colombia y Brasil representan posiciones económicas sólidas que no dependen de Estados Unidos.

La CELAC es una organización que carece de cohesión interna y de liderazgo regional. Representa un discurso político regionalista, pero no ha definido el principal camino que pudiera fortalecer a esas naciones: los mercados de comercio exterior. A esa comunidad también le falta algún liderazgo que unifique, como hace muchos años fue Fidel Castro, luego los intentos de integración latinoamericana que impulsó sin efectos reales el presidente mexicano Luis Echeverría (1970-1976), nunca cuajaron en políticas reales los estudios de la CEPAL (Comisión Económica para América latina) y al final la economía regional ha dependido de Estados Unidos.

Pero sí fue importante el hecho de que China y Rusia pusieran ya un espacio político propio en países importantes del sur americano, sin que hasta ahora se haya generado alguna preocupación real en la geopolítica estadounidense. Y la socialdemocracia europea no alcanza a influir en América a través del grupo Puebla encabezado por el deteriorado partido Unidas Podemos y el liderazgo disminuido de Pablo Iglesias.

China y Rusia se convertirán en un problema para Estados Unidos en Hispanoamérica y el Caribe se consolidan inversiones económicas, comercio exterior y sobre todo estrategias de defensa nacional.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios