El Balón de Oro croata, ganador de seis Ligas de Campeones para el Real Madrid, se despidió de su afición en un acto impresionante.
El corazón del madridismo se ha compungido este sábado. El Santiago Bernabéu ha despedido a Carlo Ancelotti y a Luka Modric, dos leyendas absolutas. De hecho, el italiano es el entrenador más ganador de la historia del club (15 títulos, dejando atrás al mítico Miguel Muñoz) y nadie ha conquistado más trofeos en Chamartín que el centrocampista croata. El partido ante la Real Sociedad, en la jornada final de LaLiga, se ha desarrollado en un marco ambiental que no ha escapado de la emotividad de esta fecha. Porque la salida de ambos marca la conclusión de una era dorada para el Real Madrid, quizá la más gloriosa de todas, con todos los respetos para aquella máquina comandada por Alfredo di Stéfano y por Gento.
El Bernabéu despide a Modric con un homenaje histórico
El impacto que conlleva el adiós de un técnico es bien distinto al que genera el de un futbolista, entre otras cosas porque los jugadores suelen durar más tiempo en el equipo. Así se entiende que las emociones se han desbordado más cuando el Balón de Oro croata ha sido sustituido. En el minuto 87, con todo decidido, se paró el partido porque Modric iba a salir por última vez del césped de Concha Espina. Los miembros de los dos conjuntos formaron un pasillo mientras que la grada se deshacía. Luka, aquel niño huido de la guerra de los Balcanes que ha tocado la gloria más absoluta en el balompié, puso en pie a un templo abarrotado de fieles entregados a su calidad y a su entrega. Cuatro fueron los minutos que se consumieron en una salida del campo de dimensión histórica, mecida en la avalancha continuada de aplausos. Pocos cabían en sí en ese lapso eterno, con el calor sentimental desbordado en todo el recinto.
Al otro lado de la línea, en la banda, aguardaban sus emocionados hijos y su mujer. Y, para sorpresa del madridismo, también le esperaba Toni Kroos. El abrazo fraternal que han compartido estos dos iconos ha supuesto uno de los momentos cumbre de la tarde. En el videomarcador 360º se volvieron a emitir imágenes de agradecimiento, como las que habían provocado las primeras ovaciones durante el calentamiento, cuando dos tifos gigantes rindieron pleitesía a Carletto y a uno de los pocos jugadores que meritan que el club retire el dorsal 10. Con el balón en los pies, el balcánico devolvió el guiño con un túnel maravilloso y un puñado de pases iluminados, la muestra postrera de su infinita clase.
Cuando el árbitro señaló la conclusión del partido empezó el evento de tributo, que acabaría con una foto del genio croata rodeado de los 28 títulos que ha levantado en su casa madrileña. Le tocó hablar al respetable después de haber visto un vídeo espectacular de las mejores jugadas de los brillantes 13 años de estancia en la entidad merengue. Tomó el micrófono entonces y confesó que "ha llegado el momento que nunca quise que llegara pero ha sido un viaje largo y maravilloso". Envuelto en lágrimas, como sus compañeros, su familia, la afición congregada y su presidente empezó su intervención con este mensaje: "Primero quería dar las gracias al club, al presidente Florentino Pérez, a todos los entrenadores durante todos estos años, a mis compañeros que me acompañaron en el camino y a toda la gente que me ha ayudado todo este tiempo. Muchas gracias de corazón".
Modric: "No llores por mí porque terminó, sonríe porque sucedió"
"También a mi familia. Sin ellos todo esto no sería posible", prosiguió antes de explicar que "es difícil pero al final hemos ganado mucho, hemos tenido momentos maravillosos, he ganado muchos trofeos aquí pero el más grande que he ganado es vuestro cariño, el amor que me habéis dado todos estos años". "No hay palabras para agradecer de verdad todo lo que me habéis dado", incidió y culminó su alegato de este modo: "Quiero decir una frase que he visto y me gusta mucho: 'No llores por mí porque terminó, sonríe porque sucedió. Hala Madrid y nada más". Un manto tremendo de cariño y aplausos bajó de las tribunas en una muestra final de admiración a la altura de su leyenda. Cuesta mucho recordar una entrega sentimental semejante a un ídolo en el Bernabéu, como tampoco se consigue olvidar con facilidad que de su bota derecha nació el gol que forzó aquella prórroga que derivó en la 'Décima', el título más trascendental para este deporte en este siglo. Ahí se inauguró una era de dominio europeo sin paragón en la modernidad.
Más tarde, y más tranquilo, dedicó unas reflexiones a los micrófonos de la televisión del club. "Este amor se queda para toda la vida. Gracias de corazón a todos los madridistas por lo que he me han dado estos años (...) Es un día muy emocionante para mí. Al final donde menos he llorado ha sido en el campo, pero de camino al estadio y en el vestuario ha sido muy difícil. No hay palabras para describir lo vivido. No lo había soñado y estoy muy agradecido por este homenaje y en general por todo lo que pasó durante estos casi trece años", reconoció en la soledad de los pasillos interiores del recinto. Y cuestionado por los momentos vividos con el Real Madrid que más le han impactado, Modric ha resaltado las recientes remontadas continentales: "Me quedo con las remontadas ante el PSG, el Chelsea y el City pero si tengo que elegir una, es la del PSG porque dije que si ganábamos ese día, ganábamos la Champions y así fue".