Los toros de Garcigrande, voluminosos y bastante bien presentados, no fueron tan malos como creyó el publico: las lidias y, sobre todo, las varas fueron de desgaste y muchos toros se maliciaron durante este ‘trámite’. Curro Javier se destacó con la lidia al cuarto.
José Antonio Morante emocionó al público. Primero, hizo un recorte a cuerpo limpio quitando al toro de su banderillero. Segundo, se acopló con Seminarista (1º1/20), lo llevó por doblones, remató con un trincherazo y dibujó unas tandas henchidas de estilo. Sin duda, muchos olés adelantaban los acontecimientos, pero hay que reconocer que Morante (cuando quiere) es irrepetible. Mató de una estocada entera, tres descabellos, y el público se lanzó a pedir una oreja. La presidencia se resistió y se llevó una bronca. La faena del colorado Avandonado (4º5/20) duró menos de un minuto batiendo el récord de anteriores años.
El listón puesto por Morante había quedado muy alto para el toreo afectado y efectista de Alejandro Talavante. Su primera faena a Campaneo (2º2/20) tuvo de todo, menos ganas de ver al toro, sus tendencias y sus querencias… Su segundo, Iluso (5º11/20) apenas llegó a dos minutos. La faena quedó prendida de la primera vara: larga, desmedida y mal puesta. El animal salió a la defensiva y cabeceando. El manejo de la espada se redujo a unos espadazos saliéndose de la suerte. Igual que las estocadas de Tomás Rufo.
Rufo comenzó por estatuarios y con una tanda prometedora al natural. Poco después, el diestro perdió fuelle e interrumpió el viaje a Escultor (3º1/20). El toro iba desengañándose y perdiendo celo. Tombolero (6º3/20) protagonizó una faena donde Rufo iba descruzándose, sin obligar, buscando pases de ‘pasatorito’. Otra estocada defectuosa.