www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El bulo lapa

Juan José Vijuesca
miércoles 04 de junio de 2025, 18:52h

Érase una vez un bulo de extraordinarias dimensiones, tanto que hasta tres ministros del gobierno Sánchez han recogido muestras como si de un fenómeno paranormal se tratase. El bulo común pertenece a la familia de las cloacas desde tiempos inmemoriales.

El bulo lapa es otra cosa distinta. Este está en manos de aficionados políticos y medios afines que diseñan y divulgan. Lo hacen a demanda y con una gran dosis de metano con la intención de contaminar el ambiente opositor. Por lo general, lo impulsan para desviar el vuelo de las mariposas que, como es sabido, estos lepidópteros llevan tiempo sobrevolando presuntas tramas de alta corrupción en torno a don Pedro, familia y demás actores secundarios. A resultas de este pasaje nos encontramos con que el bulo lapa es un elemento muy adherente, pringoso y con mala baba, de tal manera que quienes se arriman a él quedan atrapados como lengua de camaleón a sus presas. Es un efecto látigo. El bulo lapa es insaciable cuando está en juego el poder omnímodo de los impuros. Como podrán comprobar, no me refiero a bombas lapa. Prefiero lo del bulo. Es más cómico y nada sangriento.

Una vez expuesta la diferencia entre ambas clases de bulo, me permito hacer una breve divulgación de historia. En el siglo XV no había periódicos. Pero las noticias viajaban ya de un confín a otro en unas hojas volanderas mal impresas, toscamente ilustradas y por lo común anónimas. Se llamó relaciones a estos pliegos que daban cuenta de sucesos más o menos verdaderos: acontecimientos políticos, maravillas, catástrofes, crímenes y monstruosidades. De gran tirón popular, fueron el origen del periodismo y un instrumento de poder que divulgaba ya 'fake news' cinco siglos antes de que se acuñara la tan famosa definición.

Bulos ya existían en el Siglo de Oro. Valgan ejemplos tan anacrónicos como la victoria de la Armada Invencible que nunca se dio, al igual que los falsos triunfos de los tercios de Flandes que nunca ocurrieron o la espectacular noticia ocurrida en 1617 en un convento de Úbeda, cuando una monja a la que, en un esfuerzo intestinal, le salieron sus naturalezas de hombre como los demás. Pero su veracidad es la misma que la del hombre que vivió 300 años.

De manera que el fenómeno de los bulos no es algo novedoso; lo que sucede es que ha servido para contextualizar la ignominia en quienes, llevados por el ardor ideológico, merodeaban en dañinas causas en beneficio de inventario. Fruto de lo cual, la Corona y la Iglesia, los agentes y órganos del poder —hablo de los siglos XVI y XVII— pronto comprendieron la importancia de estas prácticas buleras por la utilidad de las mismas.

Los bulos lapa han sido y siguen siendo armas arrojadizas al servicio de las cloacas más infectas de la clase gobernante. Los buleros, primos hermanos de los trileros, viven del engaño manifiesto, bien sea hacia los ignorantes, o bien, como antes apunté, porque actúan bajo disciplina de partido político en su afanosa tarea de mantener, ampliar o conseguir el poder a cualquier precio por deshonesto que esta tarea implique. Es como si un servidor soltara que el bueno de John Wayne nació en Vallecas o que Greta Garbo fue la abuela de Gracita Morales.

Como no podía ser de otra manera, el reciente bulo de la “bomba lapa”, tan aireado como falso, ha traspasado fronteras. Hasta la prensa británica se ha sorprendido por la falsedad informativa de acusar a un guardia civil de planear un atentado contra el coche de Pedro Sánchez. El bulo ha sido desmentido, no solo por la propia cadena pública RTVE, quien ha reconocido la inexactitud de la noticia, sino también por Rodrigo Blázquez, periodista y presentador del informativo de las 20:00 horas de La Sexta. , quien ha rectificado públicamente la información manipulada y difundida por El Plural en la que se aseguraba que un capitán de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil amenazó con poner una bomba lapa al presidente del Gobierno. La cadena privada también ha corregido la información. «Fue un error incomprensible», ha asegurado el periodista. «Nuestra información sobre la bomba lapa es incorrecta. El capitán de la UCO y su confidente hablan de que 'el sanchismo' les va a poner una bomba lapa a ellos. Y nosotros contamos lo contrario. «Lo siento en el alma».

Y todos rectifican, menos los tres ministros de la terna, Pilar Alegría, Oscar López y María Jesús Montero, porque don Pedro ha dado la orden de no hacerlo. «Hay gente pa tó» como dijera el torero Rafael el Gallo.

Y mientras tanto, Leire Díez, la “fontanera” de Moncloa, haciendo bolos de por vida y cobrando como influencer de las cloacas. Ya lo verán.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (24)    No(0)

+
0 comentarios