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Ensayo

Alberto Sabio Alcutén: Excomunistas

domingo 17 de agosto de 2025, 22:01h
Alberto Sabio Alcutén: Excomunistas

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2024. 540 páginas. 24 €. Libro electrónico: 16,99 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Excomunistas. De la revolución a la Guerra Fría Cultural: Joaquín Maurín (1896-1973), Alberto Sabio Alcutén nos ofrece una obra fundamental para entender una parte de la historia de nuestro país. En efecto, tomando como objeto de estudio al histórico dirigente del POUM, el autor combina magistralmente dos planos de análisis complementarios: por un lado, el que alude a España y, por otro lado, el que tiene que ver con el orden internacional. Desde el punto de vista científico y metodológico, el trabajo resulta impecable, aspecto que se aprecia en la infinidad de fuentes consultadas, casi cincuenta páginas de bibliografía y más de ochenta relativas a notas.

Hay una idea fundamental que permea por todo el libro: la evolución ideológica de Maurín desde posiciones marxistas a otras de corte socialdemócrata, sin que ello implique calificarlo como “oportunista” o “relativista”. En este sentido, realizar tal viaje supuso que la historiografía soviética, en particular la de corte estalinista, lo calumniara reiteradamente, acusándolo de estar al servicio de Franco durante la guerra civil y, en plena guerra fría, de ser un peón de la CIA. El profesor Sabio Alcutén rebate con argumentos ambos mantras: “Tras quedar fascinado por la Revolución rusa, mostró luego un rechazo frontal a un régimen que encarcelaba o asesinaba a disidentes, y en las últimas décadas de su vida no entendió a los intelectuales neutralistas (…) Y acabó sus días pensando que el socialismo democrático era el muro de contención más potente contra los totalitarismos de distinto signo” (págs. 402-403).

El autor sigue una exposición cronológica lo que le facilita ordenar de forma óptima el contenido y reflejar de manera tangible la evolución de Joaquín Maurín. En efecto, aborda con precisión su acercamiento a la revolución bolchevique, su afiliación a la CNT rechazando en todo momento el pistolerismo, sus relaciones con Andreu Nin o su etapa como preso político en la zona nacional durante la guerra civil española. Tras quedar en libertad, hubo de exiliarse en Estados Unidos para no regresar nunca más a España: A pesar de lo dura que ha sido la patria conmigo, me siento español hasta la médula” (p.172).

En este sentido, la etapa norteamericana de Maurín es la que adquiere más espacio en la obra. Esto le permite al Doctor Alberto Sabio explicar en profundidad tanto su desempeño profesional como su posición ideológica. Así, sobre la primera de las cuestiones, creó la ALA (American Library Agency), una agencia de prensa y de literatura en la que colaboraron los principales intelectuales del momento (por ejemplo, Pablo Neruda), muchos de ellos españoles exiliados, como Salvador de Madariaga, Gómez de la Serna o Ramón J. Sender. Todos ellos en sus textos analizaban los acontecimientos candentes del momento. En cuanto al segundo de los temas, Maurín refrendó su evolución hacia la socialdemocracia, un fenómeno que, como subraya el autor en varias ocasiones, ya se había iniciado en España durante su cautiverio.

Con todo ello, Maurín se convirtió en un látigo fustigador de los excesos cometidos en nombre de una ideología por Stalin o por Castro, rechazando en todo momento la equidistancia: “Castro, con más barbas que inteligencia, ha arruinado las perspectivas de la revolución cubana, que tantas ilusiones y esperanzas despertó en toda América. Empezó deshonrando la revolución cuando hizo del asesinato un espectáculo público, televisando las ejecuciones” (págs. 234-235). En íntima relación con este argumento, Sabio Alcutén subraya que “en aquel mundo bipolar defendió una cosmovisión acorde con los intereses de Estados Unidos y la inmensa mayoría de sus articulistas coincidieron en el mínimo común denominador del anticomunismo, salvo contadas excepciones” (p.201). Con todo ello, su identificación con Estados Unidos no le hizo perder de vista lo que acontecía en nuestro país: “le parecía más que suficiente bregar en favor de la democracia en España como objetivo finalista y no intermedio. La democracia parlamentaria ya no era tan burguesa como le parecía en la década de 1930” (p.91).

Según fue avanzando su vida, Maurín también se relacionó con algunas iniciativas como Cuadernos. Esta revista también tuvo repercusiones en lo que a la realidad política española se refiere ya que abogó por trazar puentes entre los intelectuales contrarios a la dictadura, incluyendo a los dos exilios, el interior y el exterior. De ese grupo se excluía a la militancia comunista, aunque el PCE ya desde finales de los cincuenta se decantaba por la política de reconciliación nacional, teniendo notable éxito sus cuadros dirigentes, en particular Santiago Carrillo, entre los universitarios del tardofranquismo.

En definitiva, una obra fundamental en la que además acercarnos a una figura política, el autor pone en valor la historia como disciplina del saber y herramienta al servicio del conocimiento. En momentos de un mal entendido pragmatismo, un trabajo de esta naturaleza homenajea desde el rigor a las ciencias sociales y a las humanidades.

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