El nuevo primer ministro francés, Sébastian Lecornu, prometió este miércoles que acometerá "rupturas en el fondo" y "no solo en la forma" para sacar a Francia de la crisis política y social, tras asumir hoy el cargo.
"Debemos lograr poner fin a esta doble fractura: la fractura entre la situación política y la fractura con lo que nuestros conciudadanos legítimamente esperan en su vida cotidiana", dijo Lecornu en un breve discurso tras la ceremonia de traspaso de poderes de su antecesor el centrista François Bayrou.
El presidente francés, Emmanuel Macron, le ha encomendado "la tarea de consultar a las fuerzas políticas representadas en el Parlamento con vistas a la aprobación de un presupuesto nacional y la construcción de los acuerdos esenciales para las decisiones que se tomen en los próximos meses", precisó la Presidencia francesa en un comunicado.
Una de las claves de la promoción de Lecornu habría sido su cercanía con Macron, que quería haberlo nombrado en Matignon (sede de la jefatura del Gobierno) ya el pasado diciembre, en detrimento del centrista François Bayrou, quien presentó hoy su dimisión tras perder la víspera de forma aplastante una moción de confianza.
Dimisión este lunes de Bayrou
El primer ministro francés, François Bayrou, presentó este martes su dimisión al presidente, Emmanuel Macron, que ya ha anunciado que nombrará a un sustituto en un plazo breve y no convocará elecciones como le pide buena parte de la oposición.
Bayrou, que el lunes perdió de forma apabullante (364 votos frente a 194) la moción de confianza que él mismo había convocado para recibir respaldo a su diagnóstico sobre la delicada situación de las finanzas públicas y a sus planes para recortar el déficit, debería permanecer en funciones hasta que haya un nuevo Ejecutivo, aunque algunos medios barajan que el nombramiento del nuevo primer ministro sea inminente.
Coincidiendo con su dimisión, por primera vez en más de dos décadas la prima de riesgo de la deuda francesa superó este martes a la de Italia, con 82 puntos básicos frente a 81,8 en el contexto de la inestabilidad política, lo que la deja como la peor de la eurozona.
El veterano político centrista llegó al cargo tras la censura a su predecesor, el conservador Michel Barnier quien sólo estuvo en funciones tres meses. En su mandato de apenas nueve meses, tuvo que afrontar ocho mociones de censura, que en Francia no tienen carácter constructivo, es decir que pueden salir adelante sin que se forme un nuevo gabinete con una mayoría parlamentaria.
La profusión de mociones de censura en la situación de gran fragmentación parlamentaria que hay en Francia es resultado de la utilización de un dispositivo constitucional, el artículo 49.3, que permite al Gobierno adoptar un texto sin someterlo al voto del Parlamento, pero a condición de someterse inmediatamente a una moción de censura.
Sin embargo, el primer ministro saliente se expuso ayer sin estar obligado al voto de la Asamblea Nacional por su proyecto de presupuestos que prevé un recorte del déficit público de cerca de 44.000 millones de euros.
Todos los grupos de la oposición, la izquierda y la derecha, votaron en su contra, pero también algunos diputados del partido conservador Los Republicanos (LR), soporte de su Ejecutivo.