¿A quién le interesa acabar con ETA?
miércoles 10 de diciembre de 2008, 08:27h
El flamante “número uno” del aparato militar de ETA, Aitzol Iriondo, ha durado apenas tres semanas en el cargo, tras la caída de su antecesor, Garikoitz Aspiazu. Es la primera vez en la historia de la lucha antiterrorista que se producen dos operaciones exitosas en tan corto espacio de tiempo. Ello es debido a la concurrencia de varios factores: la impagable labor de la Guardia Civil, el impulso dado por el país vecino a la cooperación entre las fuerzas de seguridad de España y Francia, y sobre todo, lo fácil que lo está poniendo ETA. Era otra época, de negro recuerdo, en la que asesinos como Urusolo Sistiaga, Josu Ternera o De Juana Chaos sembraban España de víctimas inocentes. Sabían matar. Se sabían camuflar mejor y contaban con demasiadas complicidades implícitas, dentro y fuera de España. Pero los de ahora, por fortuna, son bastante menos capaces y el Estado ha aprendido a yugularles mucha de su infraestructura y apoyos. Por otra parte, y desde el terrible atentado de Nueva York, el panorama internacional al respecto no da tregua al terrorismo. La situación interna de la banda también se ha deteriorado intensamente. En un “Zutabe” -boletín oficial de ETA- intervenido hace no mucho, la organización terrorista se lamentaba de que los locales de reunión de sus cachorros no eran sino “fumaderos de porros”. Las quejas internas, no obstante, iban más allá. En las altas esferas de la banda hay preocupación por el nivel intelectual de sus nuevos integrantes. Casi ninguno pasa -si es que lo tiene- del graduado escolar y su bagaje cultural es nulo. Con semejante “materia gris” entre sus filas, es normal que haya errores. Como así ha sido.
La falta de asesinos cualificados y la presión policial e internacional hacen que ahora la banda terrorista esté más débil. Lo que no debe llevar a falsas esperanzas: mientras exista, ETA será peligrosa. Por eso ha de desaparecer cuanto antes. El Estado de Derecho tiene instrumentos para ello. Pero han de usarse. Porque interesa acabar con ETA…¿O no? Interesa, desde luego, a las víctimas de terrorismo, para que se haga una justicia que en ningún caso les devolverá a sus seres queridos. Interesa a la mayor parte de los ciudadanos de bien, que no están dispuestos a soportar un minuto más las salvajadas del nacionalismo radical vasco. Interesa al Partido Popular, que se ha significado siempre a favor de medidas contundentes que acaben de una vez con semejante lacra. A partir de aquí, los intereses se “matizan”. Hay ya una copiosa jurisprudencia que define a ETA como un entramado compuesto por asesinos y cooperadores necesarios: los que integran su brazo político. Cada vez que se practican detenciones en el entorno etarra, da la casualidad de que la mayoría son o eran cargos militantes de las diversas “marcas políticas” abertzales: SEGI, ANV, PCTV, Batasuna…los mismos perros con diversos collares de ocasión. Pues parece que nada de esto basta al PSOE para decidirse a actuar de una vez por todas contra el brazo político de los terroristas. Estas vacilaciones se convierten en tibieza y complacencia cuando quien habla de ETA son sus “paisanos” de PNV y EA. El mal llamado nacionalismo moderado ha ignorado -cuando no despreciado- sistemáticamente las resoluciones judiciales desfavorables a la izquierda abertzale. De los “batzokis” no saldrán palabras que conforten a las víctimas, pero sí balones de oxígeno para sus verdugos. Por desgracia, ETA sigue matando. Y socialistas y nacionalistas, pese a tener la ley de su lado, parecen no querer darse cuenta de que asfixiando a su brazo político, el terrorismo no tiene nada que hacer. Entonces, ¿A qué esperan? Alguien tendrá que contestar.