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DESDE ULTRAMAR

Noticias del Mundial 2026: ¿Negociazo de FIFA?

Marcos Marín Amezcua
jueves 09 de octubre de 2025, 18:36h
En estas últimas semanas se han revelado algunos datos e imprescindibles que ya tiempo ha que aguardábamos impacientes en torno al Mundial 2026 de fútbol a verificarse en tres países, México, Canadá y Estados Unidos. No nos equivoquemos: tal triada no es muestra de unas relaciones fantásticas en la región. Al menos, no en estos momentos.
Primero, una vez lanzados los relojes de cuenta regresiva justo 365 días antes de verificarse la inauguración (jueves 11 de junio de 2026) y colocados en la vía pública, ha llegado ya el decreto de día feriado en la capital mexicana para atender tan destacable acontecimiento el próximo verano. Hay quien se quejó. Yo no lo veo mal. Seamos sensatos, anfitriones. Es que poner la mentada ceremonia en jueves…. vaya ocurrencia de la FIFA. Tales relojes de similar diseño situados en las ciudades sede –en Ciudad de México se localiza casi enfrente de la estación del metro Auditorio sobre el Paseo de la Reforma– y anunciadas las mascotas, un alce por Canadá, un águila calva –rapaz el pajarraco, como el país que representa– y un jaguar (Zayu) para México, que tiene el doble mérito de haber gustado y no portar otra vez sombrero de charro colocado cual sentencia, como un sambenito que parece perseguirnos; y ahora también añada los videos uniformes que presentan a cada urbe alberguera que será escenario de los encuentros futbolísticos. Esos videos no me acaban de convencer, pero es lo que hay. Mírelo el de la capital mexicana.
Trump se jactaba de ser muy amigo de Infantino y le han revirado que es la FIFA y no el yanqui, la que decide las sedes y que, por lo tanto, no cambiarán aquellas cuando el yanqui ha amenazado con moverlas si las ciudades anfitrionas no se cuadran a sus caprichos y chifladuras en materia migratoria o en materia de seguridad. Amagaba hacerlo para las sedes mundialistas, pero también para la olímpica de 2028 que es Los Ángeles, justo la metrópoli con la que anda a la greña el Trumpis.
Yo sí tengo mis dudas acerca de la asistencia de visitantes a EE.UU. con motivo de esta justa deportiva de 2026. Será muy Estados Unidos, pero la gente no necesita ni su racismo ni malos modos ni persecuciones. Veo desanimadas no solo a las sedes yanquis sino a la olímpica de 2028, por muy Los Ángeles y por muy la parafernalia que desaten los estadounidenses para salvar el negocio de la FIFA. Insisto: el planeta no necesita los desplantes yanquis. Al tiempo. Y los mexicanos, a ver si aprenden. Lo dudo.
En esta vorágine de presentaciones y tal, va lenta la clasificación de países competidores a esa loquera de poner a 48 selecciones a jugar. De entre los ya clasificados está la selección ganadora de 2022 y los países sede, con lo cual se resta a 4 de 21 totales, con los 17 ya clasificados. Faltan muchos. Ya hay paquetes turísticos ofreciendo el oro y el moro cuando no sabemos ni a cuál ciudad corresponderá alojar a cuál escuadra ni mayores datos antes del sorteo de diciembre próximo. Me suenan más a tomaduras de pelo. Y faltan tantos equipos por definirse. ¡Cuidado con los vendedores de humo!
El balón Trionda dicen que es muy bueno. Que refleja a pie juntillas, de manera palmaria la unidad de Norteamérica y visto como está el patio, suena a propaganda barata. Con la acritud de Trump, seguro. Si tal esférico hace ganar a la selección de su preferencia, apreciado lector, valga que será buenérrimo. Y los vecinos del vecino –Canadá y México– como burlonamente llamamos a semejante troglodita, nos limitamos a mirar. Aun así, se lo tengo dicho: si Claudia Sheinbaum consiguiera que Carney y Trump acudieran a la inauguración de la Copa del Mundo 2026 (lo que hoy nadie se plantea) sí sería un hito; ella quedaría como una encantadora de serpientes y el Estadio Azteca en Ciudad de México –coloso al que han cambiado su emblemático nombre que debía ser inmutable, por el de una entidad bancaria, y lo están remodelando– será doblemente recordado, pues, además, será el primer recinto futbolero que registre tres inauguraciones de una Copa del Mundo. Empero, no hago conjeturas diplomáticas.
Y luego vienen los precios de las entradas. Prohibitivos, hasta 300 % más caros que en 2022 y en los casos concretos de ciertos partidos que ya se han anunciado y quiero creer que es el precio máximo entre una amplia gama de posibles, que no sea estándar, pero es verdad que las cifras anunciadas por precio son contradictorias y estratosféricas. 32 mil pesos (28 dicen otras fuentes) para partidos donde no jueguen los 3 anfitriones. Entradas que pasaron de 11 dólares para atraer turismo en Catar, a 100 dólares y otras lindezas. FIFA y el empresariado se estarán frotando las manos, pero… ¿la economía da para tanto? por mucho que la gente haya ahorrado estos años y siempre sabedores de que no sería barata la entrada, pagar 5 boletos por ocasión –poniendo un ejemplo– se antoja brutal para cualquier bolsillo, por mucho que preveas o tu poder adquisitivo lo permita sin más. Se calcula en 70 mil pesos un total por darle seguimiento a una selección en todas las fases. Unos 3550 euros al costo de 21.35 pesos el euro en octubre de 2025. A saber a cuánto en su momento. Y claro, no hemos hablado de los demás gastos que implica.
Esta página anticipa un listado de posibilidades en precios. Y se anticipa que habrá esos tramposos “precios dinámicos” sujetos a oferta y demanda. Prepárese. ¿Precios a la baja? Lo dudo.
Así va este asunto hasta el momento. Todo sea por el balompié. Aguardemos si al menos, el ambiente se animara, porque todavía en México no lo veo exultante. Tal vez mejore cuando se aproxime el evento. Ya veremos.
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