“El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos...
“El Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses antes de la expiración del año anterior”, artículo 134-3 de la Constitución española, aprobada por abrumadora mayoría en 1978, a través de la voluntad general libremente expresada del pueblo español.
En los últimos tres años, Pedro Sánchez ha tenido la desfachatez de enfrentarse con la Constitución y no presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado. Antes del 1 de octubre de cada año el Ejecutivo tiene la obligación constitucional de llevar a la Cámara Baja la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Esa ley podrá ser aprobada o rechazada. Pero si se quiere cumplir la Constitución hay que presentarla ante el Congreso de los Diputados en la fecha prevista. Si la ley fuera rechazada, la práctica democrática en las democracias pluralistas plenas es que el Gobierno se someta a una moción de censura o lo más habitual: que convoque elecciones generales anticipadas.
Pedro Sánchez, ante el deterioro de imagen que supone el rechazo parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado ha preferido no presentarlos, ofendiendo gravemente al espíritu y la letra de la Constitución. No hay justificación posible. Se trata de una tropelía. Finaliza ya el año y la Ley de Presupuestos Generales del Estado que debió ser protocolizada antes del 1 de octubre, todavía anda zascandileando por los despachos parlamentarios. Y no se trata de la primera vez. Llevamos tres años consecutivos en los que se ha incumplido abiertamente, cínicamente, el mandato constitucional.
Nunca ha pasado lo que ha ocurrido con el sanchismo. Y la oposición no ha sabido plantarse y exigir el cumplimiento de la letra constitucional poniendo en marcha todas las fórmulas que el Estado de Derecho ampara. Provoca, en fin, vergüenza ajena, lo que está ocurriendo con los Presupuestos Generales del Estado