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Mal tiempo en las infraestructuras españolas

martes 16 de diciembre de 2008, 00:07h
El temporal que azota estos días el norte de España va más allá de lo meteorológico. En regiones como Asturias o Cantabria están acostumbrados a los rigores del frío y cuentan con ello por estas fechas. Pero claro, cuentan igualmente con la ayuda del Estado que se paga de sus impuestos, la cual no siempre llega en tiempo y forma adecuadas. Lo que, por otra parte, es sinónimo de una gran verdad: ante la necesidad, se acude siempre al Estado y no a las comunidades autónomas; otra prueba más de las contradicciones de la administración autonómica. Dicho lo cual, si se sabe que las inclemencias meteorológicas están al caer, lo suyo es que desde el ministerio que gestiona las infraestructuras de España se adopten las medidas preventivas oportunas. Y a tenor de lo visto estos días, no ha sido el caso.

Es normal que una tormenta de nieve cierre puertos de montaña. No lo es la imprevisión de que ha hecho gala Infraestructuras, con cientos de conductores atrapados en las principales carreteras del norte, sin que nadie les avisara previamente del resigo real que corrían. En toda Europa la previsión del tiempo funciona con mucho mayor tino de lo que lo hace en España. En Londres o en Paris el tiempo se predice por barrios y aciertan. Claro que allí tampoco interrumpen el trazado de una infraestructura ferroviaria sólo por no alterar el hábitat de una mariposa. Suena a broma, pero es así. Recientemente se ha sabido que el derrumbe de uno de los túneles del nuevo trazado del AVE a Valencia fue ocultado por el ministerio del ramo. Se desconoce si la razón estribaba en el bochorno de explicar que el nuevo y complejo trazado se había elegido para no perturban a las mariposas de la zona, o en las pocas ganas de explicar, simplemente. La titular de Infraestructuras, Magdalena Alvarez, ya se ha retratado en más de una ocasión como una de las ministras más broncas de todo el gabinete. No tuvo rubor alguno en manifestar su deseo de ver a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, “colgada de una catenaria”, o en culpar a las administraciones capitalinas de ser las responsables de la obra que tiene ocupada la madrileña Puerta del Sol desde hace más de dos años. Demasiados claroscuros –claros pocos, la verdad-, que hacen poco entendible el empecinamiento de Zapatero por mantener en el cargo a una persona en cuya gestión hay más socavones que vías.
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