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NOVELA

Cuestionar nuestro mundo desde la ficción: Diario de un cobarde desde el fin del mundo, de Javier Tolentino

Cuestionar nuestro mundo desde la ficción: Diario de un cobarde desde el fin del mundo , de Javier Tolentino
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Javier Mateo Hidalgo
domingo 18 de enero de 2026, 18:19h

Escribir supone un acto de valentía, pues a pesar de las muchas máscaras que el autor emplee siempre se muestra desnudo. Qué mejor forma de expresar lo que uno siente desde la tranquilidad e intimidad de una habitación solitaria y silenciosa, cuyo ambiente propicio permite el fluir tranquilo de las ideas, convirtiendo el pensamiento en una escritura a caballo entre el ensayo y la ficción. El crítico cinematográfico, ensayista, divulgador y realizador Javier Tolentino nos propone en su novela Diario de un cobarde desde el fin del mundo (Sílex, 2025) toda una puesta a prueba del formato literario, aunando ficción, poesía y reflexión crítica. Es desde este último concepto donde surge el cuestionamiento de un mundo cada vez menos confortable para el individuo y su convivencia con el resto de iguales. A ello podríamos añadir la relación también mantenida con otros seres vivos y con la tierra que lo acoge, constantemente maltratada por su equivocada forma de vivir.

Sorprende por tanto que este acto de valor —poner en tela de juicio lo que no gusta o se considera negativo para el planeta, siempre proveniente de otros seres de la misma especie— quede contenido en un volumen cuyo título refiere a la cobardía del protagonista. Dicho personaje creado por Tolentino podría ser considerado en cierta forma como un alter ego de éste, pues lo autobiográfico siempre queda desgranado en lo que se escribe y en quien se describe, siendo con más razón el descrito un ser de ficción. En este caso, lleva por nombre Martín Nava Karimi y se encuentra en el inicio del relato en un lugar inconcreto descrito tarkovskianamente como “La Zona” —en homenaje al film Stalker del director ruso—. Sus dudas de si está muerto o no al dar comienzo de la novela ya nos sitúa en una posición única y que habla de la valentía de Tolentino a la hora de elegir un enfoque para su historia. El narrador puede decantarse siempre un escenario cómodo para el relato —aquel que se conoce mejor, con personajes surgidos de la cercanía del medio real en que se mueve el escritor—. No obstante, Tolentino opta por llevarnos a un espacio supuestamente sobrenatural, más allá de que Martin refiera a un escenario realista como es la Patagonia Austral Chilena —lugar al que había viajado estando todavía seguro de mantenerse con vida—. Según nos cuenta el escritor en la nota epilogal de la obra, él mismo se encontraba atravesando la Tierra del Fuego a bordo del barco Stella Australis como invitado de la naviera en el momento en que comenzó a escribir su historia de ficción. A pesar de contar con un escenario conocido por el autor, continúa resultando meritorio que lo utilice como lugar desde el que desarrollar buena parte de la trama, pues este exótico paraje no dejará de ser extraño para él por más que haya viajado hasta allí.

Desde este punto de la historia, podríamos mencionar otros escenarios que continúan resultando inusuales —o que al menos no constituyen un lugar de residencia habitual del autor— como París, Irán o Abjasia, en el Mar Negro. Del mismo modo surgen personajes procedentes de diversos lugares como Taiwán, la isla japonesa de Okinawa, Cayo Hueso en Florida o el Mar Caspio. Todos estos retos literarios conllevan además la combinación de distintas tramas a fin de ir comprendiendo la nuclear, dosificando el misterio y añadiendo elementos tan rompedores como la intromisión del propio novelista en la acción, dando a entender la naturaleza ficcional de la historia a los personajes creados, al más puro estilo de Miguel de Unamuno con su nivola Niebla o de Luigi Pirandello con Seis personajes en busca de autor.

No obstante, más allá de la comprensión de una valentía implícita dentro de las decisiones creativas tomadas por el autor en su primera novela, cabe recalcar el sentido dado al valor y a la cobardía dentro de la propia historia. Martin se encuentra realizando un ensayo sobre este último tema en el momento en que zarpa en esta expedición por las gélidas aguas chilenas. Nacido en Teherán aunque de origen Triestino, proyectará desde la costa del Adriático su mirada hacia un Oriente transmitido por sus abuelos —uno pescador y otra lectora de textos prohibidos de Jinabi Táhirih— y su madre —nacida en una minúscula isla en el golfo pérsico—. Ello le lleva a arriesgar su vida para buscar los manuscritos escritos por la mencionada e influyente poetisa iraní y teóloga bábí. Asesinada por buscar la igualdad de hombres y mujeres y defender la unidad de Dios en las distintas religiones —judía, cristiana y musulmana, así como las derivaciones de cada una—, los apuntes de la reforma bahai del islam ansiados por Martin hacen que sobre él recaigan las sospechas de ser un hombre peligroso. El coraje puesto en llevar a cabo esta odisea le capacita para pensar en su opuesto, la cobardía, preguntándose y preguntando a los demás qué es lo que puede volver temerosos a los seres humanos a la hora de tomar sus propias decisiones vitales o de enfrentarse a las injusticias que hacen del mundo un lugar cada vez más oscuro.

Por el camino, Martin conoce a Grace Li, una bailarina taiwanesa de la que se enamora y que representa una innovadora forma de interpretar ballet —lo que le lleva a granjearse merecida fama—; esta relación le lleva a presentarse a Walker, guardaespaldas de la bailarina que sospecha de Martin al haber trabajado para los servicios secretos americanos. Igualmente tiene su peso la suiza Mónika Fanhauser —perteneciente a la compañía de ballet y amiga y confidente de Grace—, Sonny Liu —editora nipona que pone en contacto a Martin con Grace al trabajar éste para ella como escritor de artículos en la revista ArsPrice—. También tenemos noticias de los tripulantes que acompañan a Martin en la expedición —Luca Scantamburlo, José Manuel da Silva Couto, Lígia M. Salgueiro da Silva—, así como del capitán de la embarcación César Vargas. Todos ellos acaban planteándose desde sus posiciones si debían de haber sido más valientes o menos cobardes en determinados momentos de sus vidas —Da Silva sobre su implicación política en la transición entre la dictadura portuguesa y la corrupción posterior del país, Vargas ante las decisiones tomadas durante un accidente marítimo en una navegación donde era responsable—.

También habrá espacio para la lírica —conoceremos la faceta poética de Vargas y asistiremos a fragmentos de poemas de Táhirih o de Martín Marcos—, así como oiremos hablar de la fascinante historia sobre la posible vida más allá de los 200 metros de profundidad marina, informándonos sobre la parte inexplorada de la fosa de Las Marianas o de las leyendas de los monstruos de la isla de Okinawa. Junto con estos datos habrá otros igualmente fascinantes y que irán salpimentando la historia de referencias cultas de la historia del ballet clásico —ligadas a los hitos de Grace como bailarina y que incluyen obras como Carmen de Georges Bizet y Prosper Mérimée o Don Quixote de Ludwig Minkus y Marius Petipa—, cinematográficas —transitando por sus páginas cineastas como Abbas Kiarostami, Pedro Almodóvar o Charles Chaplin—, literarias —los místicos Santa Teresa y San Juan de la Cruz, así como Cervantes y su Quijote—, artísticas —Martín Chirino y sus yelmos esculturas con el sentido simbólico que conllevan— históricas —el bandolerismo y la tauromaquia en España—, filosóficas —Noam Chomsky tendrá una presencia relevante— y políticas —la novela se encuentra actualizada en sucesos todo lo posible, mezclándose asuntos de vital importancia como los conflictos bélicos pasados y presentes, los intereses estratégicos y económicos de los distintos y poderosos países que dominan el rumbo de otros más desfavorecidos, o los regímenes autoritarios —por poner solo un ejemplo—.

Por último, destacar la importancia de la experimentación formal de la novela, incluyendo tras el título de cada capítulo una minuciosa descripción del lugar donde se desarrolla con sus coordenadas y los protagonistas que participan de él, así como el curioso estilo de los diálogos, carentes de guiones y donde se van solapando distintos intervinientes con absoluta libertad literaria.

Diario de un cobarde desde el fin del mundo es una apasionante novela escrita desde y por el espíritu inquieto de un creador que abarca todos los ámbitos dignos de ser conocidos y relatados para estar en el mundo actualmente. No deben perdérsela.

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