La autopista AP-7, cortada desde hace dos días entre Martorell y Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) tras el accidente de tren mortal de Gelida, reabrirá mañana a las dos de la tarde el carril izquierdo de este tramo de la autopista, aunque los otros dos "tardarán días".
El director del Servicio Catalán de Tráfico (SCT), Ramon Lamiel, ha comparecido esta tarde ante los medios para dar detalles de esta medida, que ya había avanzado este mediodía en redes sociales la consellera de Interior, Núria Parlon.
La decisión de abrir el carril izquierdo de este tramo de la AP-7 se ha tomado tras la reunión esta mañana del comité de seguimiento de la movilidad, formado por técnicos de la Generalitat, de Renfe y de Adif, y a la que han asistido como invitados de forma telemática el secretario de Estado de Infraestructuras y el director español de carreteras.
Los técnicos han valorado que abrir este carril era seguro, ya que se ha constatado que la tierra y el talud que cedieron, y que provocaron el accidente de tren mortal en Gelida, "no estaban debajo" de la autopista sino en el "exterior" de la misma.
Lamiel ha concretado que han decidido reabrir este carril izquierdo de la AP-7 a las dos de la tarde, una vez que haya pasado "el pico" de la operación salida del fin de semana, para evitar que se produzcan "embudos".
Ha informado de que la reapertura del resto de carriles todavía tardará "unos días", ya que primero hay que retirar el tren accidentado -cuyas tareas ya han comenzado-, apartar la tierra que cedió y las placas de hormigón y proceder después a las reparaciones necesarias.
Debido a que el resto de carriles seguirán cerrados durante días, Lamiel ha avanzado que la gratuidad de la C-32 se mantendrá durante la próxima semana, para agilizar la movilidad viaria.
El director del SCT ha subrayado que con la reapertura de este carril izquierdo, sumados a los dos de la C-32, se podrá incrementar la movilidad.
Debido a este corte en la AP-7, que afecta a un tramo de 22 kilómetros y que se hizo efectivo anteayer a las 18:00 horas, se hacen desde entonces desvíos hacia la A-2, hasta enlazar con la C-15 y en Vilafranca del Penedès nueva incorporación a la AP-7, o hacia otras rutas alternativas: C‑25 hacia el interior, la N‑340 y C‑15 hacia el Penedès, la C-32 hacia el litoral y la C-58 y la B-40 hacia la A-2.