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Novela

Jon Fosse: Vaim

domingo 25 de enero de 2026, 23:33h
Jon Fosse: Vaim

Traducción de Cristina Gómez-Baggethun y Kirsti Baggethun. Random House. Barcelona, 2025. 168 páginas. 18, 90 €. Libro electrónico: 8,99 €. Deslumbrante novela del escritor noruego, la primera escrita después de la concesión del Premio Nobel

Por Carmen R. Santos

La concesión del Premio Nobel en 1923 a Jon Fosse (Haugesund, 1959) impulsó la publicación en nuestro país de uno de los escritores más fascinantes de la actualidad. Antes de que se hiciera acreedor del más alto galardón de las letras, la editorial De Conatus fue pionera poniendo a nuestro alcance su monumental Septología, agrupada en tres volúmenes, y luego en uno. Después, hemos podido ir disfrutando de Mañana y tarde (Nórdica-De Conatus) Blancura; Melancolía; Ales junto a la hoguera: Escenas de una infancia -en Random House-, y Hermana (Nórdica), así como de su teatro (De Conatus), poesía (Sexto Piso), géneros que, aparte del narrativo, también ha transitado el autor noruego, junto a Misterio y fe (Debate), una clarificadora conversación con el teólogo Eskil Skjedal para conocer su rica cosmovisión.

Ahora nos llega Vaim, su primera novela después del Nobel, en la que volvemos a encontrarnos con su personal estilo minimalista e hipnótico, que nos sumerge en una intensa y singular experiencia de lectura. Vaim forma parte de un tríptico -que no trilogía, que se leerá de manera independiente- que Fosse ambientará en la ciudad ficticia que da título a la obra, poblándola de peculiares personajes como los que aparecen en esta primera entrega. Sus protagonistas son Jatgeir, Elias y Frank, que nos hablarán en tres monólogos sucesivos, recurso que Fosse maneja a la perfección. No tiene voz directa Eline, pero su presencia es protagónica, marcando sobre todo las vidas de Jatgeir y Frank en un sorprendente triángulo. Como sorprendentes son algunos de los descubrimientos que se nos van desvelando en los soliloquios.

El primer monólogo es el de Jatgeir, un pescador que va desde Vaim hasta Bjorgvin para comprar un carrete de hilo negro y una aguja. Allí lo consigue, pero es estafado en la tienda, pues le cobran una cantidad exorbitada. Y luego vuelven a estafarle en otro establecimiento sin la menor protesta, aunque es plenamente consciente del engaño. Cuando va a volver a Vaim se encuentra en el muelle con Eline, que fue un amor secreto de juventud, por lo que Jatgeir ha llamado así a su barca. Eline le explica que ha abandonado a su marido y le pide, más bien le exige, que la lleve a Vaim. Pero no solo esto, pues lo que quiere es irse a vivir con Jatgeir. El segundo lo protagoniza Elias, el único amigo de Jatgeir. Esa amistad, muy importante para ambos, se ralentiza y apenas se ven cuando Eline entra en la vida de Jatgeir. El tercero corre a cargo del marido al que Eline ha dejado, a quien ella llama Frank, a pesar de que su verdadero nombre es Olav, y prácticamente le impuso el matrimonio.

En cada uno de los monólogos se entremezclan el presente y el pasado, los recuerdos, las apariciones ¿fantasmagóricas?, las reflexiones… Magistralmente Jon Fosse otorga un sentido a hechos cotidianos y aparentemente banales, como lo que le sucede a Jatgeir con su compra de hilo y aguja, que retrata al personaje y nos revela a una persona apocada, que aceptará -¿realmente lo quiere así?: “era como si ahora fuera otra voluntad la que regía”, afirma Jatgeir-, que Eline cope su existencia.

Jatgeir y Frank tienen escaso carácter frente a la arrolladora Eline -tanto uno como otro han puesto su nombre a su barca-, que domina sus vidas, pero no es un asunto simplista del cacareado empoderamiento femenino. Bajo una trama mínima, Fosse nos interpela sobre cuestiones de hondo calado, como la soledad del ser humano, que se enseñorea en los fiordos noruegos, la extrañeza que domina la existencia, como dice Franz: “Yo pensé que Eline había entrado en mi vida de una manera extraña y de una manera extraña salía ahora de ella […]. Fue todo extraño, de hecho podrían poner en mi lápida, si hubiera que resumir mi vida, como dicen, habría que resumirla así, fue todo extraño”.

También, el misterio de las elecciones y decisiones: “Quizás precisamente por eso, había atracado yo en Sund para hacer noche, aunque no se me hubiera pasado por la cabeza que fuera por Eline, pero aunque no pienses algo, pues eliges hacer una cosa u otra”, manifiesta Jatgeir, y el nexo entre realidad y sueño, con ecos calderonianos: “Los sueños sueños son y la realidad es la realidad, pero de alguna manera la realidad siempre ha sido así, bueno, no como un sueño. Pero algo de sueño debe de haber tenido siempre la realidad, la realidad está en el sueño”, apunta Jatgeir. Y la búsqueda de Dios, quizás escondido: “Dios existe, aunque esté muy muy lejos y muy muy cerca”, leemos en Mañana y tarde.

No en vano Jon Fosse ha confesado que “escribir es como rezar”, y se convirtió al catolicismo en 2012, tras atravesar una aguda crisis de alcoholismo que le arrastraba a la autodestrucción, y que para él “la literatura poderosa dice, o muestra, lo indecible”. Poderosa es, sin duda, su obra, anclada en lo que podríamos denominar una deslumbrante metafísica mística.

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