www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

Múnich 1938, Múnich 2026

Marcos Marín Amezcua
jueves 19 de febrero de 2026, 20:23h
Me da mal fario que sea Múnich la urbe que acojiera reuniones entre potencias para hablar de seguridad. La cumbre de 1938 confiaba en frenar a Hitler y no lo consiguió, a juzgar por los sucesos acaecidos durante el año siguiente. La conferencia de 2026 no peca de optimista como sí la otra, empero conviven al menos dos narrativas: una, la que clama por el presunto y poco convincente tono mesurado del jenizaro y acomplejado secretario de Estado yanqui, Rubio, y la otra que es recelosa y confirma que Europa ni se fía ni confía ni se somete a los yanquis. Mas, es una relación necesaria y asaz tóxica. Amén de que sigue dependiendo Europa de los yanquis para su defensa, no nos vamos a engañar.
Según quien la aborde, la reunión de Múnich parece que dio para mucho, pero al final está demostrando un negativo balance. Y lo es, por muchas razones.
La primera, porque los EE.UU., insisten en liderar, no obstante que haya visos de ser una potencia desgastada –podríamos sugerir que es tempranamente desgastada, que no agotada, si bien hay indicios y no está del todo claro–; y porque las directrices yanquis difieren del criterio regalón europeo –tan reacio a gastar ese 5 % en defensa que se le conmina– que ha mantenido su status y su bienestar gracias al gasto yanqui en defensa y no europeo; pues tal escudo no es por el gasto europeo en materia militar. Sumemos, además, las pretensiones yanquis sobre Groenlandia, que no han cambiado ni cesado. Ya lo abvertía la premier danesa que el tema groenlandés no está cerrado. El diferendo entre las partes, EE.UU. y Europa, es poliédrico.
En segundo lugar, sí, la respuesta europea más que digna, es puntual, pero evade el punto medular. Sí necesita de EE.UU., aunque clame por la no sumisión. En efecto, ni decadencia civilizatoria –no obstante que la migración cambie su rostro y sus fundamentos, en un descuido– ni sumisión. Pero tampoco Europa ofrece algo a cambio, un verdadero, sincero, capaz plan B de defensa propio para sí, no consiguiendo desprenderse de la ubre yanqui en materia de defensa y con los rusos merodeando, como esta columna lo ha apuntado desde hace varios años. Rusia ya dijo que el Ártico es ruso. Por si faltara echarle gasolina a la fogata.
Punto muerto el diálogo interoceánico, en pocas palabras, como resultado de Múnich 2026; y los rusos ahí siguen. Y por más que alguna prensa insista en los tonos cordiales, cada discurso desde cada orilla del Atlántico pergeñó visiones confrontadas. ¡Ahhh! y destaco la postura de Rubio: “Al mundo no le gustó lo que hicimos en Venezuela, pero eso no nos importa”, en pocas palabras. Eso tira línea de que harán lo que les venga su regaladísima gana creyéndose autosuficientes y superiores. En el pecado han de llevar la penitencia, porque están equivocados.
Destaca en esta reunión que el Reino Unido se presente y reitere días después que ya no es el de los días del Brexit –como no lo es más, del Imperio Británico o del Espléndido aislamiento– y acude como parte de la OTAN, pero ronda la UE. Es una suerte de titubeo y está entre la espada y la pared. Son nuevos tiempos con viejos retos, necesidades de navegar con viejos mapas sobre nuevas rutas y desafíos puntuales más los que hay, más allá de retóricas o frases rimbombantes.
Lo de Múnich no es éxito para nadie. Es la necedad de Rubio edulcorada, de ficción y mascarada, reclamando que Europa no le ponga trabas a su comercio tramposo, a su tecnología invasiva y a los recursos que generan cambio climático. Todo quieren y todavía enjaretan la idea de que Europa camina con miedo. No es así, camina más consciente y no admite imposiciones yanquis. No es lo mismo que con miedo. Raro sería que se pronunciara Rubio de otra forma.
Trump es antítesis, cambio climático y no está dispuesto en forma alguna a ceder. Ha apostado por las industrias extractivas, el clásico dispendio de la cultura yanqui, condena activistas y tesis de cambio climático y no está dispuesto a ir por energías limpias, porque no son su negocio. Solo por eso y nada más que por eso.
La paz está comprometida, sometida, Europa está en medio, los yanquis dicen que pueden solos, pero no dejan de solicitar cooperación europea; y el mundo hace rato que vive el nuevo desorden mundial que, en realidad, es el de siempre. Cada vez que oigo esa frasecilla del “nuevo”… me recuerda a los botarates priistas mexicanos con su ridícula idea de “nuevo” PRI, el viejo, putrefacto PRI de siempre y que de nuevo tiene nada, pero ellos solitos se dan cuerda entre sí. Asimismo pasa con esa expresión que solo ejemplifica el desorden de toda la vida y como frase apabullante y hueca va como la disque nueva división internacional del trabajo de siempre, que solo abundan a recordarnos lo poco que cambia la Humanidad.
La alianza transatlántica no es que esté fracturada –como que su esquema militar esta incólume– sino que los discursos no ayudan, las intenciones pueden diferir, chirriar y echar chispas de vez en vez, mas yo no hablaría de ruptura, porque el interés tiene pies y por encima de la evidentes, elocuentes e inocultables diferencias entre Europa occidental y EE.UU., está el temor al expasionismo ruso y, si me apura, al chino. Solo por eso, se antoja que no habrá fractura, en que perderían todos. Eso sí, hay un diálogo de sordos. EE.UU. plantea sus propios intereses, Europa Occidental enaborla los suyos y todos quieren ser primero. La mesa está puesta y el desastre a nada de servirse de seguir así los trompicones de todos. Por otra parte, ni sería la primera vez ni tampoco un asunto extraño e inaudito. Así de sencillo.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios