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Poesía

Margaret Atwood: Sinceramente

domingo 15 de marzo de 2026, 19:19h
Margaret Atwood: Sinceramente

Traducción de Raquel Lanseros Sánchez. Salamandra. Barcelona, 2026. 128 páginas. 19 €. Libro electrónico: 8, 99€. Aunque más conocida como narradora, a quien debemos la icónica novela “El cuento de la criada”, la Premio Príncipe de Asturias es una excelente poeta. Lo comprobamos en este poemario recién publicado

Por Carmen R. Santos

Voz fundamental de las actuales letras, Margaret Atwood (Ottawa, 1939) es conocida sobre todo como narradora. En 1969 publicó la novela La mujer comestible, y a partir de ahí ha seguido con un ritmo continuado, saltando a la fama mundial especialmente con El cuento de la criada, pues la historia de Offred en la autoritaria República de Gilaed le otorgaron un lugar de privilegio en la novela distópica sin nada que envidiar a grandes clásicos del género como 1984, de George Orwell, y Fahrenheit 45, de Ray Bradbur, entre otros. De El cuento de la criada, llevada a la televisión en una exitosa serie y convertida en un fenómeno extraliterario, Atwood escribió una segunda parte, Los testamentos, donde el régimen de esclavitud femenino no solo no desaparecía, sino que se incrementaba.

Igualmente, la autora canadiense ha cultivado el ensayo -recientemente pudimos disfrutar de la recopilación de trabajos Cuestiones candentes-, y de sus maravillosas memorias, Libro de mis vidas, escritas con una envidiable lucidez a sus ochenta y seis años.

La brillantez de Margaret Atwood en estos géneros ha propiciado que su labor como poeta quedará un tanto opacada. Sin embargo, su primera obra que vio la luz fue precisamente un poemario, Double Persephone (1961), y cuenta con más de una veintena de títulos hasta llegar a Dearly, aparecido originariamente en 2020 y que ahora nos llega bajo el título de Sinceramente, de la mano de Salamandra, el sello que acoge en su catálogo buena parte de la producción de Atwood.

En una nota introductoria al volumen, apunta cuando escribió los versos que lo forman: “Escritos a mano, guardados en un cajón, mecanografiados y revisados. Los escribí entre 2008 y 2019. Durante esos once años, el mundo se volvió más sombrío. Además, me hice mayor. Algunas personas muy cercanas a mí murieron”.

Y explica: “La poesía trata sobre el núcleo de la existencia humana: la vida, la muerte, la renovación, el cambio; así como sobre la equidad y la arbitrariedad, la injusticia y, a veces, la justicia. El mundo en toda su variedad. El clima. El tiempo. La tristeza. La alegría. Y los pájaros. En estos poemas hay más pájaros que en los anteriores”.

En efecto, en su extraordinario poemario Sinceramente aborda de manera personal y muy accesible estos asuntos en unas composiciones que, por lo general, aunque sin perder el aliento lírico y simbólico, entrañan una historia que sería susceptible de desarrollo novelesco. Por ejemplo, en “Canciones para hermanas asesinadas”, donde se adivina una situación en torno a la trágica lacra de la violencia doméstica: “La ira es roja / el color de la sangre derramada // Él era todo ir, el hombre que intentaste amar. // Abriste la puerta / y la muerte estaba allí de pie // Muerte roja, ira roja / ira hacia ti”. Sabido es el desvelo de Margaret Atwoot por los derechos de la mujer y su decidido feminismo, sin caer en sectarismos, que le valieron ataques desde posturas radicales, de los que se defendió en su imprescindible artículo “¿Soy una mala feminista?” -recogido en Cuestiones candentes-.

También impulso narrativo se aprecia, entre otros poemas, en “Si no hubiera vacío”, en el que leemos: “Esa habitación, para mí inalterada durante tanto tiempo: / un vacío una nada un silencio / que contiene una historia inadvertida / preparada para que yo la desentrañe. // Adelante la trama.”.

En algunas composiciones de la Premio Príncipe de Asturias 2008, surge la mitología, como ya vimos en su novela Penélope y las doce criadas, en la que revisita con audacia el inmortal mito de Ulises y su mujer, Penélope. Así, en “Casandra considera rechazar la oferta” o en “Un día (Las Tres Parcas cantan a coro)”. Y en “Actualización de los licántropos”, “Zombi”, “Llegan los extraterrestres”, “Sirena empollando sus huevos”, donde asoman de forma sorprendente e imaginativa las leyendas populares de los hombres-lobo -y las mujeres-loba-, los muertos vivientes, los habitantes de otros planetas que “han oído hablar del sexo humano / pero no se lo creen”, y las criaturas híbridas de mujer y ave. Sin olvidar a figuras como la célebre pintora mexicana en “Frida Kahlo, San Miguel, Miércoles de Ceniza”.

Y, por supuesto, su constante preocupación por el deterioro de la Naturaleza y un mundo que se avecina inquietante: “Oh, ¡niños!, ¿creceréis en un mundo sin pájaros? / ¿Habrá grillos donde estéis? / ¿Habrá margaritas? / Almejas, por lo menos. / Tal vez ni almejas.”. Precisamente en la nota introductoria a la que antes nos referimos señala: “Deseo que en el próximo libro de poemas, si es que llega, haya aún más pájaros; y también deseo que haya más pájaros en el mundo. Mantengamos la esperanza”.

El amor con sus traiciones o el inclemente paso del tiempo y la llegada del final, entre otras cuestiones capitales, aparecen asimismo en este cautivador poemario, que no deja de encerrar un mensaje vitalista: “Es tarde, es muy tarde; / demasiado tarde para bailar. / Aun así, canta lo que puedas. / Enciende la luz: sigue cantando, / canta: Sigue”. Y nosotros leemos y seguiremos leyendo a Margaret Atwood.

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