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Novela

Margaret Atwood: Penélope y las doce criadas

domingo 23 de febrero de 2020, 19:56h
Margaret Atwood: Penélope y las doce criadas

Traducción de Gemma Rovira Ortega. Salamandra. Barcelona, 2020. 176 páginas. 18 €. Libro electrónico: 9,49 €. La escritora canadiense, premio Príncipe de Asturias de las Letras, da una vuelta de tuerca con audacia, y su punto de ironía, al mito de Ulises y Penélope, inmortalizado literariamente por Homero en la "Íliada" y la "Odisea". Por Luisa Martínez

Odiseo o Ulises, rey de Ítaca, es uno de los más paradigmáticos héroes de la mitología griega, y su historia una de las más célebres: pasó dos décadas fuera de su patria, diez años en la guerra de Troya y otros tantos en el regreso a su casa, surcado de múltiples aventuras y sorteando muchos peligros como ese seductor y mortal canto de las sirenas. En Ítaca durante todo este largo tiempo le espero su mujer, Penélope, fiel y abnegada, que se las ingenia para rechazar a un sinfín de pretendientes que no solo la asediaban durante la ausencia de Odiseo sino que prácticamente se instalan el palacio como poco menos que dueños y señores. Penélope urde la estratagema de que elegirá a uno de sus pretendientes como nuevo esposo -todos, menos ella, daban por muerto a Ulises- cuando acabe de tejer un sudario para su suegro, el rey Laertes. Pero resulta que la tarea se convierte en interminable, pues Penélope deshace por la noche lo que ha tejido durante el día. Sin embargo, la descubren y quieren obligarla a que termine realmente el sudario. Milagrosamente, se produce el regreso de Ulises, disfrazado de mendigo, quien mata sin contemplaciones a todos los pretendientes. Y a las doce criadas de Penélope bajo la acusación de ser cómplices de los pretendientes.

El mito de Odiseo aparece en varias obras pero, sin duda, fue Homero quien lo inmortalizó literariamente en la Íliada y la Odisea, otorgándole las características con las que todos le conocemos: un prodigio de brillantez, astucia e ingenio. Entre otras argucias, a él se le ocurrió la idea del famoso caballo de Troya, con el que consiguieron entrar en la que parecía inexpugnable Troya.

¿Pero y si la historia de Odiseo y de sus virtudes puede verse desde otro punto de vista? Esto es lo que se preguntó la escritora canadiense Margaret Atwood (Otawa, 1939), ganadora de numerosos premios, entre ellos el Príncipe de Asturias de las Letras, el Booker en dos ocasiones y cuyo nombre se baraja siempre en las quinielas del Nobel. Atwood, de quien recientemente se ha publicado en nuestro país Los testamentos, segunda parte de su popular y mediática novela distópica El cuento de la criada, La exitosa serie basada en la novela y manifestaciones feministas o contra Donald Trump con algunas de sus participantes vestidas con túnica roja y cofia blanca, la ropa característica de las mujeres oprimidas en la República de Gilead, han convertido a El cuento de la criada en un fenómeno que ha ido más allá de lo estrictamente literario.

La respuesta a ese interrogante sobre Odiseo es la novela Penélope y las doce criadas, que tras ver la luz en español en 2005 en Salamandra, en su colección “Mitos Universales” –donde reputados escritores los reinterpretaban-, recupera ahora el mismo sello con honores de primera edición. Cómo ya se nos adelanta en el título -el original es The Penelopiad- será la sufrida esposa de Odiseo la protagonista, que nos habla en primera persona desde la muerte para descubrirnos lo que se ha ocultado: “Desde que estoy muerta –desde que alcancé este estado en que no existen huesos, labios, pechos...- me he enterado de algunas cosas que preferiría no saber, como ocurre cuando escuchas pegado a una ventana o abres una carta dirigida a otro persona. ¿Creéis que os gustaría leer el pensamiento? Pensadlo dos veces”.

La autora canadiense explica en un epílogo al libro que su fuente principal ha sido la Odisea, pero también algunas otras, sobre todo Los mitos griegos, de Robert Graves. La cuestión es que Margaret Atwood da una vuelta de tuerca a Ulises y Penélope con una mirada feminista. Feminismo que Atwood comparte, aunque no de manera sectaria, como demostró en un artículo “¿Soy una mala feminista?”, a raíz de las críticas que sufrió por denunciar la actuación de un centro de enseñanza ante el caso de uno de sus profesores, acusado de agresión sexual por dos de sus alumnas, y al que se condenó a priori, y se sometió a una virulenta campaña en internet.

La Penélope de Margaret Atwood nos cuenta su vida, desde que siendo niña la arrojaron al mar, pero consiguió salvarse al ser hija de una náyade, cuyo elemento natural es el agua. Y nos ofrece su visión de Ulises, a quien fue entregada “como si fuera un paquete de carne. Con un lujoso envoltorio, eso sí”, y sus relaciones antes de que partiera a la guerra de Troya, desencadenada por culpa de Helena, de quien Penélope dice “me arruina la vida”. Odiseo es desmitificado y bajado de su pedestal para presentarnos a un hombre con una gran capacidad de manipulación y no poca crueldad al matar a las doce criadas. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué papel desempeñó el azar en ese desenlace?

En la novela se entremezclan capítulos con la historia de Penélope contada por ella misma y otros con un coro, formado por las criadas, que, como explica la propia Atwood, es “un homenaje a los coros del teatro clásico”. La ironía y el humor no son ajenos a esta propuesta de revisión y recreación sui generis de un mito, servido sugerentemente por Margaret Atwood, como hiciera también en la recreación de La tempestad, de Shakespeare, en La semilla de la bruja.

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