El equipo de Íñigo Pérez cayó ante un Samsunspor muy físico, que les apretó con todo. Sin embargo, los vallecanos hicieron buena la renta de la ida.
El Rayo Vallecano se clasificó este jueves para los cuartos de final de la Liga Conferencia. El cuadro español alcanzó este hito, que coloca al club en dicha ronda europea por segunda vez en su centenaria historia (la última vez ocurrió en la Copa UEFA del año 2001), defendiendo con gallardía la jugosa ventaja cosechada en Turquia la pasada semana, cuando Alemao se disfrazó de Zinedine Zidane. A pesar de contar con un colchón de dos goles compitieron esta noche con ambición, jugando al ataque (remataron 19 veces y forzaron 13 saques de equina), siendo fieles a la identidad que ha devuelto la ilusión a un barrio ya entregado del todo con esta deliciosa aventura continental de su equipo.
Íñigo Pérez avisó en la previa que el Samsunspor no venía de turismo a la calle Payaso Fofó y reforzó esa idea con su alineación. No cabía relajación alguna. Tras rotar el pasado lunes en LaLiga, en esta fecha puso sobre el verde a sus mejores futbolistas. Tan serio se tomó este evento el técnico navarro que sólo aplicó una modificación con respecto al once que tomó Turquía: entró Jorge de Frutos en sustitución de un Ilias Akohmach que acabó tocado el mencionado compromiso liguero. Había que asegurar la clasificación para la siguiente ronda con los argumentos y nombres que mejor rendimiento le han dado en esta temporada de ensueño, y el encuentro no tardó en evidenciarlo.
El Rayo, siempre al ataque
Los visitantes salieron al campo también con fidelidad a su ADN. Presionan por todo el campo durante los 90 minutos, marcando al hombre y tratando de llevar el guion hacia su superioridad física. Con esa receta han podido empantanar a la calidad vallecana a lo largo de la eliminatoria. Asimismo, el estratega germano Thorsten Frink ajustó su propuesta en busca de la remontada colocando una doble delantera, tres centrales y dos carrileros largos. En la ida sólo atacó con un delantero referencial, el pichichi del torneo Marius Mouandilmadji, y la zaga 'rayista' supo neutralizar el juego directo que trabajan los otomanos (lanzan pelotazos para que su torre provoque segunda jugadas). Esta noche aumentó la amenaza y la potencia anatómica, así que los locales volvieron a tener que pelear de verdad por cada balón, en un escenario de ritmo alto y una exigencia energética sobresaliente, con cuerpeos en cada sector. La incomodidad y la dificultad estaban servidas.
Para este tipo de batallas peones como Florian Lejeune, Luiz Felipe y Pathé Ciss resultan vitales. Los dos primeros bregan y pugnan con los delanteros más contundentes, y el tercero enriquece el equilibrio con un esfuerzo formidable de destrucción, limpieza aérea y distribución. Ese 'trivote' apagó buena parte de los incendios que los visitantes intentaron prender en esta incierta vuelta, aunque a su esquema le faltó poso para domar la posesión y no verse abocado a un ida y vuelta perpetuo. Eso sí, los españoles no rehuyeron el reto, todo lo contrario: Álvaro García chutó rozando el larguero en el segundo minuto y en el 10 de Frutos forzó un paradón del meta Okan Kocuk, tras una transición frenética trenzada entre Augusto Batalla (con regate arriesgado incluido) y Felipe Luiz.
El Rayo sabía a lo que se enfrentaba y compitió con oficio, cortando con faltas las incipientes contras rivales. Había que amarrar a los creativos Celil Yüksel y Carlo Holse, que en esta ocasión jugaron entre líneas. Además, Íñigo supo leer los agujeros tácticos visitantes, que ofrecían a los veloces Álvaro y De Frutos manos a mano contra los centrales exteriores, más lentos. El aprovechamiento de esos emparejamientos favorables casi les otorgó el 1-0. Cada vez que robaban buscaban ese cara a cara con vértigo y el delantero segoviano le dio la noche a Rick van Drongelen. En el 17 sentó al zaguero neerlandés y exigió de nuevo Kocuk, que a la postre se demostró como el mejor de su delegación. Tuvo buena influencia con sus subidas también Pep Chavaría. El lateral zurdo abrió sus intervenciones ofensivas con un centro que derivó en la volea demasiado cruzada de Isi Palazón.
Sube la tensión
El Samsunspor nunca aflojó ni rebajo el riesgo asumido, a pesar de los enormes problemas para aplacar la calidad en transición de los vallecanos. Por su parte, fue la potencia vertical de Joe Mendes la que más daño causó a los españoles. Este exterior sueco le buscó las cosquillas a Chavarría y en el 13 conectó con Cherif Ndiaye, que a su vez alimentó a un Marius que disparó alto dentro del área. Aún así, no consiguieron amenazar a Batalla tanto como les hubiera gustado. En el primer acto su arma más afilada fueron las faltas laterales bien lanzadas por Celil (y no rascarían hasta el paso por vestuarios más que un misil desatinado de Marius en otra acción a balón parado). Con todo, unos y otros siguieron chocando (literalmente) y la media hora se cruzó con más sensación de peligro local, aunque al empuje ofensivo general le faltó finura y lo físico ganaba la partida a la técnica.
Fue al borde del intermedio cuando amaneció oleaje en las áreas, con los futbolistas abrazando el lógico cansancio. Los 'rayistas' se habían contentado hasta entonces con provocar córneres venenosos y en el 42 una volea de Unai López marcó el camino. El organizador lo intentó una vez más acto y seguido, cuando los vallecanos al fin parecían haber sintonizado sus combinaciones en plenitud. Esa era la manera de imponerse y prosiguieron con la labor en una reanudación que afrontaron con más intensidad y velocidad de pase. Entonces tambalearon a los turcos, que habían respirado hasta este punto a través de una vigilancia sobre el juego de espaldas de Alemao más efectiva. Llovían centros sobre el área otomana y la presión local hizo el resto. Chavarría comandó un rosario de robos adelantados que desembocó en opciones muy claras. En el 53 Andrie Ratiu chutó centrado desde media distancia; en el minuto 55 Isi envió un latigazo al lateral de red tras una asistencia al espacio de Álvaro; en el 55, tras otra recuperación alta de Pep, Palazón forzó a Kocuk a ejecutar otra parada de foto; de inmediato fue Van Drongelen el que le quitó el gol a De Frutos con un despeje in extremis; y en el minuto 58 el goleador castellano clausuró la tormenta con un derechazo directo al lateral de la red, después de una salida de juego volcánica de su escuadrón, con Isi a los mandos.
El sistema de Frink no podía hacer otra cosa que capear el entuerto a su manera... pero sobrevivieron. Y amortizaron la única posibilidad de sobrevivir que les quedaba, los errores del Rayo. Un par de pérdidas de Ratiu en campo propio obligaron a Batalla a usar sus guantes ante un tiro mordido de Mendes y Lejeune salvó a su colectivo en un dos para uno sobrevenido -minuto 63-. Íñigo quiso asentar a sus muchachos con más centrocampistas, quitando a Alemao y doblando el lateral diestro (metió a Iván Balliu para adelantar a Ratiu), mas la inercia había cambiado y los turcos hicieron caja. En el 65 pillaron por vez primera a los españoles desajustados y sus delanteros quedaron en un dos para dos con los centrales locales. Ahí la potencia de Marius apeó a Luiz Felipe y Ndiaye marcó a placer el gol que cambiaba el ambiente en Vallecas. Los turcos estaban a un solo tanto de forzar la prórroga, con casi media hora por delante.
De repente la calma dio paso a un examen a la consistencia mental de los jugadores de 'La Franja', con la tribuna suspirando. En cambio, éstos reaccionaron sin pestañear, con valentía, aunque con ello abonaran la incertidumbre del desenlace. Confirmada la imposibilidad de bajar el tempo por medio de la posesión (los visitantes seguía presionando hombre a hombre), se fueron a por la sentencia de manera activa. Y volvieron a bordear el festejo cuando una triangulación maravillosa derivó en el gran centro de Balliu al que no llegó de milagro a cabecear Álvaro -minuto 72-. Y el máximo goleador continental local topó en el arquero rival un remate a continuación, antes de que los técnicos movieran sus fichas de cara al epílogo. Frink acabó con cuatro delanteros más el espigado central Toni Borevkovic como rematador improvisado e Íñigo se protegió con Nobel Mendy como tercer zaguero. Ese ajedrez auguraba fuegos artificiales, pero la clase vallecana resistió, concediendo sólo un par de tiros lejanos inocuos y un cabezazo nítido que Marius perdonó -minuto 74-. Al final, Sergio Camello rozó el empate y el Rayo entra en éxtasis. Tiene la historia del club, del barrio, en sus manos.
Ficha técnica
0- Rayo Vallecano: Batalla; Pep Chavarría, Luiz Felipe, Lejeune, Andrei Ratiu; Páthe Ciss, Unai López (Óscar Valentín, min. 79), Isi Palazón (Pedro Díaz, min., 79); Álvaro García (Nobel Mendy, min. 90), Jorge De Frutos (Camello, min. 79) y Alemao (Balliu, min. 64).
1- Samsunspor: Okan Kocuk; Tomasson, Van Drongelen, Satka, Çift (Tanguy Koulibaly, min. 80), Joe Mendes (Kilinc, min. 80); Celil Yüksel, Makoumbou, Holse (Borevkovic, min. 87); Cherif Ndiaye y Marius Mouandilmadji.
Goles: 0-1, min. 65: Cherif Ndiaye.
Árbitro: Sascha Stegemann (Alemania). Expulsó a Yavru (en la banda, min. 93) y amonestó a Celil Yüksel, Pep Chavarría, Marius Mouandilmadji, Van Drongelen, Camello y Kilinc.
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga Conferencia, disputado en el Estadio Municipal de Vallecas (Madrid).