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TRIBUNA

Día Mundial de la Poesía

Juan José Vijuesca
miércoles 25 de marzo de 2026, 19:46h

No me atrevo a definir que es la poesía en toda su extensión. Me parece una forma de anhelar lo invisible que, teniéndolo tan próximo, es inalcanzable. Otros lo consiguen a través de un plano superior convirtiendo lo oculto en sensaciones.

Aun así, rindo culto al arte de extraer la esencia de lo imposible mediante la belleza o del sentimiento estético a través de la palabra, aunque el poema no describa la realidad; la presenta. Y al hacerlo, crea un mundo, abriendo un campo de sentidos a nuestro alrededor que invita a ser habitado.

No reparen en mi frágil destreza poética, pues flaco favor haría a los maestros de este género. Eso sí, de vez en cuando, acudo a la prosa poética. Si me atrevo a invadir esta zona reservada es por rendir homenaje a los doctos en la materia, pues sin ellos, la humanidad carecería de universalidad. La poesía en verso es la arquitectura del sentimiento. La métrica de lo exclusivo y la esencia del espíritu; es como antes apunté, hacer visible las emociones ocultas. A veces, incluso olvidadas.

Advierto que apenas he hablado hasta ahora de esta vertiente en donde el lenguaje cabalga sobre la épica de las palabras con doble filo. Es el inconsciente quien pierde el rubor de la levedad dando paso a la recreación de lo que nos dictan los sentidos. Por ejemplo, los girasoles se giran buscando la luz solar. No lo hacen para broncearse, sino para desarrollarse más rápido y más fuertes. Eso es poesía. La naturaleza evoca algo en nuestro interior, algo que nos apremia a expresar con palabras. Es la fotosíntesis que nutre al poeta para construir lo que la historia nos deja como herencia. Y por eso recurrimos a la analogía, al ejemplo o, lo mejor de todo, a la poesía.

Cada 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía y no es una decisión casual: la tragedia griega, escrita en verso, proviene de las fiestas en honor al dios Dioniso que renacía, como las cosechas, en la primavera. Como bien ha citado Khaled El-Enany, Director General de la UNESCO, “La poesía ha viajado con la humanidad por todos los continentes y en todas las épocas. Con unas pocas palabras cuidadosamente elegidas, transmite valores, tiende puentes entre culturas y da voz a quienes quizá, de otro modo, no serían escuchados…”

La poesía se caracteriza por ser la más depurada manifestación que puede expresar el ser humano en torno a la belleza, al amor, al drama, a la vida o la muerte. Todo se contrae en un retazo, en una simple conexión entre lo presencial y lo oculto. Es la música verbal del proceso ordinario con el que convivimos, pero que pocas veces expresamos porque la sociedad nos reconduce a la instrumentalización de la parte cómoda de las cosas. Por eso, las palabras, aunque tengan algo de extraño, pese a todo, en las manos adecuadas, o en la mente de un genio poético, pueden llevarnos exactamente donde queremos estar. Despliegan mundos que creíamos que nadie más conocía.

En esta oportunidad que tengo para conmemorar el Día Mundial de la Poesía, brindo a mi público lector un breve poema de mi autoría. Eso sí, con la venia de los genios:

Candiles de azucenas abiertas/ me traen la luz de tu cuerpo/ Mezcla de seda y rocío/ abren los ojos cada mañana./ En la temprana calle/ los juglares cantan,/ sin saber que tú y yo/ somos la madrugada/ Deja la ventana abierta/ y no cierres el eclipse./ Deja que entre la aurora/ con sus caricias a solas./ Vuelvo sobre la sombra/ de nuestro cuerpo a cuerpo,/ y es todo lo que veo/ en nuestro espejo color de alba.

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