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BECAS DE POSGRADO

Tres historias de talento español becado por la Fundación "la Caixa"

Juan Argote, becario de la Fundación ”la Caixa” y director de Aurora Data Solutions.
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Juan Argote, becario de la Fundación ”la Caixa” y director de Aurora Data Solutions.
EL IMPARCIAL
martes 07 de abril de 2026, 12:27h
La capacidad de proyectarse hacia el futuro es un factor determinante en las trayectorias educativas y profesionales, tal como señalan varios estudios de la UNESCO. Hay personas que destacan por su potencial para imaginar el mañana. Tienen una vocación clara y confían en su poder para cambiar el mundo con trabajo y determinación. Sergio Boixo, Pilar Manchón y Juan Argote son tres de ellas. Hace años, la Fundación ”la Caixa” les concedió una beca para cursar un posgrado en el extranjero. Hoy lideran equipos en grandes tecnológicas capaces de impulsar los avances que redefinirán nuestra relación con la tecnología, el lenguaje o las ciudades.

Es el caso de Pilar Manchón, directora de Estrategia de Investigación en Inteligencia Artificial (IA) en Google; Sergio Boixo, director de Computación Cuántica en la misma compañía, y Juan Argote, director de Aurora Data Solutions.

En su residencia de Los Altos, California, la lingüista computacional Pilar Manchón imagina e impulsa el futuro de la IA, la tecnología que ha revolucionado nuestro mundo y que avanza a pasos de gigante. Su trayectoria se vio marcada por una beca de posgrado en el extranjero de la Fundación ”la Caixa”. Nacida en el barrio sevillano de Nervión, en su familia no había nadie vinculado a la ciencia. Su padre era taxista, y su madre, ama de casa.

Además de suponer un impulso académico, la ayuda le abrió la puerta a una comunidad de personas con sus mismos intereses y ambición por cambiar el mundo.

«Desde una edad relativamente temprana leía libros y revistas de divulgación científica, como Investigación y ciencia o Nature. Siempre me interesó mucho la física cuántica y la filosofía que hay detrás», cuenta Sergio Boixo (2003). Hoy vive en Los Ángeles, pero su vocación nació en León, donde creció hasta los nueve años.

Su familia era gente de ciencia. «Mi abuelo era veterinario y mi abuela, química. En aquella generación no había tantas mujeres científicas», destaca Boixo. Aquel entorno determinó seguramente su fascinación por la ciencia y la tecnología, y cuando salió del instituto comenzó a cursar la carrera de Ingeniería Informática. La compaginó con Filosofía y poco después se matriculó en Matemáticas.

Boixo tenía claro que quería hacer un doctorado y dedicarse a la ciencia. Así que dejó su carrera en Berlín y se matriculó para cursar un máster de Física Cuántica en la Universidad Autónoma de Barcelona. La beca de la Fundación ”la Caixa” fue el espaldarazo que le faltaba para irse a Estados Unidos y hacer un doctorado.

Junto con su equipo ha desarrollado Willow, un chip cuántico capaz de realizar en cinco minutos un cálculo que al más rápido de los ordenadores clásicos le llevaría hacer 10.000 trillones de años, más que la edad del universo. El chip, además, ha logrado reducir exponencialmente el número de errores conforme aumenta el número de cúbits ―unidad básica de información en la computación cuántica―, uno de los grandes obstáculos de esta tecnología hasta ahora.

Esto mismo es lo que hizo el ingeniero Juan Argote. Criado en el barrio de Les Corts, en Barcelona, creció en una familia que priorizó su educación por encima de todo. Desde pequeño le fascinaron las matemáticas y también la biología. Contemplaba con asombro los documentales de Jacques Cousteau y fue a través de uno de ellos como descubrió su primera vocación. «Cousteau había hecho un documental sobre construcciones submarinas que tenían un elemento arquitectónico y una relación matemática, y acabé tirando hacia la arquitectura», comenta Juan.

Este fue el punto de partida en su trayectoria hacia la vanguardia tecnológica. Un camino no lineal. Tras descartar la arquitectura por su dimensión artística, Juan se decantó por la Ingeniería de Caminos en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Buscaba el rigor del cálculo de estructuras. Pero el verdadero punto de inflexión llegó en tercero de carrera, cuando descubrió la ingeniería de transporte. «Fue la primera vez que vi una posibilidad de impactar en mi día a día, de influenciar en las infraestructuras de las ciudades», explica. Aquello que parecía abstracto en los libros se volvió tangible: mover a personas y objetos de forma eficiente podía cambiar el mundo.

La beca de posgrado en el extranjero de la Fundación ”la Caixa” le llegó en un momento inesperado, casi de película. Sentado frente a un atardecer, durante el viaje de fin de carrera a Túnez, recibió la llamada que le confirmaba la concesión de la ayuda. «Fue un flujo de adrenalina... Sentí un agradecimiento muy profundo porque se abría una puerta que hasta ese momento era solo un potencial, pero que ahora estaba delante de mí», recuerda con emoción.

Gracias a ese impulso, Juan puso rumbo a la Universidad de Berkeley, en California. Allí desarrolló su doctorado y se integró en una comunidad de mentes brillantes de disciplinas tan dispares como la filosofía o las ciencias puras, lo que terminó de moldear su visión del mundo. También desarrolló Cabbie, su primer software para mejorar el transporte público.

Hoy, Juan es una figura clave en el desarrollo de la movilidad del futuro como director de Aurora Data Solutions, el equipo de ciencia de datos de Aurora, empresa líder en el sector de los vehículos autónomos. Su especialidad es el modelado, la simulación y el análisis de datos a gran escala, disciplinas que combina con un objetivo: revolucionar el transporte para que sea más inteligente y seguro.

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