La verborrea de Óscar Puente ya no sirve para ocultar su responsabilidad personal en el trágico accidente de Adamuz en el que murieron 46 personas. Un demoledor informe de la Guardia Civil ha descubierto la verdad. Demuestra que la vía del accidente se rompió un día antes del descarrilamiento y el sistema no alertó de la deficiencia. Según la investigación, no se pudo detectar la rotura de la vía el día anterior debido a que el sistema de alerta no estaba preparado para ello. La investigación de la Benemérita confirma que el accidente se produjo por un error humano, el del ministro por su negligencia, lo que provocó el mal estado de la vía y, en definitiva, por la falta de seguridad y el nulo mantenimiento de la estructura.
En el informe remitido al juzgado de Montoro que investiga el accidente, la Guardia Civil indica que el sistema de señalización donde ocurrió el suceso "no estaba configurado para alertar" de la rotura de la vía "de forma automática por falta de fiabilidad" del método utilizado en la infraestructura. En síntesis, la falta de mantenimiento y supervisión de la red ferroviaria fue la causa de que nadie detectara la rotura de la vía, a pesar de producirse un día antes del accidente. Además, se han descubierto errores en la soldadura de la vía lo que provocó el fallo en la configuración. Una cadena de fallos, en fin, que tiene a un máximo responsable que no es otro que el ministro, quien desde que se produjo la tragedia sólo se ha dedicado a intentar ocultar esta cadena de fallos que terminó provocando la muerte de 46 personas. Aunque no lo hará, Óscar Puente debería dimitir inmediatamente por su responsabilidad directa.
Óscar Puente, más que aclarar los motivos del accidente, busca culpables de la tragedia ferroviaria que, según todos los indicios, ha provocado él por su negligencia e incompetencia Desde que es ministro de Transportes se han producido hasta 250 accidentes y más de 50 descarrilamientos, casi 1.000 averías técnicas y hasta 45.000 trenes con retrasos graves. La responsabilidad de Pedro Sánchez resulta evidente por nombrar a un ministro indocumentado y chabacano cuya única dedicación es insultar a la Oposición y, eso sí, defender fanáticamente a su jefe. Pero, sin duda, las decisiones del Gobierno, como la supresión de órganos de seguridad, desfase inversor, contratos bajo sospecha, incontables retrasos y averías, además de las advertencias ignoradas, dibuja un patrón inquietante. Y ello, a pesar de asfixiar a los españoles con unos impuestos desorbitados, por saquear sin pudor las arcas públicas. Pero, al final, se ha demostrado la responsabilidad directa del Gobierno en el mortal accidente de Adamuz; en concreto, de Pedro Sánchez y Óscar Puente.